No soy el Héroe Capítulo 10: la defensa de Whraith.

Cap 10 la defensa de Whraith.

Dentro de la fortaleza el comandante a cargo Matthew Brown había logrado repeler la primera oleada de soldados de Reinharth a costa de grandes bajas.

Los muros de la fortaleza estaban llenos de gente, los arqueros esperaban temerosamente la siguiente vez que se produzca un ataque, algunos soldados estaban repartiendo raciones en un pequeño cuenco, mientras otros cargaban grandes ollas llenas de lo que parecía ser papilla.

-Señor, informo, no se ha visto movimiento del ejército Reinharthiano, al parecer aún no piensan atacar con todas sus fuerzas.-

-¿Cuántas bajas tuvimos?-

-Cerca de 200 soldados señor.-

-¡¿200?! Nos quedan 500 o menos entonces, aunque perder solo 200 hombres es casi un milagro, podríamos ser aniquilados si cometemos un error.-

-Si contamos a los heridos que pueden pelear tal vez lleguemos a 650 soldados señor.-

-Ya veo, será difícil seguir con esto mucho más. Espero que envíen refuerzos.-

-Hay un asunto más, ha llegado una paloma de la fortaleza frente a la montaña.-

-¿la que está cerca de la entrada del dungeon?-

-Esa misma señor.-

-¿Qué sucedió ahora?-

-Se está produciendo un desborde aunque se desvían hacia Reinharth al parecer nos aconsejan que seamos cuidadosos.-

-¿monstruos hacia Reinharth? Qué extraño… ¿dice algo sobre algún monstruo líder o similar?-

-No señor, solo lo informado.-

-Muy bien, aprovecha a descansar, haz que los más agotados descansen en turnos para que puedan pelear adecuadamente luego.-

-Si señor.-

De esta forma el soldado se retiró luego de saludar, dio media vuelta y salió por la puerta, el comandante Matthew suspiro y se recostó contra el respaldo de su silla.

-¿perdimos a tantos? Y hay muchos heridos… si llegaran a atacar no tendremos posibilidades en lo absoluto… ¿ha pasado una hora tal vez? Un poco más también puede ser, la sensación del tiempo es muy ligera ahora mismo… tengo que calmarme.-

Mientras meditaba en su asiento el comandante Matthew pensaba en las opciones que tenía para cuando se desencadene un nuevo ataque, ¿serían capases de repelerlo? Esa era su principal duda, su mente estaba agobiada por la posibilidad de que todos los presentes pudieran perder la vida durante la batalla, aunque las vidas eran más importantes para el que un trozo de tierra, era su responsabilidad proteger ese trozo de tierra. El peso sobre sus hombros hoy más que nunca se sentía demasiado para una sola persona, realmente quería soltar las armas y bajar los brazos por un momento y evitar más pérdidas humanas.

Todo este conflicto llego a tal punto por la muerte de un lord de Reinharth y el compromiso fallido que impidió la alianza pacífica entre ambos países.

Atrapado entre tal predicamento solo podía prepararse para resistir tanto como le fuera posible y salvar tantas vidas como el enemigo permitiera, claro no sería tan sencillo ahora.

De repente alguien golpea la puerta de su despacho.

-Señor tengo un informe.- dijo un soldado del otro lado.

-Adelante.-

-Gracias, señor hay alguien en la entrada, tiene un permiso firmado por lord Eldar y dice que viene a ayudar.-

-entonces ¿Cuál es el problema?-

-Es muy sospechoso, creemos que podría tratarse de un espía o similar, requerimos su intervención.-

-Muy bien, lo veré yo mismo.-

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En la inmensa entrada de la fortaleza un solo sujeto aguarda desmontado de un caballo, este vestía una armadura de apariencia común con un extraño lustre proviniendo de ella, su cabello negro y ojos marrones junto a sus muy distinguibles facciones harían que 9/10 personas se voltearan a verlo.

En su cintura una extraña espada de empuñadura negra estaba reposando, por su simple aspecto era un simple guerrero poco mejor que el promedio, pero una extraña aura provenía de él, físicamente no podía saberse que era “Eso” que exactamente desprendía una incómoda sensación, pero el mirarlo fijamente causaba en Matthew la sensación de que su alma sería devorada en un instante.

