Goblin Kingdom Capítulo 177: Aquellos Que Buscan Venganza

 

Goblin Kingdom

Capítulo 177

Aquellos Que Buscan Venganza

 

Agachándose ante el sonido de una flecha lanzada desde atrás, de repente sintió que un enemigo se precipitaba desde arriba, forzándola a que corriera.

 

Tenía un pequeño arco, pero sin tiempo para apuntar una flecha, el enemigo le disparó de nuevo.

 

Frustrada como puede estar, no tuvo más remedio que darse la vuelta en la estrecha calle y huir.

 

«¡Tras ella!» Gritaron los enemigos.

 

En ese momento, se dio la vuelta y les disparó una flecha. No tuvo tiempo para apuntar, pero aún así logró reducir su número. Desafortunadamente, no fue suficiente, y el sonido de pasos que se acercaban hizo que un escalofrío corriera por su espalda.

 

Pale estaba actualmente en medio de una batalla contra los asesinos.

 

Tomó una daga de su cinturón y la tiró detrás de ella sin girarse. Cuando alguien gritó, ella se detuvo, se dio la vuelta y se acercó audazmente al confuso grupo para recuperar su daga y atacar.

 

Un par de espadas se le acercaron por el costado, pero ella las pasó y le cortó la cabeza a un enemigo. Más o menos al mismo tiempo, una espada larga fue a por sus piernas, pero no golpeó nada más que el aire, ya que Pale había saltado, e inmediatamente después, arrojó su daga antes de sacar otra.

 

La daga lanzada hizo un sonido de tintineo al golpear algo con fuerza y fue desviada.

 

«¿¡KU!?»

 

Pale gritó con angustia, pero el enemigo blandió silenciosamente su espada. Ella intentó defenderse con su daga, pero solo la dura sensación de una armadura estaba allí para saludarla, y luego la sensación de su carne siendo desgarrada cuando algo penetró en ella la invadió. Pale sofocó sus gritos mientras saltaba hacia atrás.

 

El ataque que había recibido con su daga era un solo golpe; por lo tanto, razonaba que sólo había un enemigo ante ella.

 

Siendo una mujer ciega, todavía había cosas que Pale no sabía a pesar de su audición sobrehumana. Cuando escuchó a su enemigo pisando la arena, se despertó de entre sus pensamientos y trató de retroceder, pero el enemigo la persiguió.

 

Con el enemigo capaz de cerrar su distancia sin mostrar ni una sola abertura, estaba claro como el día que no era nada insignificante. No era como esos tipos que Pale había derrotado.

 

Sólo por la presión, Pale sabía que moriría en el momento en que le diera la espalda. Dicho esto, tampoco sabía si podía ganar en una batalla directa.

 

Pale se las arregló para correr un poco y, a juzgar por el sonido del viento, pudo darse cuenta de que ya habían pasado los barrios bajos. La ayuda probablemente no vendría.

 

Pale retrocedió medio paso, y luego escuchó como el enemigo se movía.

 

A medida que la presión que venía del enemigo se hacía más fuerte, Pale tuvo que fijar su agarre en su daga debido a que la sangre le llegaba a los dedos.

 

El enemigo no perdió esa oportunidad. Su paso era pesado, pero el sonido que hacía era silenciado hasta el límite. Esa era la habilidad de un asesino de primera clase.

 

Pale retorció su cuerpo para esquivar la daga del enemigo que se acercaba.

 

Pero entonces el sonido de un ‘tintineo’ como una especie de mecanismo que se activaba llegó a sus oídos, y en el siguiente momento, la espada que debería haber sido esquivada rasgó su capucha y desenredó su pelo atado.

 

«Un elfo, huh» Dijo el asesino sin querer en el momento en que vio las largas orejas de Pale.

 

Pero no dijo nada más que eso a medida que su intención de matar se intensificaba.

