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El miedo parecía haberse infundido en sus cuerpos, atrapándolos, atándolos.

 

Pero no fue así para todos los presentes, un joven logro superarlo y con lágrimas en los ojos volvió a intentar golpearme.

 

Había de reconocer el valor y la terquedad de este joven comerciante, a diferencia de los monos, él era un hombre perro, pero con el mismo rubio dorado de los monos.

 

Antes de que recorriese la mitad del camino para golpearme fue detenido por uno de los minotauros, en la mirada de este, se podía ver amabilidad, entendimiento y un toque de burla.

 

Según Lint.

 

Fue este quien soluciono el ambiente con sus palabras.

 

– Recuerden donde estamos, en qué mundo vivimos, a nosotros, aun siendo parte de la alianza Leprechaun, se nos debe pagar para que defendamos vuestros cargamentos y ¿aun así tenéis los huevos de enviar vuestras quejas a la gente que de gratis ha decidido ayudarnos? – La cara de muchos ya comenzaba tornarse roja de la vergüenza.

 

– No solo se ha enfrentado a las bestias a costa de sus propias vidas, si no, que le estáis pidiendo que se enfrenten a más sin ofrecer nada, que pasa, ¿sus vidas valen tan poco que tienen que ofrecéroslas gratuitamente? Si de nosotros se tratase seguramente hubiésemos hecho lo mismo, es más, diría que ni siquiera hubiéramos matado a ese devorador que escapo de la línea de defensa. Pero vosotros les insultáis e incluso intentáis golpearlos. A parte de sinvergüenzas, estúpidos, ¿si esta gente llegase a enfadarse, creéis que alguno de vosotros quedaríais con vida?, déjame responderos, NO y no solo eso, nos arrastraríais a nosotros, los guardias y mercenarios a una muerte estúpida.

 

Todos los comerciantes estaban en silencio, con la cabeza gacha, era verdad, todo lo mencionado era la verdad más absoluta.

 

En ese momento el minotauro me miro.

 

– Joven señor, si alguna vez necesita soldados mercenarios o quieres convertirte en uno, no dudes en venir a la Alianza Leprechaun, a nosotros los minotauros nos agradan los fuertes y la gente que sabe cómo sobrevivir en este mundo, veo que tienes todos los requisitos y a nuestro jefe seguro le caerás bien. Mientras tengas dinero o recursos que necesitemos, estaremos a vuestro servicio y si queréis dejar de ser nómadas, veniros, os tendremos una cama y comida caliente para los vuestros –

 

Aun sin que Lint me lo dijera, sabía que el minotauro hablaba con verdad, parecía que su gente era honesta y beligerante, algo que me gustaba.

 

No dude en darle las gracias por su propuesta, al final sí que pude sacar algo bueno de esta pelea, eso sí, había descubierto algo malo, muy, muy malo. Cuando llevo las criaturas al abismo como mis tropas, estas no dan experiencia, en otras palabras, tendré que decidir si quiero soldados o experiencia en el futuro, una elección terrible.

 

Después de eso, los comerciantes y sus guardias pasaron el día enterrando a los muertos, nosotros cogimos unos cuantos cuerpos de las bestias y los movimos lejos, luego los enviamos al abismo.

 

Parecía no importarles a los presentes.

 

Como aun había algo de tensión, pensé que era hora de marcharnos, la noche estaba en alza y como aun estábamos cerca de la costa, podríamos nadar hacia el norte, eso nos daría seguridad y podríamos seguir avanzando.

 

He aquí algo extraño, no teníamos sueño, siendo delfines si teníamos cuando el día terminaba, pero siendo abisales, solo teníamos ganas de descansar, cada tres o cuatro días. Ahora parece que estamos en el mismo camino que los abisales.

 

Cuando nos preparamos para irnos, los minotauros nos invitaron a cenar, ya que habían sido amables con nosotros estuve de acuerdo.

 

La cena era raptor a las llamas, sobre cama de devorador reptil.

 

En otras palabras, las bestias que habíamos asesinado.

 

Aunque esto no era nada para sentirse despreciado, la carne de clase bestia es muy cara, además de su piel. Hueso y todo aquello que le pertenezca, lo mismo para los clase animal, pero en este caso mucho más barato.

 

Podía ver la ansiedad y la curiosidad de los minotauros y todos los presentes, incluso por parte de los míos, cuando se me ofreció una brocheta de carne, la respuesta, lo escondido tras la máscara.

 

No vi el problema, así que me bajé la capucha mostrando mi pelo corto, blanco e hice desaparecer la máscara. Los ojos de los presentes se abrieron por completo y Lilith se interpuso al momento, entre mi cara y sus miradas.

 

Una nueva habilidad pasiva había aparecido, pero simplemente la deje pasar, decidimos comer apartados y en la oscuridad, tras las muchas proposiciones de Lilith y los míos, yo personalmente no les di mucho bombo.

Después de eso, la gente comenzó a mirarnos extraño, sobre todo a mí, pero intentamos que no nos molestase.

 

Tras comer, volvimos con los minotauros y comenzamos a hablar, en todo caso, los que hablaron fueron Gal, Velona y Pelé, los más grandes de los nuestros, parecía que les gustaba la compañía de estos mercenarios, a mí también, así que no tarde en unirme a ellos y acabamos pasando la noche riéndonos y festejando.

 

Con la última noche quitamos las inseguridades con los mercaderes, pero no nos hablábamos, bajo el deseo de los inmaturos, nos unimos a caravana, como protectores de emergencia y así pudimos continuar nuestro paseo hacia el norte, el cual fue extremadamente provechoso, Baltasar consiguió en esta semana de viaje, aprender un par de magias y enseñárnoslas, esto fue más fácil por nuestra pasiva de curiosidad.