Goblin Kingdom Entreacto: Mil Li Al Norte, Una Reunión Al Amanecer

Goblin Kingdom

Entreacto

Mil Li Al Norte, Una Reunión Al Amanecer

 

Estado
Nombre Gi Go Amatsuki
Raza Goblin
Nivel 2
Clase Duque; Espadachín Vagabundo
Habilidades <<Maestría De La Espada A->>  <<Relámpago Púrpura>>  <<Abandonar>>  <<Sentido>>  <<Discernir>>  <<La Prueba De Un Maestro Espadachín>>  <<Naturaleza Silenciosa>>  <<Veterano>>
Protección Divina Dios De La Espada
Atributos Ninguno
Bestias Subordinadas Ninguna
Estado Anormal Jurado A Perdonar; Control Del Dios De La Espada

 

Más allá de la cueva llena de musgo brillante, donde la luz del cuerpo del dios del fuego resplandecía brillantemente en el cielo, los ojos del antiguo esclavo, Yoshu, estaban cegados por la gran luz.

 

Rogó al goblin que caminaba delante de él, Gi Go Amatsuki, que se detuviera, pero el goblin le hizo un gesto para que se alejara.

 

“Está bien” Dijo el goblin.

 

Viendo al goblin andar desprotegido, Yoshu le siguió mientras pensaba en un plan por si las cosas se ponían peor.

 

“¡Lord Gi Go!”

 

Una gran horda de bestias acompañaba a un goblin que parecía ser una clase noble.

 

Por lo que recordaba Yoshu, este goblin no era otro que el Sr. Gi Gi.

 

Bestias de todo tipo jugaban a su alrededor.

 

Yoshu preguntó si era seguro, y Gi Go dijo que lo era con una mirada.

 

“Normalmente, la gente se sorprendería un poco más, pero…” Dijo Yoshu.

 

Cuando Yoshu miró más de cerca, notó que había algunos animales parecidos a monos mezclados con la horda que o bien alimentaban a las crías o se rascaban las espaldas. Era una escena tranquila, al menos mientras no mirara a través de esos lentes llamados prejuicios que los humanos tenían de las bestias.

 

Gi Go recibió algo de Gi Gi, luego se despidieron el uno del otro.

 

Yoshu no era muy cercano a Gi Gi, así que rápidamente siguió a Gi Go.

 

“Seguro que sois cercanos” Comentó Yoshu mientras seguían un sendero distinto de bestias hacia el norte, muy probablemente un sendero dejado por la horda de bestias de Gi Gi.

 

“Nuestra relación es en realidad una en la que estamos a un paso en falso de matarnos unos a otros” Dijo Gi Go.

 

“A mí no me pareció eso…” Dijo Yoshu.

 

“… Antes de conocer al rey, una especie de bestia conocida como ‘lobo gris’ causó estragos en mi territorio” Dijo Gi Go.

 

Yoshu y el goblin caminaban mientras prestaban atención a sus alrededores.

 

“La mitad de la horda estaba acabada y no podíamos cazar. Nos quedamos con sólo dos opciones: o moríamos de hambre o nos comíamos el uno al otro. Pero entonces vino el rey.”

 

La voz de Gi Go era pesada. ¿Estaba ese arrepentimiento pesando sobre él o algo más? Yoshu no lo sabía.

 

“Hambriento y débil, fui golpeado sin piedad por Gi Gi y Gi Gu. Ni siquiera tuve la oportunidad de pararme ante el rey” Dijo Gi Go.

 

“Fue irritante, ¿No?” Preguntó Yoshu.

 

“… Tal vez” Dijo Gi Go.

 

Mientras continuaban por su camino, sus pies comenzaron a hacer sonidos fangosos.

 

“Desde ese día he estado encerrando algo dentro de mí. Ese algo estaba conmigo incluso ese día que le di comida a Gi Gi como prueba de nuestra amistad…”

 

Gi Go continuó hablando, pero al hacerlo, Yoshu se sorprendió cada vez más.