 

Pelear en el estrecho callejón oscuro con este asesino era imposible, así que Pale empezó a estrujarse el cerebro en busca de una forma de salir de esto con vida.

 

No era exagerado decir que Pale estaba buscando pelea con el clan asesino, la Daga de Werbus, sola. Pero ahora que estaba claro que no podía ganar, no iba a tirar su vida por la borda.

 

Dio un paso atrás.

 

Naturalmente, el enemigo daría – a su vez – un paso adelante. Pale no tenía el talento de Felbi para la espada, así que desafortunadamente, cambiar esta situación sería difícil.

 

Al menos, lo sería si no pudiera usar magia.

 

Pale blandió su daga para esconder sus labios e impedir que el asesino se diera cuenta de que estaba cantando un hechizo, y luego dio otro paso atrás para atraer al enemigo hacia ella.

 

En el momento en que el enemigo saltó, ella lanzó su daga.

 

«¡Vientos! ¡Denme Poder! (Wind Shot)!»

 

Aunque su potencia de fuego era baja, era un hechizo práctico y fácil de usar, y al envolver su daga con el viento, era capaz de aumentar su velocidad y fuerza.

 

El asesino trató de esquivar la daga de Pale, pero ésta aceleró repentinamente, lo que le causó mucha sorpresa ya que se dio cuenta de que no podría esquivarla, por lo que decidió saltar fuera del camino en su lugar.

 

El asesino chasqueó su lengua mientras la daga envuelta en viento le rozaba los hombros. Se volvió hacia Pale, pero ella ya estaba huyendo.

 

Pero Pale aún no estaba a salvo, pues sus heridas eran muy graves y, sin primeros auxilios, era improbable que sobreviviera.

 

«¡Ella está aquí!»

 

4 pares de pasos resonaron desde adelante.

 

Pale no podía concentrarse bien debido a sus heridas, por lo que su capacidad para detectar al enemigo disminuyó. El aliento de Pale era áspero cuando sacó su daga. Estaba en desventaja, y cuanto más tiempo durara la batalla, más desfavorecida estaría.

 

¿Así que esto es lo más lejos que puedo llegar? Pensó Pale mientras se preparaba para lo peor cuando un grito y una mofa llegaron de repente a sus oídos.

 

«¡Srta. Pale!»

 

«¡Shurei, apúrate!»

 

«¿¡Qué pasa con estos mocosos!?»

 

El aventurero novato, Shurei, y la seguidora de Zenobia (Diosa de la Curación), Rue. Desenvainaron sus espadas y se unieron a la lucha para salvar a Pale.

 

Los dos aprovecharon una apertura y se dirigieron a Pale.

 

«¡En mi nombre, sana! (Heal)»

 

Cuando Rue cantó ese hechizo, una cálida luz envolvió a Pale y sanó sus heridas.

 

«¿Por qué?» Preguntó Pale.

 

«¿Qué quieres decir con ‘por qué’? ¡No podemos abandonar a nuestra benefactora!» Dijo Rue.

 

«Puede que no hayamos estado juntos mucho tiempo, pero somos camaradas. Y, Sra. Pale. ¡Sé que no hay forma de que seas el tipo de persona que abandonaría a sus camaradas!» Dijo Shurei.

 

Los dos estaban visiblemente asustados, pero aún así trataron de ser lo más positivos posible para no dejarse vencer por ello. Por supuesto, Pale se dio cuenta de eso, y de hecho, fue precisamente por eso que los dejó, porque no quería arrastrarlos a su desastre.

 

Pero, sea como fuere, ella seguía estando algo contenta de que vinieran aquí.

 

«… ¿Y? ¿Estás lista para morir con esos mocosos?»

 

Cuando Shurei y Rue volvieron a mirar a sus enemigos, notaron que ahora había más que antes. Tenían 5 hombres más en sus filas, y había aún más que venían de atrás.

 

«¡Mátenlos a todos!»

