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PV Reynor

¡Ah!, por fin una ciudad, necesito un baño decente desde hace como 10 años. Estoy harto de los ríos, en especial de esos que se ven tranquilos y tienen monstruos bajo su superficie. Solo hay un pequeño problema, no tengo ningún dinero conmigo.

Gasté todo antes de entrar en la tierra salvaje, allí todos los asentamientos manejan el trueque por lo que no lo necesité, mi sable es un objeto mágico pero no estoy loco como para empeñarlo por comida y alojamiento, creo que mi única opción es pedir un préstamo.

Me acerco al gremio de magos, todo se ve muy pulcro y vaya que se siente muy extraño volver a este ambiente.

-¿Sí? Dígame, señor, ¿qué necesita?

Dijo el recepcionista con una sonrisa incómoda, veo que los guardias clavan sus miradas en mí y la poca gente de las cercanías me mira con desprecio, debe ser por mi apariencia, ¡¿qué esperan?! ¡Seguramente si los arrojaran al bosque por varios años se verían igual!

-Cof… Soy miembro del Gremio, vengo a solicitar un préstamo.

– ¿Miembro?… ¿Puede mostrarme su insignia?

Puedo ver una mirada inquisitiva en su persona, siento ganas de golpear su presuntuosa cara y colgarlo del techo -Suelto un suspiro para serenarme –Calma, calma…

-Mi insignia, sí ¿Ehh…? 

¡Maldita sea! dejé mi insignia en mi casa de Sienas antes de partir junto con todas mis cosas, ¿Porqué tuve que ser tan poético de dejar todo atrás para reclamarlo cuando sea digno?, suena genial si me lo preguntas, pero ahora me siento estúpido.

 -No la traigo conmigo en este momento, pero puedo probar mi identidad, si contacta con la Sede podrán dar testimonio de mi identidad. Soy un miembro del Consejo del Gremio, necesito dinero para mi viaje de regreso a Sienas.

-Señor no prestamos dinero sin su identificación con el Gremio, además nos está pidiendo que utilicemos un artefacto mágico de pocos usos para contactar a la sede, para confirmar la identidad de un sujeto vestido como bárbaro que dice ser una de las cabezas del gremio que se quedó sin dinero para volver a casa, en la otra punta del continente.

– ¡Exactamente! veo que eres inteligente.

-Salga de aquí antes que llame a los guardias.

– ¿Eh?

Gremio de Aventureros

-Señor, ya le dije no puedo por favor dej…e de asfixiarmeee…

– ¿¡Porqué!? ya te mostré mi insignia,¿no?

Solté al bastardo del recepcionista, que tomaba aire, mientras los guardias del gremio apuntaban lanzas en mi espalda. 

-Esa insignia que me mostró parece que hubiera sido masticada por un Gigante, ¡ni siquiera puedo ver de que está hecha!

– ¡Ya te dije que la usé para golpear a un hombre lobo ebrio y se dañó!, es una insignia de aventurero, ¡¿Qué más quieres?!  

– La formación mágica de identificación está dañada, si quiere que le prestemos dinero deberá pedir que le hagan una nueva.

-Bien, hagan otra, ¿cuánto tardara eso?  

Digo empezando a perder la paciencia.

-Para que podamos evaluar la anterior y reconstruir el rango y a quien pertenece debemos enviarla a la Sede, tardara de 2 a 3 meses… entonces deberá llenar esta form… ¡Ahggg!, ¡sueltemee!, ¡ayuda guardias!

……

Esos malditos gremios y su jodida burocracia, debo encontrar alguien que me preste dinero… Tranquilo no pierdas la paciencia, preguntemos a alguien amablemente.

– ¡Oye tú! ¿dónde puedo encontrar a un prestamista?

Dije al transeúnte que levanté amablemente por los aires de su cuello con mi mejor sonrisa.

-Po…por favor no me haga nada, só..sólo conozco a uno, es un gánster conocido, su nombre es Mark. Presta dinero a cualquier persona que firme un contrato con el…

– ¿Dónde puedo encontrarlo? – Respiré dejando al extraño en el piso y acomodando su ropa con descuido.

PV Mark

Hoy fue un día como cualquier otro, tengo que soportar constantemente los lloriqueos de los deudores que no cumplen con su cuota, aunque fue mi gusto por eso lo que me llevó a este negocio en primer lugar.

– Por favor ¡deme un día más!

– Tengo esposa e hijos hambrientos,¡no puedo pagar a costa de su comida!

– ¡Puedo pagar con trabajo!

Bah… pura basura ¿Qué se creen?, ¿¡que hago caridad!? aquellos que no pueden pagar serán despojados de sus posesiones hasta llenar la cuota, si eso no es suficiente serán vendidos como esclavos.Si hiciera caso a todos los lamentos que oigo día a día estaría en la calle comiendo basura.

-Sácalo de mi vista, Grand…

Grand es un guerrero bárbaro del norte, era un mercenario hasta que lo contraté como mi guardaespaldas, está bastante comprometido con el negocio ya que le doy un porcentaje a cambio.

– ¡No, por favooor!

Mientras arrastraban al último sujeto afuera veo que entra un nuevo cliente, tiene un aspecto harapiento cubierto por pieles, si no fuese por su altura dirías que él es el bárbaro y no Grand.

-Buen día, señor, me han dicho que es un prestamista conocido y vengo a solicitar sus servicios.

Lo miro sorprendido, sospecho que mi boca se abrió inconscientemente, no creí que alguien que se vista así tuviera esos modales.

-Corta la mierda, ¿cuánto quieres?

-Necesito al menos 500 monedas de oro.