 

La espada es mi forma de vida.

 

Yoshu siempre había creído que Gi Go estaba completamente dedicado a la espada.

 

Pero ahora…. Parecía que este goblin era más humano de lo que jamás imaginó.

 

El ambiente a lo largo del camino era tan pesado que Yoshu incluso dejó de sentir sus piernas mientras caminaba.

 

Tal vez esta fue la razón por la que Gi Go fue tomado por la locura del Dios de la Espada.

 

“Un pantano” Dijo Gi Go mientras miraba hacia abajo.

 

En el bosque débilmente iluminado que permanecía tenue a pesar del cuerpo del dios del fuego que brillaba desde el cielo había un pantano abundante con extrañas plantas acuáticas.

 

No parecía que pudieran cruzar.

 

“¿Damos un rodeo?” Sugirió Yoshu.

 

Había más de un camino hacia el norte.

 

Después de dejar el bosque, las montañas del norte del dios de la nieve que bloqueaba los cielos llegaron a ser vistas.

 

◆◆◇

 

El cuerpo del dios del fuego aún no había sido puesto, pero ya estaban acampando. La oscuridad de la noche era irrelevante para los goblins, pero para un humano como Yoshu, era un momento difícil para trabajar. Normalmente, las hermanas gemelas rojas de la luna iluminarían el cielo oscuro durante el negro del dios de la noche, pero desafortunadamente, las nubes de hoy velaron su luz.

 

Poco a poco, el dios de la noche y las diosas de su casa comenzaron a extender sus alas.

 

Yoshu miró con odio las opresivas nubes que cubrían el cielo.

 

Parecía que iba a llover, así que decidieron acampar en la frontera del bosque y las llanuras. Yoshu siempre ponía una tela entre los árboles para protegerse de la observación de los pájaros nocturnos, pero hoy, añadió otra capa.

 

Después de montar la tienda, Yoshu recogió algunas ramas viejas y las encendió.

 

No fue fácil debido a toda la vegetación que crecía, pero Yoshu se aseguró de escoger un sitio para acampar que estuviera ligeramente inclinado. Después de todo, sería horrible si se inundara y fueran arrastrados mientras dormían.

 

“Esto debería funcionar” Dijo Yoshu mientras terminaba el campamento.

 

En el mismo momento – casi como si Gi Go estuviera esperando – Gi Go salió de los matorrales con dos grandes ojos en la mano.

 

El patrón de un ojo gigante dibujado en las plumas de los pájaros parecía amenazador, ya que parecía mirar directamente a Yoshu, pero lo ignoró y habló con Gi Go.

 

“Parece que has atrapado mucho hoy” Dijo Yoshu.

 

“Parece que hay mucho por aquí” Dijo Gi Go.

 

Yoshu cogió la presa de Gi Go y la estranguló.

 

Después de matar a las bestias, Yoshu empezó a destriparlas. Ya se había acostumbrado a todo el proceso, tanto que sus manos se movían incluso sin pensar.

 

Después de cortar las cabezas de los grandes ojos y drenar su sangre, Yoshu comenzó a arrancarles las plumas y a extirpar los órganos internos.

 

Los grandes ojos almacenaban veneno dentro de ellos, y cualquier humano que lo ingiriera estaría con fiebre alta durante unos días. Pero los goblins y los orcos tenían una resistencia natural a ella.

 

Para los aventureros la razón más grande para destripar estos grandes ojos era conseguir el cristal de monstruo que a veces cristalizaba en su interior.

 

De las bestias que tenían cristales de monstruos en su interior, los grandes ojos eran relativamente más débiles, lo que las convertía en la primera opción para los aventureros.

 

Por supuesto, la cantidad de cristales mágicos dentro de ellos también era menor, haciendo que las recompensas fueran más pequeñas, pero para los aventureros que luchaban por salir adelante, los grandes ojos eran una fuente indispensable de ingresos.

 

“Pero no soy un aventurero…” Murmuró Yoshu.

