A- A+ Ahora puede cambiar de capítulo pulsando dos veces las teclas de navegación izquierda y derecha, espero lo disfruten.

Pv Nala

-Mátenme…-susurro mirando hacia el techo gastado de la posada. Lo menos divertido de beber es la mañana del día siguiente.

Luego de vestirme; bajo por las escaleras y me encuentro a León, comiendo un pedazo de pan.

Parece que al ser el único que no estaba muriendo por la resaca tomó una misión para escoltar una caravana al reino vecino, varios grupos iban a formar parte de la escolta así que era una misión que parecía segura.

-Humm… sí, se ve bien supongo, la recompensa es buena- es más de lo que suelen dar para este tipo de cosas, la carga debe ser valiosa.

-Sí, parece que ya fueron reclutados al menos cinco grupos de aventureros aparte de nosotros-comentó León.

Oímos pasos en la escalera, el primero que vimos bajar fue Sven, con sus ojos hinchados, que llegó y se sentó frente a nosotros, apoyando su frente contra la mesa, mientras se quejaba en voz baja-.Uggg..

Seguido de él, Fred bajó la escalera sosteniendo su cabeza-.No-no-no-no-no me dejen hacer esto mas, no es bueno para el cuerpo… la próxima seguramente muera-.También apoyó su cabeza en la mesa.

-Sé cómo se sienten chicos- dije en un suspiro.

-Yo no, eso les pasa por ebrios- exclamó León en un tono que no transmite la más mínima empatía.

-¡Monstruo!- gritamos al unísono.

-Bien chicos, tenemos una nueva misión, mañana debemos partir como escoltas de una caravana. Como nuestro rango es bajo seguramente estemos en la parte de atrás, o protegiendo algún vagón.

-Saldremos mañana al amanecer, así que tómense el día para recuperarse… y no hagas nada estúpido, Fred.

-¿Por qué solo yo? -dijo indignado, sin embargo, rectifico su actitud al instante-. Bueno sí, ya sé porque – exclamó decaído bajando su mirada- ¿Vamos al mercado?, quiero ver unas cosas.

Qué rápido cambia su estado de ánimo.

-Está bien, quiero comprarme ropa cuando regresemos, pagarle a Mark me ha hecho recortar tanto los gastos que no tengo nada lindo para mí, ya parezco el mago que nos ayudó, con toda esta ropa andrajosa.

Dejamos escapar una carcajada y nos disponemos a movernos.

Pv Reynor

– Achuu…

-Humm… alguien está hablando de mí a mis espaldas.

Sólo has esparcido el caos en cada lugar donde pasas, me sorprende que esta ciudad siga en pie. Si tuviese alguien más con quien hablar también hablaría mal de ti.

-¡¿Qué dijiste?! Lagarto apestoso- la gente comenzó a voltearse a ver al sujeto que hablaba solo.

-¿Y tú que me ves?, bastardo- grito, mientras tiro al sujeto que se reía de mí contra una tienda.

Ese día los guardias trabajaron doble turno para apaciguar un disturbio en la plaza central.

Pv Nala

Al siguiente día nos acercamos a la puerta sur para partir con la caravana, nos tocó el último vagón como suponíamos.

Al parecer cruzaríamos 3 pueblos hasta llegar a un monte, pasando la frontera para llegar a la ciudad de Litios en el reino vecino.

Mañana se cumplen dos semanas desde que salimos de la capital de Amaranto, el movimiento del carro ya me enferma y hace doler mi trasero.

El viaje es bastante aburrido, sólo debemos ver que nadie nos siga, aun así, no creo que ningún grupo pequeño de bandidos se atreva a atacar una caravana tan bien protegida, los guardias que iban al frente se veían bastante rudos.

Observo que hacen los demás, León está durmiendo desde que partimos del pueblo hace varias horas. Su cuerpo rebota contra las cajas de madera como si estuviera muerto, sólo su ronquido nos dice que sigue con vida. Sven y Fred están charlando sentados al borde del carro.

-Oig…-el carro frena de forma brusca, haciéndome tropezar cuando intenté levantarme.

-¿Qué pasa?, ¿ya llegamos? pregunta León frotándose los ojos.

