A- A+

Mi maestro solía decirnos que la magia venía de algún lugar de las estrellas, pero que al mismo tiempo estaba en todos lados: en el suelo, en las plantas y dentro de nosotros mismos.
Así es el mundo en que vivimos y como no podía ser de otra forma, había algo que abundaba en él más que cualquier otra cosa, y eso son las leyendas. Podrías llenar varias bibliotecas con la innumerable cantidad de historias que pasan de boca en boca, pero hay una que destaca sobre las demás por su público conocimiento “La Leyenda de los Cinco Héroes”.

Mis padres me la contaron cuando era un niño, trata de como un grupo de cinco valientes se enfrentaron al ejército del Rey Demonio Razak para salvar a la humanidad, una historia bastante simple que agradaba a los niños, me dejó encantado desde el primer momento que la escuché. Admiraba en particular a uno de los héroes, Amelia Sienas, fue la Archimaga más fuerte de todos los tiempos y fundadora del Gremio de Magos; se dice que sus hechizos eran comparables a grandes desastres naturales. Sin ella nunca habrían podido atravesar al ejercito del Rey Demonio y todos habrían muerto.

Fue desde el momento que escuche esa historia que decidí que sería un mago como ella, llegaría a ser maestro del Gremio de Magos y la superaría. Puse todo lo que había de mi parte, dejando cosas atrás y arriesgando hasta mi vida para lograr ser un mago. Lo que más me motivó fueron las personas que me dijeron que no podría hacerlo o que estaba loco, pude acallar esas voces y alcanzar el título de Gran Mago, también estuve a punto de conseguir mi segundo objetivo de llegar a ser Líder del Gremio; sin embargo, perdí el duelo que decidiría esta posición, fue una lucha amarga que duro 3 días hasta que mi poder se agotó y perdí el conocimiento. Luego de eso me tomé una licencia como miembro del Consejo Superior del Gremio y partí en un viaje indefinido, ya había perdido mi oportunidad para lograr lo que siempre quise, mis objetivos se habían vuelto inciertos, ¿qué voy a hacer a partir de ahora? Con esta pregunta ahondando en mi cabeza es que me fui.

Luego de vagar por algunos años la iluminación llego hacia mí en una taberna; un bardo comenzó a narrar la Leyenda de los Cinco Héroes en una esquina del lugar, la historia que dio origen a mi camino como mago. Fue entonces que decidí volver a mis raíces e investigar La Leyenda de los Cinco Héroes. Recorrí incansablemente el continente como aventurero, revisando archivos, bibliotecas, canciones e historias que la gente intercambiaba en los bares felizmente borrachos.

Con base a esto exploré tierras remotas muchas veces saliendo gravemente herido, ¡Pero a quién le importa! Aún con mi sangre siendo derramada en el suelo a cada paso, lo hice con una sonrisa en mi rostro. Mi vida volvió a tener algún sentido. Perdí la noción del tiempo totalmente con cada pista o información nueva que encontraba, lo único que me recordaba que los días seguían yendo y viniendo eran la cantidad de canas que aparecían en mi cabello.

Finalmente, ¡pude encontrarlo! El lugar donde la legendaria batalla se desarrolló, la fortaleza de Razak. Cubierta por una montaña de vegetación alrededor de un pantano, el nauseabundo hedor y los gruñidos de los monstruos eran como una caricia para mi alma al saber que estaba en el lugar correcto, ¿cómo lo supe? Pues lo veo frente a mí, de alguna forma el esqueleto medio putrefacto de Razak se encuentra a varios metros de distancia, despidiendo una luz verde y una energía monstruosa que aleja a las todas las criaturas vivientes.

Muchas dudas surgen en mi cabeza pero la principal sería, ¿nadie movió el cuerpo de este monstruo luego de la batalla? O tal vez es que nadie pudo hacerlo si es que siguió irradiando este poder vicioso luego de muerto. Después de todo, los héroes lo mataron, pero también perecieron en la batalla.

Mi maestro solía decir que todas las energías venían de la misma fuente, luego los seres vivos las moldean y convierten en otra cosa: los magos en hechizos, los guerreros en fuerza bruta y así sucesivamente, siguiendo esta línea es que pensé, ¿podré utilizar el poder que desprende este sujeto a mi beneficio?

Utilizando magia de viento para eliminar el oxígeno del área me deshice de las bestias que me rodeaban y me dispuse a prepararme. Estuve viviendo en los alrededores de este lugar, cazando y comiendo monstruos todos los días con alguna que otra planta que parecía apetecible, repetí este menú lo suficiente para que me produzca escalofríos el solo pensar en él. Por suerte tenía un objetivo que me distraiga de mi horrible entorno, pensar en formas de absorber esa energía y volverla mi fuerza. Para estas alturas ya se había vuelto una obsesión, leyendo los libros de magia que llevaba conmigo finalmente me topé con un hechizo que antaño era utilizado por magos oscuros para drenarle la vida a otros seres y extender la propia,verdaderamente un hechizo cruel y nefasto, ¡Era justo lo que necesitaba! Tuve que modificarlo ligeramente para poder utilizarlo en este esqueleto de siete metros, puliéndolo con las criaturas del lugar hasta que estuvo listo para el gran momento.
Situándome ante esa enorme figura alcé mi mano y me dispuse a realizar el hechizo que creé. Lo bauticé como [Devorador de Esencias]; el resultado fue más violento de lo que pensé, la energía se precipitó hacia mí como si tuviera vida propia, entró por mi brazo y se extendió por mi cuerpo pasando cada extremidad hasta finalmente llegar a mi cabeza. La sensación la describiría como si recorrieran tus venas cientos de gusanos en llamas.En el momento que se detuvo acabé por desmayarme.

Mi conciencia fue traída de nuevo a la claridad, poco a poco, por una voz que en principio apenas era entendible, pero que fue haciéndose más fuerte con el tiempo. Murmuraba palabras de venganza y sobre tener un nuevo cuerpo, ¡qué divertido sujeto! Recuperé la conciencia y vi que sostenía una especie de botella de cristal con un líquido verde que llegaba hasta la mitad, y a punto de beberlo me detuve en seco.
– Oye lagartija, creo que te confundes con algo.
– ¡¿Qué mierda?!
– Este es mi cuerpo y tú eres el polizón, no voy a beber esa cosa extraña sin saber lo que es.
Así fue que mi viaje sin destino fijo fue exitoso de alguna manera, luego de muchos años de vagar logré un resultado inesperado. Con un ex Rey Demonio en mi cabeza susurrando y apareciendo en mis sueños a maldecirme es que me fui a entrenar mis nuevos dones para volver al Gremio y esta vez sí cumplir mis objetivos. Hay mucho que hacer, metas que alcanzar y batallas que librar.

¡Nunca me sentí tan vivo!