 

Yoshu limpió el cristal del monstruo y lo guardó en su bolsa. No podía dejarlo en el suelo porque podría atraer a otras bestias.

 

Pasó su cuchillo por los huesos, cortando la carne de la bestia, luego tomó una vara afilada, perforó la carne con ella, y la cocinó sobre fuego.

 

El olor fragante de la carne que se cocinaba estaba acompañado por el sonido de la explosión de la grasa.

 

La visión de un poco de grasa cayendo en las llamas mientras se cocinaba la carne estimuló enormemente el apetito de Yoshu.

 

Como toque final, Yoshu cogió la roca de sal que consiguió en la aldea hace unos días y la afeitó con un cuchillo, luego roció un poco sobre la carne.

 

“Yo tomaré uno” Dijo Gi Go mientras mordía emocionado la carne. Los sonidos del jugo resonaban cuando el jugo de la carne llenaba la boca de Gi Go. Parte de ella incluso se derramó en el suelo.

 

“Delicioso” Dijo Gi Go.

 

“Me alegra que te guste” Dijo Yoshu, sonriendo un poco, y luego empezó a comer.

 

Contrastando el exterior crujiente, la carne en el interior era blanda y sus dientes podían desgarrarla fácilmente.

 

“Sí, está bien” Dijo Yoshu mientras asintió con satisfacción.

 

A menudo se dice que la gente sonríe naturalmente cuando come buena comida. Parece que eso era cierto, incluso para los goblins.

 

Después de comer Yoshu empezó a enseñar a Gi Go a cantar. Le había prometido hacía tiempo, pero era demasiado peligroso en la mazmorra, por lo que lo había pospuesto hasta ahora.

 

“¿Qué tipo de canciones te gustan? ¿Canciones para la batalla, quizás?” Preguntó Yoshu.

 

Había todo tipo de canciones. Había canciones que hablaban de la patria, que hablaban de las estaciones, que hablaban de amor, o que alababan el valor o incluso hablaban de la guerra.

 

Era raro ver a Gi Go reflexionar sobre algo, pero cuando finalmente abrió la boca, le pidió a Yoshu que le enseñara una canción que le recordara a la casa de uno.

 

“Eso es inesperado” Comentó Yoshu.

 

“¿En serio? Siempre estoy luchando, así que puedo decir que conozco la guerra, ¿Pero un lugar al que volver? Ahora sólo hay un lugar así… Así que, si hay una canción que habla de casa, me gustaría conocerla” Explicó Gi Go.

 

“Un lugar al que volver, ¿Eh?” Dijo Yoshu.

 

¿Él tenía eso? Se preguntó Yoshu.

 

Cerrando los ojos, vio aparecer la imagen de su hermana mayor.

 

Yoshu sonrió irónicamente ante eso.

 

Estoy bien, hermanita. Lo estoy haciendo mucho mejor de lo que esperaba.

 

Yoshu sonrió a su preocupada hermana, luego se aclaró la garganta y empezó a cantar.

 

“¿Puedes recordar las viejas tierras? Oh vientos del vasto cielo, llévate estos sentimientos contigo. Me pregunto si el agua que fluye en los ríos proviene de la lluvia en las tierras antiguas. Madre montaña, montaña nevada, montañas nebulosas del norte.

 

(Kyanmarordo rinbaru habekasutoria vesjinichi ukeru habeireria kyanrashiruudo chiukeinrei. Dinarashir, yuuguranshiru, iryunoshisurashiru.)”

 

Gi Go escuchó en silencio mientras Yoshu cantaba.

 

“Cuando me doy la vuelta, veo el camino de vuelta a casa. Amigos de una tierra extraña, ¿No esparciréis mis cenizas en las montañas de mi tierra natal, donde ya no puedo volver? En esa tierra cuyo aire respiraba al crecer. En aquella tierra bajo cuya lluvia lloré y cuya nieve pateé y corrí. Madre montaña, montaña nevada, montañas nebulosas del norte.

