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Por uno de los pasillos del palacio, aquella sirvienta llamada Gretel iba caminando tranquilamente, hasta que se detuvo frente a una puerta la cual inmediatamente tocó: “¿Princesa está despierta?, Disculpe voy a pasar.”

En ese instante Gretel abrió la puerta y entró a una gran y elegante habitación, la cual tenía varios muebles costosos de la más alta calidad. En aquella habitación también habían otras dos puertas, y en medio de la habitación había una gran cama sobre la cual estaba una bella chica en pijama, aquella chica estaba leyendo tranquilamente un libro. La cabellera y los ojos de aquella chica eran de un peculiar color azul, al igual que el cabello y ojos de su madre, la reina.

  • Gretel eres tú, lamento no haberte respondido, estaba concentrada leyendo.
  • -No necesita disculparse, por cierto, si me permite saberlo, ¿Qué era lo estaba leyendo con tanto interés?
  • -Nada en especial, sólo estoy leyendo sobre las diferentes razas existentes, con ese eclipse de hace tres días, todas las razas están en completa guardia debido al temor a ese supuesto mal que volverá, aún así, con todo ese pánico y miedo los dioses no han hecho nada, así que pensé que tal vez nosotros las razas mortales, podríamos hacer algo para enfrentarnos a ese mal cuando resurja, pero es imposible que todas las razas trabajen juntas, por eso como princesa de este reino pensé en aprender sobre la historia y la cultura de las otras razas, para posteriormente intentar hablar con los gobernantes de las otras razas, de esa manera podríamos comprendernos mejor, y tal vez  podríamos formar una alianza, ¿Crees que mi madre me apoye con esta idea?
  • Estoy segura de que apoyara una excelente idea como esa.
  • Ya veo, espero que podamos lograr formar una alianza, aunque sea con un sólo reino, por cierto, en este libro sale una especie de dragón que desconocía totalmente, se llaman dragones celestiales… ¿Tú conocías esa clase dragón?
  • Si su majestad, los conozco.
  • ¿En serio?, ¿Y cómo son?, Aquí solo sale su nombre, pero no sale nada mas de ellos, lo único que dice aparte de su nombre, es que jamás debes buscar a uno de estos dragones.
  • Lo que le diré no debe tomárselo muy en serio, después de todo solo son mitos y rumores, para empezar los dragones celestiales no son dragones como tal.
  • ¿Qué quieres decir?
  • Se dice que los dragones celestiales eran una raza antinatural, ahora bien, según las leyendas, los dragones celestiales eran extremadamente poderosos, sus habilidades y poderes no solo podían igualar, si no también superar a la raza de los Dioses.
  • ¡¿Lo dices en serio?!
  • Bueno, eso es lo que dicen las leyendas…
  • Seria genial si un dragón celestial decidiera cooperar con nuestro reino.
  • Dudo mucho que un dragón celestial decidiera cooperar con el reino Letbet.
  • ¿Por qué dices eso?
  • Princesa, se dice que la raza de los dragones celestiales es la peor raza de todas, según las leyendas, los dragones celestiales eran criaturas aterradoras y violentas, ellos eran considerados una abominación de la naturaleza, incluso eran considerados como los enemigos de los dioses, ni siquiera sé por qué les pusieron ese nombre de dragones celestiales.
  • Así que eran malvados…
  • Así es, siempre que se habla de los dragones celestiales, se dicen cosas pésimas de ellos.
  • Aun así, me gustaría hablar con uno de ellos, no creo que todos sean malvados.
  • Lamentablemente ellos están extintos, y en mi opinión, es un alivio que una raza cómo esa éste extinta.
  • Ya veo, pero me cuesta trabajo creer que seres capaces de igualar o vencer a los Dioses se hayan extinto.
  • Pero ha pasado más de un milenio desde que se vio a un dragón celestial, lo más probable es que estén extintos. Por cierto princesa, dejando a un lado el asunto de los dragones celestiales, su madre y su padre desean desayunar con usted.
  • Bien, tomare un baño e iré a desayunar con mis Padres.