-Soy el comandante a cargo de la fortaleza mi nombre es Matthew Brown de la casa Brown, ¿Quién es usted?- dijo en forma simple pero concisa, su tono no era intimidante pero tenía cierto peso en cada palabra.

-Mi nombre es Kyle, Aventurero Rango C, uno de sus soldados llego a Trosk y explico la situación, en el tiempo en que tarden en llegar refuerzos, seré su avanzada. Puede que no parezca útil en lo absoluto pero le garantizo que puedo aliviar la carga.-

-¿Un solo hombre? Está bien.. no me quejare por respeto a lord Eldar, si él te dio un permiso como este por algo será, pero no estorbes a mis soldados.-

-Gracias, si me permite, me gustaría saber la condición de las fuerzas.-

-Ven conmigo, Hablaremos en mi despacho.-

Durante el camino hacia el despacho de Matthew, Kyle observaba todo a su alrededor, esta era la primera vez que entraba a una fortaleza y por lo tanto su curiosidad picó en un nuevo nivel.

Las construcciones en su interior eran completamente de piedra, la poca madera que fue utilizada estaba más que nada en marcos de ventanas, puertas y como vigas.

Largas escaleras recorrían desde el inmenso patio de armas en forma de U hacia la parte superior de las murallas, claramente con la idea de que puedan defenderse con mayor rapidez y llenar los puestos en poco tiempo. Una inmensa bandera ondeaba sobre la parte más alta de la torre de la fortaleza, el escudo de armas de Irisad en él, ya que esta es una fortaleza bajo el mando de él Rey de este país y no de un noble en particular.

-Oh puedo ver muchos arqueros, pero ¿porque solo cargan sus propias flechas?-

-los cajacs solo tienen esa capacidad, no hay muchas opciones.-

-¿tienen barriles vacíos?-

-¿Eh? Sí, supongo que debe haber algunos cientos en el almacén ¿Por qué?-

-Sitúelos cada dos soldados y llénelos con flechas, será mucho más rápido el disparar de ellos si pueden simplemente tomarlas de ahí y las recargas serán más sencillas ya que solo deberá llenar el barril otra vez.-

-Ya veo… es una idea interesante, no pierdo nada con intentarlo. ¡tú soldado!- llamo a un soldado que descansaba sentado en un tocón de madera.

-¡¿Si señor?!- respondió con un tono de sorpresa y se puso firme tan rápido como pudo.

-ve y lleva a unos 50 contigo, tomen barriles vacíos del almacén y coloquen uno cada dos soldados en las murallas, llénenlos con flechas.-

-¡D-De inmediato!-

-excelente, gracias por eso Señor Kyle ¿alguna otra idea?-

-mmm veamos, podrían preparar aceite caliente o en el mejor de los casos inflamable, al hervirlo hará más daño sin menciona que podría incendiarse luego de lanzarlo al enemigo, crearía un ambiente de pánico al enemigo, destruiría todas las escaleras que traigan consigo.-

-si lo había pensado, pero no tenemos ningún mago de fuego con nosotros para incendiarlos después.-

-Si es solo eso, puedo ser útil.-

-Fuuu~ pensaba hablar con usted en mi despacho, pero ahora creo que sería una pérdida de tiempo, ¿Qué más puede hacer?-

-Podría atender a los heridos y una vez que comience el asedio, tomaré un lugar en medio de la muralla, por favor deje despejada esa zona para mi.-

-De acuerdo, no entiendo porque pero lo tendrás.-

-Gracias por cooperar.-

Un par de horas más pasaron sin señal de un nuevo ataque enemigo, los soldados heridos fueron tratados a una velocidad sorprendente y la recuperación de otros fue excelente.

Con el paso del tiempo algunos refuerzos finalmente llegaron aunque no eran más de 100 hombres y entre ellos algunos mercenarios atraídos por la “Oferta” de 10 platas cada 3 soldados enemigos muertos. Claro eso fue estimando que un aventurero de rango medio eliminaría entre 10 o 12 enemigos por cada uno hablando solo de los que tienen potencial y entre 3 o 4 en el peor de los casos los que no sean tan habilidosos.