 

(hadomerieddo kyanroroodo rao ishuneyuuga. Ragiirakyanmibadia. Nonmuukyandou. Katouraragiirun, uauwa, yuguerin. Dinarashiru, yuuguranshiru, iryunoshisurashiru.)”

 

Aunque los goblins no podían llorar, la triste melodía dejó su marca en el corazón de Gi Go.

 

“… Una buena canción” Comentó Gi Go.

 

“Sí, una buena canción” Estuvo de acuerdo Yoshu.

 

Yoshu sonrió irónicamente mientras se sentaba ante las llamas pensando en su hermana.

 

◆◆◇

 

A medida que caminaban hacia el norte, la temperatura fue bajando gradualmente y las montañas del dios de la nieve se hicieron más grandes. Debido a que los vientos soplaban desde las montañas, el frío que sentían era más frío que la temperatura real de la zona. Este tipo de viento era popularmente conocido como el aliento de Yggrasil (dios de la nieve). Fue por ello que esta tierra permanecía fresca incluso en el calor del verano, convirtiéndola en un tesoro de productos que sólo podían crecer con el frío.

 

El dúo viajero de goblin y humano miró los grandes campos mientras pasaban junto a ellos. Estos campos eran tan grandes que Yoshu mismo no pudo evitar que se le abrieran los ojos. De hecho, los campos eran tan grandes que estaban mucho más cerca de una ciudad que de un simple pueblo.

 

Cuanto más grande era el pueblo, más gente había y más tiendas había. Una ciudad más grande era preferible para los viajeros, pero cuando Yoshu pensó en Gi Go, pensó que un pueblo pequeño sería mejor.

 

Mientras Yoshu se preocupaba por eso, Gi Go estaba particularmente impresionado por la cosa blanca que salía de su boca.

 

“¿Qué pasa?” Preguntó Yoshu.

 

“Algo blanco sale de mi boca” Dijo Gi Go.

 

Yoshu no podía entender de lo que hablaba Gi Go, por lo que el goblin exhaló profundamente para mostrarle lo que quería decir.

 

“¿Qué le está pasando a mi cuerpo?” Preguntó Gi Go con ansiedad.

 

“Pero eso es bastante normal” Dijo Yoshu, y luego respiró hondo y exhaló también, exhalando una blanca ráfaga de aire en el espacio que tenía ante su boca.

 

“Pero esto nunca había pasado antes” Dijo Gi Go.

 

Cuando Gi Go dijo eso, Yoshu finalmente lo entendió.

 

“Ahh, ¿Podría ser tu primera vez visitando un lugar frío?” Preguntó Yoshu.

 

“¿Frío? Ahh, en efecto hace más frío aquí” Dijo Gi Go.

 

Yoshu sonrió irónicamente y le dio una palmadita en el hombro. “No te preocupes por eso. Es normal que esa cosa blanca salga en lugares fríos.”

 

Ya que esta era la primera vez de Gi Go, probablemente tampoco ha visto la nieve. Yoshu secretamente anticipó cómo reaccionaría Gi Go una vez que lo viera.

 

“Hmm…” En cuanto a Gi Go, como lo único que cambió fue el color de su aliento, dejó de preocuparse por ello y siguió a Yoshu.

 

Cuando casi era hora de que acamparan, Yoshu vio una aldea. Era un poco grande, pero no era el tipo de aldea en la que los soldados se estacionaban.

 

Era un pueblo rico.

 

“La suerte parece estar de nuestro lado hoy. Podríamos quedarnos aquí” Dijo Yoshu.

 

“Hmm….” Gi Go estuvo de acuerdo sin prestar mucha atención mientras sus ojos se movían de un lado a otro de su entorno.

 

Cuando Yoshu empezó a dejarlo atrás, lo siguió.

 

◆◆◇

 

Después de negociar durante un tiempo, Gi Go y Yoshu pudieron alojarse con éxito en la casa del jefe de la aldea. Las negociaciones se desarrollaron como de costumbre. Yoshu se encargó de la conversación, mientras que Gi Go esperaba en silencio con los rasgos cubiertos por una larga túnica.