Tras decir aquellas palabras, Elizabeth se levantó y abrió una de las puertas que había en su habitación y entró a un gran baño. Así transcurrieron varios minutos, hasta que Elizabeth salió del baño cubierta por una gran toalla de baño.

  • Que baño tan relajante, Gretel, ¿Podrías elegir mis ropas para hoy?
  • Claro princesa.

Gretel abrió la otra puerta de la habitación y entro a un gran closet lleno de ropas y calzados de la más alta calidad, al mismo tiempo Elizabeth estaba secando cuidadosamente su cuerpo, tras unos minutos Gretel salió de aquel gran closet con un elegante vestido de color blanco.

  • Creo que este vestido de color blanco le vendrá bien hoy, después de todo combina a la perfección con su cabello y ojos azules.
  • Estoy de acuerdo.

Gretel inmediatamente ayudó con sumo cuidado a Elizabeth a ponerse aquel vestido.

  • Disculpe princesa, sé que no me incumbe, pero creo que debería empezar a pensar en su futuro.
  • ¿Mi futuro?
  • Si, debe elegir pronto a alguien con quién casarse, hasta ahora ha rechazado todas las propuestas de matrimonio que ha recibido.
  • No quiero casarme con alguien por razones políticas, de hecho, aun no deseo casarme.
  • Ya veo, ¿Y qué piensa hacer?, No puede posponerlo por siempre…
  • Sinceramente, no sé qué es lo que haré, pero como dices no puedo posponerlo por siempre.
  • De seguro ya se le ocurrirá algo, bien ya está lista.
  • Gracias por ayudarme, bien, iré con mis padres
  • Le deseo un agradable desayuno con sus padres.
  • Gracias Gretel.

En ese instante Elizabeth salió rápidamente de su habitación, y tras unos minutos de recorrer los pasillos del palacio Elizabeth llegó a una gran y elegante sala, en medio de aquella sala había una gran mesa en dónde estaban desayunando los reyes. La reina rápidamente se percató de la llegada de su hija: “Elizabeth, llegas justo a tiempo, toma asiento”

  • -Como digas madre, ¿Por cierto no vendrá a desayunar la tía Valerica?
  • -Como siempre ella está encerrada en su torre haciendo sus experimentos, si le da hambre vendrá por sí misma.
  • -Ya veo…

En ese momento el rey dirigió su mirada hacia Elizabeth: “Hija, debemos hablar contigo”

  • ¿Qué sucede padre, acaso he hecho algo malo?

Al escuchar aquellas palabras la reina dejó escapar una pequeña sonrisa: “Claro qué no, no has hecho nada malo, es sólo que realizaremos un torneo”

  • ¿Un torneo? ¿Por qué razón van realizar un torneo?
  • Lo haremos para decidir quiénes serán tus guardaespaldas.
  • ¿Mis guardaespaldas? Esto es algo bastante repentino.
  • Elizabeth con todo lo ocurrido con el eclipse, tu padre y yo hemos decido que lo mejor es que tengas unos guardaespaldas, ¿Estás de acuerdo con eso?
  • Si eso es lo que desean, está bien, ¿pero no sería mejor escoger a unos caballeros en vez de realizar un torneo?
  • Tu padre y yo llegamos a la conclusión de que allá afuera hay individuos que son mucho más fuertes que los caballeros, por esa razón realizaremos el torneo, los que ganen el primer y segundo lugar en el torneo serán encargados de ser tus guardaespaldas.
  • Ya veo…
  • El torneo se realizará dentro de una semana en el coliseo.

En ese instante la reina miró a su esposo con una expresión seria: “Por cierto, ¿Qué hay de esos dos?”

  • No te preocupes, ya envié a un grupo de caballeros para que les entreguen una invitación para el torneo, además la ubicación de ambos estaba especificada en la carta de Rusty.
  • Ya veo, me pregunto cómo serán esos mercenarios que él mencionó.