Lo miro de forma intimidante, pero por alguna razón está tranquilo, al punto de que me perturba, su rostro no tiene el menos atisbo de emoción.

-¿Qué piensas hacer con tanto dinero? 

-Lo necesito para viajar a Sienas, soy un mago, sin embargo dejé todas mis posesiones allí por lo que no tengo dinero para volver luego de un largo viaje. Una vez llegue te enviare cada centavo que me prestes.

¡Un mago mi trasero! ¿quién se tragaría eso?

-¿Y por qué no le pide dinero al Gremio en ese caso, mi estimado señor?

Digo en tono burlón, creo que pude ver que su parpado se movió ligeramente, ¡ja! te tengo

-¿Si pudiera no estaría aquí verdad?

Dejo escapar una carcajada – Debes pensar que soy muy idiota para creerme esa historia, ¿verdad?

Me miró en silencio sin decir nada, tenía un mal presentimiento de todo esto.

-¿Tienes alguna garantía?

– No

– ¡Entonces no me hagas perder el tiempo!, puedo prestarte dinero, sin embargo deberás usar tu cuerpo como garantía. Además no puedo darte esa cantidad, lo más que puedo extenderme es a 50 platas solo porque te ves rudo, si al menos fueras bien parecido podría sacarte más, pero en vista de tu apariencia hasta 50 cobres me parece exagerado.

Saco un contrato de la mesa y pongo la pluma ante él.

-Es lo mejor que puedo ofrecerte, tómalo o déjalo.

Veo que inclina su cabeza hacia abajo mirando la mesa, ¿es mi imaginación o empezó a hacer frío de repente?, no recuerdo haber dejado la ventana abierta.

-Dime… ¿tienes familia? 

-Tss… ¿Vas a empezar a lloriquear que tienes que alimentar a tus hijos? estoy harto de oír esas cosas, no me conmueven en lo más mínimo y no vas a sacar ni un centavo de mí de esa forma.

-Oh no, discúlpame no era mi intención hacer eso, solo quería saber si alguien te va a extrañar.

¿Qué tonterías está balbuceando este demente?

– ¿Qué dices?

-Nada, cambie de opinión, ya no quiero 500 monedas de oro.

Dijo mientras sopla su mano derecha en tono burlón…

-Jum…Desde el principio no iba a darte esa cantidad.

– ¡Lo quiero todo! 

– ¿Eh?

Veo estupefacto a este idiota sonriente, sin embargo, la sorpresa duró poco tiempo y fue reemplazada por ira.

-Qué manera de hacerme perder el tiempo, parece que estás cansado de vivir, ¡fuera de mi vista, no te voy a dar nada!

El sujeto se para y pone su mano en un sable que tiene en la cintura.

-¿A quién crees que intimidas con esa navaja de afeitar? Grand, saca a este payaso de mi oficina y rómpele las piernas.

La puerta se abre dejando entrar una enorme figura que debió agacharse para pasar por el marco de la puerta, con una sonrisa en su rostro y un hacha de 2 manos en su espalda.

– ¡Jeje! ven conmigo gusano – Sonreía con los pocos dientes que le quedaban.

Grand lo agarró por el hombro, cuando de repente  su mano se cayó al suelo.

– ¡Ahhhhggg!

Vi la escena, estupefacto, mientras Grand caía de rodillas sosteniendo la muñeca de su ahora faltánte mano.

-¿Quién te dio permiso de tocarme infeliz? 

Dijo mientras clavaba su sable en el suelo, ¿en qué momento lo desenvainó?, agarró a Grand por el cuello y lo azotó contra la pared… ¿Cuánta fuerza tiene este cabrón?

-¿Dónde está el dinero? Sucia rata. 

– ¿Eh…?¿Quién te crees que soy? Antes moriría que darte un solo cent…

Algo me golpea la cabeza y pierdo la conciencia

-No importa, lo buscare por mi cuenta… veamos…

……

Pv Reynor

Alejándome de los escombros de un edificio, ahora en ruinas, con una bolsa de monedas en mi cintura, me dispongo a buscar alojamiento.

Posada de la garra de oro.

Finalmente llegué a este lugar, es la mejor posada de la ciudad según la persona a la que “amablemente” pregunté en un callejón luego de que intentara pedirme prestado dinero por la fuerza. La recepcionista me vio con el señó fruncido hasta que saqué 2 monedas de oro de la bolsa que llevaba en mi cintura.

-Tu mejor habitación, por favor, también quiero comer y tomar un baño lo antes posible. 

Transformando ese ceño fruncido en una radiante sonrisa de negocios instantáneamente, me escolto a la habitación.

-Es aquí, nuestra mejor habitación, tiene vista a la calle y baño privado. Si necesita algo más no dude en avisarme a mí o a cualquiera de los empleados –y guiñando el ojo con una sonrisa coqueta, se alejó por el pasillo.

Ja… es increíble lo que puede hacer alguien por dinero

Luego de darme el tan esperado baño me veo en un espejo que había en la habitación, con razón me llamaban bárbaro. Creo que pediré en la recepción unas navajas de afeitar y unas tijeras. 

Frente al espejo me miraba un joven yo que parecía de mediados de los 30 – Vaya, no veía este rostro hace tiempo- Dije mientras frotaba la barbilla -Me veo como cuando ingrese al consejo.

Parece que esa sangre tuvo un efecto positivo en mi cuerpo después de todo… es una lástima que no fuera suficiente para evitarme este problema… si tuviera más tiempo.

En fin, me cruce de piernas en la cama y cerré los ojos. Mañana tendré que comprar provisiones para el viaje y cambiar esta ropa de montañés que llevo.

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Buenas aquí el capitulo 4 me llevo un tiempo decidir donde cortarlo, espero les agrade. Saludos.