 

“No creo que pueda acostumbrarme a las casas humanas” Dijo Gi Go.

 

Después de entrar en el establo del jefe, Gi Go se quitó la túnica y se acostó sobre la cama de paja. Ignoró a los asustados caballos mientras dormía con su espada en la mano.

 

Los goblins pueden moverse libremente, ya sea de día o de noche, pero es importante que permanezca alerta en todo momento. Y aunque su cuerpo era mucho más duro que el de Yoshu, lo que le hacía estar mucho menos cansado a pesar de tener que caminar todo un día sin descansar, Gi Go seguía sintiendo algo de fatiga.

 

Cuando se trataba de la fatiga, no había mejor tratamiento que el sueño.

 

“… Hmm.”

 

Gi Go cerró los ojos, deseoso de saludar a la tierra del sueño, pero por alguna razón sus puertas se negaron a abrirse.

 

Estaba cansado, así que definitivamente necesitaba dormir, pero luego pensó en esa cosa que le llamó la atención antes de entrar en la aldea.

 

Había varios seres alrededor de la aldea. El sentimiento que sentía en esos seres era muy parecido a la avaricia que sentía en los orcos cuando cazaban a sus presas. Pero esta era una aldea humana. ¿Podría ser que incluso un lugar como éste no estuviera libre de esas cosas?

 

Gi Go trató de sacudir el pensamiento.

 

Pero por mucho que lo intentara, el sueño no llegaba.

 

No era fácil para un goblin ignorar la amenaza cuando sabe que está siendo amenazado. Para un goblin ignorar una amenaza era ir en contra del propio instinto.

 

Si uno está siendo atacado, entonces uno debe correr.

 

Si el enemigo es más débil, entonces ese enemigo debe ser derrotado.

 

No había tal cosa como ‘esperar’.

 

Y así, Gi Go se levantó y caminó hacia el negro del dios de la noche cubierto en la oscuridad de la diosa de la oscuridad.

 

“¿Adónde vas?” Una voz le llamó por detrás.

 

Cuando se dio la vuelta, era Yoshu.

 

“¿Estabas despierto?” Preguntó Gi Go.

 

“No me duermo fácilmente” Explicó Yoshu con una sonrisa irónica, aunque ya tenía un escudo en la espalda y una espada en la mano.

 

“Bien entonces. Hay un enemigo. Ven conmigo un rato” Dijo Gi Go.

 

“Por Dios” Se quejó Yoshu. Sin embargo, seguía a Gi Go.

 

Cuando salieron, lo que los saludó fue un grupo de bandidos y caballos relinchando.

 

“Esto es lo que se llama un grupo de bandidos” Explicó Yoshu.

 

Yoshu no pudo evitar sonreír débilmente cuando se dio cuenta de que había unos 50 en total.

 

“Eso es mucho” Dijo Gi Go.

 

“Sí, pero los bandidos no se tratan de números” Dijo Yoshu.

 

Mientras Yoshu sacaba su escudo, desenvainó su espada.

 

“No siento a nadie fuerte, pero con tantos, no debería ser demasiado aburrido” Dijo Gi Go.

 

Los goblins eran amigos de la oscuridad. Gi Go podía ver perfectamente claro incluso sin las antorchas que iluminaban la zona. En cuanto a Yoshu, encontró que las antorchas eran convenientes para evaluar al enemigo.

 

“Aficionados” Dijo Yoshu con una cruel sonrisa mientras se escondía bajo la sombra de un edificio y buscaba una daga en su escudo.

 

Cuando los bandidos empezaron a cabalgar por encima de las vallas, él se la tiró.

 

La daga cortó suavemente el aire mientras penetraba en la garganta de un hombre. En un abrir y cerrar de ojos, sin dejar siquiera la oportunidad de llorar en la muerte, un bandido cayó de su caballo.

 

Yoshu tiró unas cuantas dagas más.

