To be a power in the Shadows -130 Adiós, John Smith

La Alianza movilizó a un gran número de personas para encontrar el origen de los billetes falsos.

Aún así, les llevará bastante tiempo encontrar el origen de los billetes falsos que circulan en el mercado.

Todavía no se sabe públicamente que circulan billetes falsos. Sin embargo, algunas personas inteligentes han empezado a notarlo.

La gente que tiene dudas en los billetes están empezando a surgir.

No queda mucho tiempo.

El colapso ya se acerca.

«¡Alto! Registren ese carruaje»

A altas horas de la noche, varios hombres detuvieron un carruaje que estaba a punto de salir de la capital.

Eran el ejército privado de Garter y se les había ordenado detener los carruajes sospechosos e inspeccionarlos.

Por supuesto, no han recibido permiso legal para hacerlo y no tienen autoridad para hacer cumplir la ley. Sin embargo, para aquellos que hacen negocios, las órdenes de la Alianza no pueden ser ignoradas y como tal, todos los carruajes comerciales están obligados a cumplirlas.

Este carro también se detiene según lo ordenado.

Los mercenarios de la compañía Garter revisaban el transporte.

«Detente…»

«¿Qué?»

Oyendo una voz baja de algún lugar, un mercenario detuvo sus manos y empezó a mirar a su alrededor.

«Seguramente te arrepentirás…»

«Haaaaa»

El mercenario resopló y se rió de los avisos que recibió, y luego abrió el paquete encima del carruaje.

Mientras sus ojos se abrieron de par en par al ver la gran cantidad de monedas de oro que había dentro, su cuello fue cortado.

«¿Qu?»

«Te advertí que te arrepentirías»

El mercenario al que le habían cortado la cabeza dejó salir una fuente de sangre y se derrumbó en el suelo.

«¡B, Bastardo! ¡¿Quién eres tú?!»

Los mercenarios restantes desenvainaron sus espadas.

«Mi nombre es John Smith. Puedes arrepentirte de oírlo en el otro mundo»

«¿Qué dijiste…?»

Varias cuerdas delgadas surgieron a la luz de la luna.

Sin embargo, nadie notó su brillo.

Sin saber, sin darse cuenta, cada una de sus cabezas salieron volando.

Cuando la sangre empezó a llover, el carruaje cargado de monedas frías empezó a moverse de nuevo.

El carruaje aumentó lentamente su velocidad y abandonó la escena, dejando atrás los innumerables cadáveres que habían sido cortados y al propio John Smith.

El mueve los dedos como si tocara el piano, mientras manipula innumerables cuerdas que se extienden desde sus dedos.

Y, habló a un espacio vacío.

«Sé que estás ahí…»

Al mismo tiempo, las cuerdas de acero se desgarraron en la oscuridad.

Algo se movió en la oscuridad.

Una mujer vestida con un body suit negro apareció del lugar donde no debería haber nadie. Su traje de cuerpo es como un hermoso vestido, su cara está escondida detrás de una máscara, pero sus ojos azules lo miran a través del hueco.

«Encantado de conocerte, John Smith»

Con una hermosa voz de campana, se inclinó y le saludó. Su cabello platino brillaba a la luz de la luna.

«Y, adiós»

Y luego, una espada de color negro azabache mató a John Smith.


Traductor: Hamlet


 

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