-No parece- dijo Fred con una mirada seria, tomando su arco.

-Vamos a ver, estén alertas- Sven se dirigía a hablar con el cochero junto con Fred. Antes de que pudieran salir, las paredes del carro retumbaron como si cayera granizo.

-¡Emboscada!- se oyen gritos de lucha afuera.

-¡Disparen!- otra ronda de flechas retumbó contra el carro.

-¡Carguen!- hay demasiado ruido afuera, no tengo idea de lo que está pasando, pero estoy muy asustada para intentar asomarme. Los demás guardias podrán encargarse de esto solos, ¿verdad?

-¡¿Por qué en la primera misión que hacemos para nosotros mismos pasa esto?!- gritó frustrado Fred.

-Shhh… silencio idiota, vas a hacer que nos maten- León cubrió su boca con la mano.

-Chicos, ese cajón está brillando- señaló Sven.

-¿Qué es eso?

PV Comerciante

Ya estaba atardeciendo, puedo ver como el sol se pone entre los arboles con un color naranja intenso.

-Hermosa vista, ¿verdad?, señor Raimon- dijo el viejo cochero.

-Tú lo has dicho- me gustaría que llegáramos hoy a la ciudad, pero qué remedio. El nuevo Rey nos pidió transportar algo importante al reino vecino junto con un mensaje. El presidente de la compañía estuvo de acuerdo al instante. Yo no tuve mucho que ver en la negociación, sin embargo, me pidieron que organizara el viaje ya que soy el que mejor conoce la zona. Acordé colaborar siempre y cuando nos ayudaran con la escolta.

En breves estaremos llegando al río y acamparemos por última vez, por la mañana llegaremos a la ciudad Fortaleza de Litios. Esta es en principio la ruta más segura, que es frecuentemente transitada por los comerciantes y viajeros.

-Ohh..-. El cochero tira de las riendas para frenar, puesto que el primer carro se detuvo sin avisar.

-¡¿Qué sucede?!- grita interrogando al otro cochero y levantándose del asiento.

-¡Un tronco bloquea el paso! ¡Tengan cuid…

Pude oír un zumbido y al siguiente momento vi que el cochero a mi lado sostenía su cuello, que ahora tenía una flecha incrustada.

Mis ojos se encontraron con los de él antes de que se desplomara sobre mí. No paso ni un segundo cuando pude oír ese ruido nuevamente acompañado de un grito.

-¡Emboscada!.

-¡Disparen!- se oyó entre los árboles cuando una lluvia de flechas asoló la caravana.

-¡Ahhh!- grité sorprendido.

Mi cuerpo temblaba mientras sentía la fuerza de los impactos de las flechas a través del cuerpo del cochero, que me protegía por pura casualidad. Los caballos recibieron varios disparos también, muriendo en el lugar ¡Tengo que salir de aquí!

Cuando los disparos cesaron vi como gente comenzó a salir de entre los árboles.

-¡Carguen!- ordenó uno de ellos cuando corrieron hacia nosotros.

La escolta del lado izquierdo fue completamente diezmada por las flechas. Por lo que me deslizo hacia el lado derecho donde los aventureros contratados comienzan a reunirse para resistir.

Corro con todas mis fuerzas hacia el bosque y noto que varias personas pensaron lo mismo, cuando me acerco percibo que comienzan a salir bandidos de este lado, uno de ellos tiene su arco tensado hacia mí. Al ver en su cara sin un atisbo de emoción tropiezo sobre mi trasero, logrando esquivar la flecha involuntariamente y que esta dé en un pobre sujeto que iba detrás de mí.

Me levanto tropezando y vuelvo a correr, esta vez en dirección del fondo de la caravana, hay un total de siete carros, yo estaba en el segundo al frente y si mal no recuerdo lo guardias que envió el rey están en el penúltimo carro, estoy a tres carros de distancia.

-Ahgg, ahhhg- escapo lo más rápido que puedo, ignorando las peleas que ocurren a mi alrededor, ya solo quedan dos carros.