 

Los bandidos no tardaron en darse cuenta de lo extraño de la situación, y buscaron a la persona responsable de la muerte de sus camaradas. Cuando señalaron la ubicación de Yoshu, cargaron directamente contra él.

 

“¡Estás pidiendo morir!” Un bandido gritó mientras él y sus hombres cabalgaban hacia Yoshu.

 

Pero a Yoshu no pareció importarle mientras lanzaba tres dagas más para cobrarse tres vidas más, pero no fue suficiente para detener la carga de los bandidos.

 

Yoshu corrió hacia el establo para evitar que los bandidos le persiguiesen con sus caballos.

 

Como resultado, los bandidos rodearon el establo.

 

“¿¡Bastardos, os atrevéis a pasar un mal rato con esta rata!?” El más grande de los bandidos escupió. Dijo eso en el mismo momento en que Yoshu se encogió de hombros.

 

“¡Estas llamas te las ofrezco! (Burning Sword)” Cantó Yoshu.

 

Llamas envolvieron la espada en sus manos, haciendo que pareciese que había sido golpeada por un rayo mientras el fuego corría a través de ella. La espada en sus manos estaba ahora más afilada y fuerte que nunca.

 

“Cuidado ahora” Dijo Yoshu.

 

Cuando la batalla comenzó dentro del establo, Yoshu pudo esquivar los ataques por un pelo. Desafortunadamente, había demasiados bandidos, lo que le hacía cada vez más difícil esquivar.

 

— ¡Esto es malo!

 

Cuando Yoshu no pudo esquivar más, se preparó para el dolor.

 

Pero el dolor nunca llegó, y en su lugar, una espada curvada fue blandida ante él, deteniendo la hoja del enemigo.

 

“¡Sr. Gi Go! ¿Qué hay de los bandidos de tu lado?” Preguntó Yoshu con alivio y anticipación.

 

“Ya han sido tratados” Contestó Gi Go.

 

El plan era que Gi Go se ocupara de los bandidos que intentaban huir de la entrada, pero parece que había conseguido terminar su parte antes. La túnica que Gi Go llevaba ya había sido cortada a causa de la batalla.

 

Sin la capucha de la túnica ocultando su cara, los bandidos podían ver claramente su cara.

 

“¡M-Monstruo!” Ellos gritaron.

 

Desafortunadamente, su miedo sólo los hizo fáciles para Yoshu y Gi Go, quienes despiadadamente los derribaron uno tras otro. Cada vez que Gi Go blandía su espada, los bandidos perdían sus brazos y caían, mientras que la espada de Yoshu era tan afilada que podía penetrar incluso en su armadura.

 

“¡S-Sálvennos!” Los bandidos gritaron mientras corrían.

 

Al amanecer, la mayoría de ellos habían sido asesinados o capturados.

 

Yoshu y Gi Go los entregaron a la gente del pueblo.

 

Los aldeanos gritaron cuando vieron a Gi Go, pero Yoshu les calmó explicándoles que era un honesto espadachín monstruo.

 

Los aldeanos estaban profundamente agradecidos a Yoshu y Gi Go, así que les pagaron algo de dinero. Incluso les dieron algunos abrigos de piel y zapatos de invierno para evitar el frío cuando descubrieron que se dirigían a las montañas del dios de la nieve. También les dieron algunos alimentos en conserva y piedras de espíritu de fuego que podían encender un fuego incluso sin ramas.

 

Yoshu y Gi Go agradecieron a los aldeanos, y luego se dirigieron hacia el norte.

 

◆◆◇

 

Gi Go no pudo acostumbrarse a la sensación que sentía en sus pies. Desde el momento en que nació hasta la edad adulta, nunca ha usado un par de zapatos. Para empeorar las cosas, la tierra cubierta de nieve se derrumbaba cada vez que daba un paso.

 

“Tsk… Es difícil moverse aquí” Dijo Gi Go.