 

Mientras los enemigos cargaban contra ellos, Shurei hinchó su pecho con coraje y se adelantó, pero entonces—

 

«¿¡A-Ahora qué!?»

 

—Los enemigos empezaron a gritar desde el otro lado. Parece que alguien ha venido en su ayuda.

 

«¡Hey! ¿¡Dónde están los mocosos!?»

 

Esa voz un tanto despreocupada y pesada resonó por toda la zona. Una mirada a su espada era suficiente para decir que era mucho más poderoso y experimentado que Shurei.

 

«¡Tierra! ¡Dispara hacia el enemigo! (Earth Bullet)»

 

Sea espada o magia, el espadachín sobresalía en todos ellos. Era una habilidad que recordaba a la del comandante sílfide, Felbi. Parecía estar profundamente bendecido por el Dios de la Tierra.

 

Piel castaña clara, pelo plateado, y a través de sus flecos, orejas largas. Esa era la prueba de que la sangre de los elfos corría por sus venas.

 

La sangre brotaba de izquierda a derecha mientras abría un camino a través de los enemigos, pero no se asustó ni un poquito. Era la imagen misma de un guerrero elegido por los dioses.

 

«Así que aquí es donde estabais, mocosos… Y, supongo que eres un elfo.»

 

En un abrir y cerrar de ojos, reprimió a todos los enemigos, y de repente, estaba justo delante de Pale, mirándolos.

 

El hombre se presentó según la vieja costumbre de los elfos. «Amigo del Norte (Noizan Arata), saludos. Soy Berg Alsen Royon de los Gnomos. Debido a algunas circunstancias, actualmente soy un viajero.»

 

«¿Ave migratoria (Royon)? ¿Estás buscando venganza?» Preguntó Pale.

 

Los elfos se dividen en cuatro razas. Los sílfides, los gnomos, las ondinas y las salamandras. Normalmente prefieren vivir por su cuenta, pero hay veces que dejan su pueblo.

 

Los gnomos, por ejemplo, tienen la costumbre de abandonar su pueblo y juran no volver hasta que venguen a su familia. A estos gnomos que viajan por venganza se les suele dar los nombres de ‘ave migratoria’ o ‘vagabundo’ en la lengua antigua para dejar en claro su estatus.

 

Cuando Berg vio que Pale conocía ese conocimiento a pesar de ser tan joven, no pudo evitar levantar las cejas.

 

«Es como tú has dicho. Iré directo al grano. Hay una pregunta que quiero hacer.» Había una dureza y una agudeza en su mirada mientras decía eso. «¿Conoces a la bailarina de espadas gnomo Cell Beork?»

 

◆◇◆

 

El Caballero Sagrado, Gulland Rifenin, que había reunido a los refugiados de la capital occidental, estaba actualmente en el palacio real con su ayudante, Yuan.

 

Gulland había sido convocado a la oficina del comandante de la guardia.

 

«Viniste, Caballero Sagrado, Gulland Rifenin.»

 

Gulland le dijo a Yuan que esperara antes de entrar solo en la habitación.

 

«Estoy ocupado. Será mejor que no me hagas perder el tiempo.»

 

Gulland ya estaba de un humor horrible en el momento en que entró.

 

Naturalmente, el comandante de guardia frunció el ceño.

 

«Cuida tu lengua, Gulland. Hay gente que te ha estado llamando.»

 

«¿Y ahora por qué es eso? Dímelo.»

 

El comandante de la guardia era un noble de alto rango tradicional y estaba en una posición con un poder considerable. Después de todo, él era uno de los pocos poderes que tenía el rey que podía mantenerse de pie ante el ejército real bajo su control directo.

 

«Es sólo una advertencia por ahora, pero es de esperar ya que te relacionas con gente dudosa. Si eres un caballero sagrado, deberías– ¡Espera! ¡Gulland!»

