To be a power in the Shadows -175 No me saquen del escenario

 

Goldoh era un miembro del equipo secreto, y su tarea era encontrar el tesoro del Conde Rajta.

«No he encontrado nada. ¿Qué hay de ti?»

«Yo tampoco. ¿Así que el tesoro está en el almacén de arriba?»

Goldoh y Quinton miraron al final del pasillo, donde las escaleras estaban iluminadas desde arriba por antorchas.

«¡Rápido, encuentra el tesoro! Si todos los que están afuera mueren, los seguiremos rápidamente!»

Tulpicano se acercó a ellos con una mirada de preocupación.

«Sr. Tulpicano, no se preocupe. Todavía tenemos tiempo»

Goldoh subió las escaleras mientras intentaba calmar a Tulpicano.

Quinton y Tulpicano lo siguieron. Rápidamente encontraron una puerta que parecía la de un almacén.

«Hey, ¿quién eres?»

«Fuera de mi camino»

«Lo siento, vete al infierno»

El guardia se dio cuenta de que los intrusos sacaron su espada, pero fue rápidamente noqueado por Goldoh y Quinton.

«Oye, ¿qué vamos a hacer? ¡No hay llaves! ?”

«No importa, derribaremos la puerta»

Con su poder mágico dorado cubriendo su cuerpo, Goldoh rompió la puerta de hierro.

«¡¿Qué…?!»

Sin embargo, no había ningún tesoro detrás de la puerta.

Detrás de la puerta había una cosa que parecía parte de una criatura viviente.

«¿Son dedos?»

Esa cosa negra encogida era un brazo arrugado con garras en vez de puntas de los dedos.

Pero era demasiado grande para ser la mano de un ser humano. Probablemente era más grueso que el brazo de Goldoh.

La mano que parecía una garra de monstruo estaba fijada a la plataforma que estaba en el almacén especial.

«¿Dónde está mi tesoro? No quiero esta cosa asquerosa»

Tulpicano derribó la plataforma y comenzó a caminar nerviosamente por la habitación.

«¿Dónde está mi tesoro? ¿¡Dónde está!?»

«Sr. Tulpicano, está demasiado ruidoso…»

«¡Cállate! Tu única tarea es usar mi método para encontrar el tesoro»

Tulpicano se detuvo repentinamente.

Su gran vientre estaba empalado en la garra contraida.

«¡Sr. Tulpicano!»

«¡Maldita sea!»

Como esclavos de Tulpicano, Goldoh y Quinton inmediatamente tomaron medidas para tratar de salvar a su amo, sin importar si estaban dispuestos o no.

Sin embargo, Tulpicano murió casi instantáneamente después de derramar sangre de su boca.

Inmediatamente Goldoh y Quinton pararon sus acciones. Miraron el cuerpo de Tulpicano, que aún tenía la garra negra dentro. Después de empalarlo, la mano comenzó a succionar su cadáver, como si fuera a drenar su sangre.

«¿Qué es esa cosa?»

«No lo sé. Pero será mejor que no intervengamos… ¡retirémonos!»

Tulpicano estaba muerto. Y no encontraron el tesoro.

Ya no había necesidad de quedarse aquí.

«¡Lo siento, desde que viste esto, no te dejaré ir!»

En ese momento, escucharon una voz suave detrás de ellos.

«¿Quién?»

«Usted es el Conde Rajta!?»

«¿Oh? ¿Me conoces?»

Detrás de ellos estaba el dueño de la ciudad, el Conde Rajta.

Al principio parecía un aristócrata de mediana edad. Pero ahora, ahí estaba él, de pie, sin un pierna inútil en su cuerpo. Su mirada aguda estaba fijada en Goldoh y Quinton.

«Quinton, ten cuidado»

«Goldoh. Kinmekki, lo sé.»

Cuidadosamente se mantuvieron alejados del conde Rajta. Pero la puerta estaba justo detrás de él.

«Me han molestado. Si no fuera por ustedes, sólo necesitaba entregárselo a la secta»

«¿Cul…?¿Qué demonios está pasando? ¿Qué es exactamente esta garra?»

«Fu… no hay duda de que este es el tesoro que estás buscando»

«¿Cómo puedes decir que eso es un tesoro?»

«Para la gente que sabe su valor, lo es. Bueno, ya basta de charla»

Rajta desenvaina la espada de su cintura. Era una espada de verdad para el combate, no para fingir.

«¡serán la ofrenda de sacrificio para la Orden de Diabolos!»

Entonces, el viento sopló.

«¡¿Gaha?!»

«¡Guaaaaaaaa!»

La sangre brotaba del cuerpo de Quinton y Goldoh.

Sus piernas se sentían débiles, y cayeron de rodillas.

«Oh, ¿todavía están vivos?»

Los dos hombres que recibieron un golpe rápido ultrarapido del Conde lucharon por reaccionar.

Goldoh sintió repentinamente el peligro y dio un salto hacia atrás, mientras que Quinton apartaba su cuerpo de acuerdo con lo que su intuición le decía.

Así fue como salvaron sus vidas.

Sin embargo, sólo dos de ellos sobrevivieron. Todos los demás miembros del equipo secreto que entraron a hurtadillas en el castillo junto con ellos estaban muertos.

«Q… Quinton, ¿estás bien?»

«Muy bien… aún vivo…»

Pero sus heridas eran muy profundas.

Aunque levantaron sus espadas, parecía que no podían defenderse contra el siguiente ataque.

«Los menosprecié un poco…. no, es mi error, estoy un poco oxidado para pelear. Sea lo que sea, la próxima ronda terminara»

Mientras el Conde Rajta levantaba su espada de nuevo, sus caras se retorcieron.

«Maldición, nos deshicimos de la identidad de esclavos por las malas….»

«Pensé que era una buena idea abrir un dojo…»

En ese momento, un gran poder mágico estalló repentinamente afuera.

«¡¿Qué?!»

«¡¿Qué pasa?!»

«¡Qué poderoso es!»

A través de una ventanita, miraron al cielo nocturno.

Había una tremenda rosa negra en el aire.

«¿Es una rosa…?»

«Es una rosa mágica, que está constituida por un poder mágico condensado…»

«¡¿Por qué está aquí la rosa negra?! Es imposible, ¿cómo podría ser?»

El Conde Rajta estaba casi el doble de conmocionado que Goldoh y Quinton.

El Conde Rajta abrió los ojos de par en par mirando a la[Rosa Negra], lo que era inusual en todos los términos.

«¡Imposible! Por qué? La llave aún no…»

Entonces la rosa negra flotando en el cielo nocturno se rompió en pedazos.

Los pétalos de la rosa rota se agitaron y aterrizaron junto a Goldoh y Quinton.

Los pétalos tocaron sus manos derechas y tallaron dos marcas negras en forma de pétalos.

«¿Qué es esto…?»

«Mi herida está curada…»

Cuando tocaron los pétalos, el poder mágico comenzó a emanar de ellos y sus heridas graves fueron sanadas en un instante.

«La fuerza se desborda de mí…»

«¿Qué es este poder…?»

El poder de la magia negra brotaba constantemente de los cuerpos de Goldoh y Quinton, como el calor emitido por el sol.

«¡Este es el poder de la rosa negra en la leyenda! Un poder mágico tan poderoso, así que tengo que matarlos aquí»

El conde, impulsado por la ansiedad, les lanzó otro ataque.


Traductor: Hamlet


 

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