El sol se ocultaba y poco a poco la obscuridad se hizo notar. Luego de una simple cena que no alcanzó para llenar el estómago completamente pero si para mantenerse cálidos, los soldados y Kyle estaban atentos a lo que podría suceder, después de todo un ataque nocturno es algo casi natural.

El Paisaje obscuro bajo el manto de la noche dejaba la tención pasar y el viento traía consigo el sonido de algunas armaduras rechinando a la distancia, la enorme cantidad de soldados de Reinharth hacía imposible ocultar su presencia totalmente.

Los soldados de Irisad estaban en su mayoría agotados por combatir casi todo el día, otros tuvieron la suerte de descansar un poco pero con el poco alimento que recibieron sus cuerpos no podían evitar temblar un poco por la falta de energía, eso sumado al miedo de un ataque nocturno no los dejaba pensar como normalmente lo harían.

Mientras tanto Kyle se encontraba en la parte baja de la muralla alrededor de una fogata con algunos soldados mientras bebían algo similar a un Té de mala calidad para calentar el cuerpo.

-Entonces… señor mago ¿de dónde viene?-

-Soy originario de una pequeña aldea cerca de la ciudad de Eldar, El nombre es Imried-

-Oh, yo también vengo de esa región, de la aldea al sur del bosque, la aldea Falamir.-

-¿de verdad? No está muy lejos de donde vivía entonces.-

-Eso parece, ¿es difícil la magia?-

-Tiene sus dificultades, pero con esfuerzo constante los resultados serán notados tarde o temprano, es como si forjaras tu cuerpo para que la magia fluya mejor, similar a un entrenamiento para llegar a ser caballero, requiere mucha determinación y constancia.-

Eso decían los libros… sinceramente no entiendo qué tan difícil puede ser para un mago normal… lo siento.

-Ya veo, en ese caso debe ser algo dificultoso realmente.-

-Más o menos.-

-¡Atentos!- grito de repente un soldado.

Tomando la iniciativa subí a la posición que pedí anteriormente y observe, algunas sombras podían deslumbrarse en la distancia. El traqueteo de las armas de asedio y la fricción de las armaduras del enemigo lleno el silencio por completo, el sudor corría por los rostros de los soldados y la cruel, tortuosa espera termino y la batalla llego a nosotros como una implacable lluvia durante una tormenta de primavera.

Junto con magia de luz dispare varias esferas brillantes al cielo a grandes distancias para iluminar el paisaje, claramente los soldados de Reinharth estaban comenzando el ataque, traían consigo armas de asedio y ahora podían verse lucidamente.

-¡Ataque enemigo!-

Reverbero por toda la fortaleza, siendo repetido varias veces entre los soldados que rápidamente tomaron posiciones, algunos tomaron arcos del almacén otros simplemente esperaron ya que no manejaban un arco o arma a distancia, pocos eran los magos en las filas aliadas y ninguno de fuego que representa el elemento con mayor gama ofensiva.

Muchos mercenarios se veían realmente inquietos, era algo normal que eso suceda ¿Quién estaría tranquilo si una fuerza varias veces mayor ataca tu posición?

En el campo podía apreciarse la oleada humana viniendo a por nosotros junto a su armamento de asedio abriendo de esta manera el telón de la defensa de la fortaleza Whraith, El sonido de los enemigos llegando era similar a varios truenos en una llanura, el eco se esparcía a cada lugar en la distancia.

-¡PREPAREN!-

Los soldados apostados tomaban sus flechas y las colocaban en el arco sistemáticamente.

-¡APUNTEN! ¡FUEEEEGO!-

La lluvia de flechas no se hizo esperar, el enemigo bajo la blanca luz de las esferas brillantes sufrió más de lo que probablemente habían esperado, las fuerzas de infantería no llevaban escudos en lo absoluto.

Aprovechando eso, tome las bolas de Acero que compre anteriormente y pensé en algo.