 

«Nunca me han gustado los sermones. Si eso es todo lo que tienes que decir, me voy» Dijo Gulland chasqueando su lengua.

 

El comandante de guardia también chasqueó su lengua y fue al grano. «Se han presentado quejas. Quieren que te castiguen.»

 

«Ho…»

 

Cuando Gulland se dio la vuelta, un peligroso destello apareció en sus ojos. El comandante de la guardia sintió un escalofrío en la espalda.

 

«Por ahora es sólo una queja sin valor, pero te investigarán de verdad si las quejas se acumulan. ¿Entiendes lo que digo?»

 

«Hmph, qué comandante de la guardia tan amable. Gracias.»

 

«… El rey también se preocupa.»

 

«… Si eso es todo, me iré. Te lo dije antes, pero estoy ocupado.»

 

«¿¡Realmente lo entiendes, Gulland!?»

 

El comandante de la guardia gritó, casi enfadado, pero Gulland le ignoró y se fue.

 

«Dios mío, el héroe es realmente complicado.»

 

Cuando Gulland se fue, apareció un gordito funcionario civil, agitando la cabeza mientras estaba junto al comandante de la guardia y pronunciando alabanzas poco sinceras.

 

«Aunque actúe tan audazmente mientras se esconde detrás de sus logros, debería haber tratado con respeto al meritorio comandante de la guardia de nuestro reino.»

 

«Pero ese hombre es realmente uno de los soldados más valiosos de nuestro reino. Su majestad está aún más preocupado por él después de perder el oeste.»

 

«No importa lo excelente que sea, la falta de respeto al reino sólo puede ser veneno, nunca medicina.»

 

«¡Lo sé! ¡Por eso lo regañé!»

 

El funcionario civil levantó las cejas de manera exagerada y susurró.

 

«Por Dios, si ese héroe pudiera actuar con un poco más de decoro, nuestro comandante de la guardia no lo estaría pasando tan mal.»

 

Después de que el oeste cayó y Gulland comenzó a reconstruir su ejército, se produjo un delicado cambio de poder en la cúspide de la corte imperial.

 

La influencia del reino había disminuido con la muerte de Gowen Ranid. La derrota del ejército real enviado y del caballero sagrado que ha apoyado al reino todo este tiempo, además de ser la mano derecha del rey, ha herido grandemente la autoridad del rey.

 

Los caballeros sagrados son el pináculo de la fuerza marcial, y como tal, incurren en mucha envidia de los demás. Los nobles que no tienen nada a su favor, excepto su linaje, en particular, eran los más envidiosos de todos.

 

Las irritadas pisadas de Gulland resonaban al abandonar el castillo cuando se encontró con un rostro familiar, haciendo que se detuviera en su camino.

 

«Bueno, si no es el gran héroe» Dijo el Caballero del Destripador, Sivara Bandier, con una sonrisa relajada.

 

«¿Qué? ¿Vas a sermonearme también?» Preguntó Gulland, irritado.

 

«¿De qué estás hablando?» Sivara se rió.

 

«Estaba pensando en conseguir más refuerzos. Las bestias monstruosas han estado atacando mucho últimamente, así que…»

 

«Ahh, últimamente han venido más bestias del oeste. Han sido un buen entrenamiento para los soldados.»

 

«Veo que eres el mismo de siempre.»

 

«Nos vemos» Sivara hizo un gesto con la mano y se fue. En ese momento, Gulland también abandonó el castillo.

 

«Tengo un lugar por el que necesito pasar. Vuelve tú primero.»

 

«¿No se lo advirtieron hace un momento? Sé que debería confiar más en ti como tu ayudante, pero…»

 

«… No voy a ningún sitio interesante.»

 

Sivara dice eso, Yuan dice eso, todo el mundo tiene algo que decir. A Gulland le pareció un poco embarazoso, y resopló mientras se iba.

 

La dirección a la que se dirigía era la residencia de un comerciante de esclavos en el distrito de comerciantes.