Delante hay una escaramuza, así que doblo por el espacio que había entre el tercer y cuarto carro pasándome el flanco izquierdo, al doblar veo como matan a un par de pobres diablos. Debieron ser aventureros. El problema es que luego de matarlos se giran hacia mí.

-¡Agárrenlo!-. Mierda, tres sujetos empiezan a perseguirme y mis piernas comienzan a ceder. Cuando están a punto de alcanzarme me arrojo debajo del quinto carro y comienzo a gatear volviendo al flanco derecho.

Sin tener tiempo de descansar corro con la ultima energía que me queda, ya veo a los guardias en formación a ambos lados del carro intentando bloquear a los bandidos.

– ¡Agg-yuddennme!- intento retomar el aire.

-Ve al último vagón, estableceremos un perímetro defensivo.

Me dejan pasar mientras intentan reagrupar a los aventureros.

Al llegar al penúltimo carro una flecha me da en el pie

-!Aggh!- ¡Mierda, mierda, mierda! no quiero morir aquí. Con lo último que me queda de fuerza me arrastro debajo del carro para esconderme, mientras ruego que nadie me vea, ya que no puedo moverme para escapar.

La batalla duró poco. Los únicos que plantaron cara fueron los guardias que envió el rey, pero los enemigos estaban inusualmente organizados por lo que no tuvieron oportunidad.

Los bandidos comenzaron a registrar los carros uno a uno, interrogando a las personas, y al no oír lo que querían los ejecutaban sin piedad.

Puedo oírlos en el carro frente al mío, mi cuerpo está temblando; no sé si es por el frio suelo, la sangre seca en mi cara o porque es muy posible que no pueda salir vivo de esta.

Alguien sale por la puerta de atrás del carro con expresión de pánico y comienza a correr, sólo alcanzó a dar cuatro pasos cuando una flecha le dio en la pierna.

-¡¡¡AHHHH!!!- comenzó a retorcerse de dolor, uno de los bandidos se acerco a él y le corto la cabeza, dando una expresión de molestia en su cara.

Su cabeza rueda hacia mí, sus ojos me miran directamente hasta perder la luz.

– ¡Revisen los últimos!,¡tiene que estar por aquí! si no, debemos movernos pronto….

-¡Vaya fiesta se han montado!…

¿Uhmm?

PV Bandido

Mientras el capitán daba sus órdenes, de repente un tipo apareció, abrazándolo por el hombro como si fuera su amigo.

-No veía tal carnicería desde que ese hombre lobo me golpeó con una silla en el bar, que recuerdos…- dijo mirando al horizonte.

El capitán acerca lentamente su mano a la empuñadura de su espada, cuando la toca, su puño queda encerrado en un bloque de hielo, pegándolos e impidiendo que pueda desenvainar.

-¡Un mago!- exclamó uno de mis compañeros.

-Aggggh- gritó tristemente, mientras el agarre amistoso del sujeto se convirtió en una llave al cuello.

– ¡Sabes?, es descortés no prestar atención cuando alguien habla. Dime ¿sabes cocinar?- este sujeto está demente.

-¿Quién eres tú?- dijo el capitán con dificultad.

En ese instante llovieron flechas de los arqueros que estaban ocultos, parece que el sub-capitán no se lo pensó dos veces, la misión es más importante.

Las flechas rebotaron en un área alrededor de él y el capitán, cayendo al suelo.

Sus pupilas comenzaron a brillar con un tono violeta siniestro, cuando miro hacia los arboles al costado del camino con una sonrisa.

Una bola de relámpagos se formó en su mano libre.

-¿Quieren jugar?, jeje- su hechizo comenzó a volverse más grande, al punto que ya era la mitad de tamaño que uno de los carros. Se oían los rayos crepitar, lo que hizo que se me erizara la piel.

Ya no pensé más, no me importa ser un desertor, corrí por mi vida. No tengo idea de la magia, pero si me golpea con esa cosa no quedara nada de mí. Escucho una explosión a mis espaldas y siento que me separo del suelo. Todo se volvió oscuro.

————–

Buenas aquí el capitulo 6 con intento de hacer sentir una persecución, ese día estuve jugando Outlast, no se si quedo pero lo intente jaja. Saludos.