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La grava suavizada por las innumerables gotas de lluvia, crujía con el peso de mi cuerpo al caminar.

¿Dónde me dirijo? No lo sé

¿Quién soy? Ya no me molesto en intentar recordar algo tan molesto

Lo único que sé es que debo de seguir caminando por este camino nublado y destrozado.

El deseo de mover mis pies es lo único que me impulsa a seguir caminando por este sendero, del que por más que intente ver el fin, la densa niebla nunca me dejará ver más allá de mi propia nariz.

Lo único que mueve mi ser es el deseo de seguir… Pero yo ya no quiero seguir…

Ya ni siquiera puedo recordar cuando fue que mis pies comenzaron a sangrar de tanto caminar. Si no fuera porque están conectados a mis piernas, dudarían de que esos trozos de carne sangrante y corrompida por la podredumbre fueran parte de mi ser.

¿Dolor? He olvidado el significado de esa palabra, ha pasado demasiado tiempo desde que he sentido algo con este corrupto cuerpo mío.

Que alguien me diga por que debo de seguir caminado por este sendero interminable…

Yo deseo morir…

Ya no quiero seguir… Lo único que anhelo es morir con el siguiente paso…

Pero a la vez esto es lo que más me aterra…

No quiero seguir caminando, pero soy incapaz de caminar más.

Estoy seguro que cuando mis piernas no puedan más, continuare avanzando mientras arrastro mi cuerpo contra el húmedo y áspero suelo que está bajo mis pies.

¿Por qué debo de seguir avanzando? Mi único deseo es morir…

Aun así ¿Por qué sigo avanzando?

Aun cuando mis brazos se caigan y dejen de arrastrar a mi triste y miserable ser, estoy seguro de que encontraré alguna manera en que mi cabeza pueda seguir con su función.

¿Por qué debo de seguir avanzando? Todo lo que deseo es morir de una buena vez…

Aun así ¿Por qué sigo sin poder lanzarme al suelo para no volverme a levantar?

Aun cuando todo mi cuerpo se deje de mover, mi corazón seguirá bombeando un rio de sangre, con la vana esperanza de que su cauce le permita a mi cuerpo moverse un milímetro más.

Y cuando ya no quede nada que me pueda mover, terminaré igual que todos aquellos que me acompañan en mi caminar.

Sin piernas ni brazos, hace tiempo que su cabeza tomó la forma del asfalto. Un rio de sangre escurre frente a sus cuerpos, y poco a poco el viento los incita a moverse una vez más.

Como el sangriento camino, cubierto de huesos tan desgastados que se han convertido en graba para nuestros pies. El húmedo pantano hecho de la sangre de aquellos que caminaron antes que nosotros, es lo que ahora humedece los huesos bajo nuestros pies. El sudor de los hombres es aquello que nos oculta lo que nos falta por ver.

Pues, como la vida, nuestro camino nunca se termina.


Autor: Aldohnc