 

«¿Esto es?» Preguntó Yuan.

 

Gulland lo ignoró y atravesó las puertas.

 

«Tu jefe está dentro, ¿Sí? Dile que Gulland está aquí.»

 

Gulland abrió la puerta y entró. Viéndole actuar inusualmente arrogante, Yuan se tragó sus preguntas y miró en silencio.

 

«E-El maestro no está por aquí…»

 

Gulland agarró al sirviente por el pecho y habló con voz amenazadora.

 

«Dile a tu maestro que Gulland está aquí. No habrá una segunda vez.»

 

El sirviente gritó cuando volvió corriendo.

 

Gulland tenía una cara de descontento y se volvió hacia Yuan.

 

«¿Qué?»

 

«Preferiría que no demandaran a mi jefe por intimidación…»

 

«No te preocupes por eso.»

 

¿En serio, ahora? Pensó Yuan mientras suspiraba y su estómago se agitaba. Los habitantes de la capital occidental no deben ser desechados ni siquiera en el peor de los casos.

 

Si ocurriera un problema con este hombre, tendría que liderar él mismo a la gente de la capital occidental.

 

«¡S-S-Si no es el Maestro Gulland!»

 

Esa voz ondulante vino del mercader en ascenso que atacó a Reshia.

 

«Bonita casa… Parece que has estado trabajando duro.»

 

«B-B-Bueno, p-por supuesto. Todo se debe a la gracia de su excelencia.»

 

Al ver al mercader actuando visiblemente sospechoso, Gulland sonrió ferozmente y a la fuerza hizo que el mercader lo invitara a entrar.

 

«¿A-A qué debo el placer de esta visita?»

 

El mercader se asustó visiblemente, Gulland se convirtió en la imagen misma de la altivez, mientras se sentaba en un sofá y cruzaba las piernas.

 

«Dinero» Dijo secamente.

 

Ah, se acabó, pensó Yuan desesperado mientras miraba al cielo. Este sería probablemente su último día trabajando para Gulland.

 

«No te pido que me des dinero, te pido que me prestes dinero.»

 

«… ¿C-Cuánto?»

 

Gulland no se perdió ese brillo deshonesto en los ojos del comerciante.

 

«500 monedas de oro… El interés… Hagámoslo en torno al 0,5%» Acarició Gulland su musculosa barbilla mientras hablaba con voz fría.

 

«¡E-Esto es un robo a la luz del día!» Gritó el mercader.

 

Gulland se levantó y se acercó al mercader. «Deberías ser capaz de sacar tanto. Considerando que tu billetera es lo suficientemente pesada como para contratar a un asesino… ¿Qué? ¿No eres un gran comerciante en el Reino Sagrado de Shushunu?»

 

Eso era claramente una amenaza, pero era un hecho que este mercader había traído a una persona sin permiso al castillo real. También estaba ese asunto con Reshia, así que no estaba en posición de rechazar las demandas de Gulland.

 

El mercader estaba a punto de llorar cuando asintió.

 

Gulland abandonó el lugar.

 

«… Sólo quiero que sepas que no estaré ahí para ayudarte cuando estés en la corte» Dijo Yuan.

 

Gulland resopló y sacudió la mano a Yuan como si estuviera ahuyentando a un bicho.

 

«Cielo santo… Al menos, intenta que no te apuñalen por la espalda.»

 

Era casi la hora del entrenamiento de los soldados, así que Yuan dejó a Gulland y regresó a las ocho fortalezas occidentales donde la gente de la capital occidental estaba esperando.

 

Después de eso, Gulland se dirigió a los barrios bajos. Siendo el hogar de los necesitados, su orden público era horrible a pesar de estar en la ciudad del rey.