Si las arrojo con toda mi fuerza actual mientras arde en llamas ¿no sería como un misil antipersonal? El daño causado a las masas seria multiplicado a cientos en un par de disparos.

-¡Aquí voy!- grite.

Lance una de las bolas de acero que previamente había llenado con mana e incendiado, la potencia de salida fue tal que una explosión de ruptura del sonido se escuchó ni bien dejo mis dedos, volando recta se ilumino en una llama blanca consumiendo una extrema cantidad de oxígeno y explotando a 3 o 4 metros del suelo esparciendo metralla ardiente hacia los enemigos.

Los destellantes fragmentos rojos y blancos viajaban a velocidades increíbles perforando a varios soldados Reinhartianos de una vez, el espectáculo sangriento causo conmoción en las filas enemigas al perder a varias decenas de soldados por algo desconocido. Comenzaban a adquirir el temor a las granadas antipersonales.

-¡UUUOOOOO!- gritaron los soldados a mi lado.

-¡Señor mago los acabara!-

-¡MIREN EL METEORO Y MUERAN!-

Oi oi ¿Qué meteoro? Es solo una bola de acero…

Al primer disparo le siguió el segundo y el tercero, los trabuquetes volaron en pedazos con el impacto, lo que avispo a los magos enemigos, la magia ofensiva no se hizo esperar mucho más, muchas lanzas de fuego, hielo y piedra volaron hacia nosotros, si bien cubrí a los que pude con un escudo de luz, hubo varios heridos y fallecidos.

Los soldados heridos gritaban sin importar el bando, el dolor es dolor al fin y al cabo, los fallecidos probablemente no supieron que les sucedió, en mi mente me sentía inquieto, incomodo, realmente no entendía la necesidad de algo como esto. ¿Por qué los que tienen el problema envían a otros a pelear en su lugar? Realmente me asqueo la idea de su falta de congruencia. Pero es normal que quienes tengan poder abusen de ello, aunque no significa que este bien.

Mientras seguía lanzando las bolas explosivas a los soldados apostados en los trabuquetes y los magos aniquilando a una tremenda cantidad, con esto las armas de asedio fueron destruidas casi en su totalidad por los fragmentos incandescentes que incendiaban y perforaban todo a su paso.

-¡TORRE DE ASEDIO! ¡VIENEN POR LA DERECHA Y SON TRES!-

En el flanco derecho de la fortaleza algunas enormes estructuras móviles cubiertas de placas de hierro al frente y con algunas ranuras para que arqueros pudieran disparar venían en fila india hacia la pared para que cada una cubriera todo lo posible a la que le seguía desde atrás. Automáticamente corrí tan rápido como pude. La distancia entre la pared y esas torres no era más de 200 metros como mucho una distancia que puedo cubrir en un instante.

Al llegar dispare fuego como si fuera un lanzallamas en grandes cantidades y las placas de hierro se calentaron mucho pero no logre destruirla.

Había utilizado ya 5 bolas de acero y me quedaban 5 más, si disparo una tengo que aprovechar que están en fila y aniquilarlos.

Esta vez cargue de mana la esfera y la convergí en magia de rayo y fuego, esta mezcla de elementos no era muy estable pero estoy seguro que al golpear esas cosas será excelente. Destellando en matices rojos y violetas la esfera sobrecargada de magia pulsaba sobre sí misma en una apariencia temible.

Cada lanzamiento sonaba como si una bomba explotara y antes de que termine de acomodarme para un nuevo disparo el anterior ya había destrozado en gran medida las torres de asedio, la bola de acero perforo espléndidamente las placas de hierro haciendo que la magia de rayo se dispare recorriendo toda la estructura incendiando sus partes de madera ocultas tras el metal y explotando en su interior esparciendo fuego y fragmentos de metal dentro, una masacre podía esperarse de tal poder.

-¡UOOOO! ¡EL MAGO METEORO LOS ANIQUILARA!- Algunos soldados ovacionaban a Kyle y lo llamaban con extraños títulos que claramente excedían el síndrome de 8vo grado.

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