 

Gulland entró en un bar descuidado que también servía como burdel. Estaba buscando a alguien. Cuando encontró a esa persona, ya había estado bebiendo aquí desde esta mañana. El olor corporal de ese hombre, junto con el hedor a licor que lo rodeaba, resultó en un hedor tan horrible que podía hacer que uno vomitara sus tripas.

 

Ropa que no había sido lavada en días, y una armadura de cuero tan sucia que su color original ya era un misterio. El hombre abrazó su corta lanza mientras bebía hasta saciarse.

 

El pelo crecía en una esquina profunda bajo sus ojos, y había una cicatriz que se extendía desde la frente hasta las mejillas. El hombre era la imagen misma de un demonio.

 

«Te he estado buscando, Belthazar.»

 

«¿Qué negocios tiene el héroe conmigo?» Escupió Belthazar mientras miraba a Gulland.

 

«Trabajo» Dijo secamente Gulland mientras lanzaba una bolsa llena de monedas de plata ante el hombre.

 

«… Me niego.»

 

«Tu hija se llamaba Liza, si mal no recuerdo…»

 

«Eso es…»

 

«¿Qué está haciendo ahora?»

 

Belthazar se quedó callado.

 

Gulland continuó: «Los detalles del trabajo son sencillos. Ve a la región oeste y corta algunas cabezas de goblins. Una moneda de oro por cada raro, 5 por cada noble. Más allá de eso, pagaré apropiadamente.»

 

Gulland y Belthazar se miraron con desprecio, pero el primero en apartarse fue el último, que se puso de pie.

 

«Eso incluye el dinero para tus preparativos. Te irás en 10 días con los demás. Por supuesto, no quiero ni una palabra de esto a nadie.»

 

Belthazar no dijo nada cuando Gulland se dio la vuelta.

 

«Estaré esperando, Belthazar, la Lanza Todopoderosa.»

 

Gulland sabía que el rey se centraba de todo corazón en la defensa, pero como alguien que ha luchado contra ellos en dos ocasiones, sabía muy bien que defenderse de ellos era sólo pedir la derrota.

 

Una de las razones era que su tasa de crecimiento superaba con creces la de los humanos. Incluso Gowen, que se destacaba en el entrenamiento de soldados y que nunca logró encontrar una mano derecha, necesitaría dos años para entrenar a los soldados adecuados.

 

Pero los goblins solo necesitaron un año para crear un ejército tan feroz. Si se escondieran en su caparazón como una tortuga, podrían prolongar la guerra, pero nunca ganarían contra los goblins.

 

Gulland no podía ir en contra de las órdenes del rey.

 

El mejor caso sería si los goblins atacaran aquí por su propia voluntad.

 

Las pequeñas fortalezas que Yuan y sus ciudadanos de la región occidental guarnecieron podían soportar hasta tres veces más goblins de los que habían combatido. Incluso podían defender durante un año entero, siempre y cuando se centraran en la defensa.

 

Es por eso que Gulland estaba dispuesto a tirar su orgullo para ensuciarse las manos con algo como ‘estrategia’.

 

Él usaría el dinero para comprar vida y recortar los números de los goblins. Si eso no funcionaba, podía provocar a los goblins y no darles tiempo para dormir.

 

Gulland finalmente se dio cuenta de que la razón por la que Gowen le dejó la escolta de Reshia era porque quería tener a alguien que pudiera guiar a otros, incluso si era sólo una persona.

 

«Demasiado tarde para eso, mierda…»

 

La gran amenaza que representaban los goblins y la responsabilidad de proteger al país pesaba mucho sobre los hombros de Gulland.

 

Gulland apretó los dientes ante la gran pérdida de personas.

 

10 días después, la gente que Gulland contrató abandonó la capital en silencio. Su destino era la capital occidental.

 

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Esta vez solo hay 1 capítulo, lo siento.

A veces me pregunto si me llegará un mensaje diciéndome que me expulsan de Excalibur por no subir en mucho tiempo y me da algo de miedo xD

Traductor: Krailus

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