 

Intentó blandir su espada curva, pero era difícil controlar su peso en estas tierras nevadas. Cuanto más fuerza ponía en sus pies, más se hundía en la nieve.

 

El disgusto de Gi Go por los zapatos sólo empeoró con esta situación. No sólo era incapaz de mantener una postura firme, sino que sus pies estaban enjaulados en un objeto pequeño. Dicho esto, tampoco podía simplemente quitárselas. Después de todo, incluso los goblins eran susceptibles a la congelación.

 

“Nuu…” Aunque confundido, Gi Go intentó blandir su espada de nuevo.

 

Intentó e intentó lo que pudo, pero no pudo blandir su espada como quiso. Se supone que aquí había una tribu salvaje conocida como Yugushiva. Por lo que sabía, eran un digno oponente. Pero no importa cuán dignos sean, si no pudiera luchar adecuadamente, no estaría satisfecho ni siquiera en la muerte.

 

“Sr. Gi Go, parece que viene una ventisca. Deberíamos descansar dentro de esta cueva” Dijo Yoshu.

 

Cuando el cuerpo del dios del fuego estaba en su apogeo, Yoshu encontró una cueva en las montañas. Le propuso quedarse allí.

 

“Eso probablemente sería lo mejor” Estuvo de acuerdo Gi Go.

 

Dejando su equipo de invierno en la cueva negra que contrastaba con la tierra nevada, Gi Go comenzó a sumergirse en su espada una vez más. Nunca ha experimentado un entorno en el que fuera tan difícil blandir su espada.

 

Intentó encontrar una respuesta en su interior mientras movía incesantemente su espada por el aire.

 

Un aliento blanco dejó su boca y desapareció.

 

Los árboles estaban cubiertos de nieve, y los terrenos nevados, que solían ser rocosos y desiguales, parecían perfectamente nivelados a causa de la nieve. Poco a poco, el sol se puso y las nubes fueron cortadas por los fuertes vientos.

 

Cuando el sol se fue lejos hacia el oeste, las nubes comenzaron a llenar el cielo.

 

“¿Hmm? ¿Oh?”

 

Cuando empezaron a caer del cielo grumos blancos, Gi Go los alcanzó con curiosidad, sólo para que desaparecieran en sus manos marcadas por las espadas.

 

“Así que esto es nieve” Murmuró.

 

La nieve que caía fascinaba mucho a Gi Go, pero los vientos se volvieron cada vez más fuertes, y el aliento del dios de la nieve comenzó a respirar desde arriba, congelando a Gi Go.

 

“Sr. Gi Go, ¿No vas a comer?” Preguntó Yoshu.

 

La una vez suave nieve se había convertido en un arma viciosa al golpear a Gi Go en las mejillas.

 

Gi Go le dio la espalda a la ventisca y entró en la cueva.

 

Al día siguiente, el cielo estaba azul de nuevo. Un hombre y un goblin empacaron sus pertenencias y dejaron su cueva. El frío del viento rozaba su piel y una nube blanca exhalaba de sus bocas mientras subían la montaña.

 

Para entonces, Gi Go ya se había acostumbrado a caminar en la nieve.

 

Pero justo cuando Gi Go pensó que finalmente llegarían a la cima, una persona apareció ante ellos.

 

La persona llevaba una máscara y tenía el pelo plateado que revoloteaba en el aire. La persona vestía un abrigo de piel blanca y llevaba una espada curvada tan grande o quizás más grande que la de Gi Go.

 

Esa persona blandió su espada con una empuñadura inversa.

 

En el momento en que Gi Go vio eso, llamó a Yoshu.

 

“¡Desde arriba!” Él dijo.

 

Aunque estaban en tierras nevadas, esa persona corrió tan rápido que parecía que estaba saltando.

 

La persona corrió con abierta hostilidad, pero Gi Go le dio la bienvenida con una risa feroz.

 

“¡Yoshu, mantén la cabeza baja!”

 

Gi Go se adelantó y blandió su espada curva para enfrentarse a la espada del enemigo. A pesar de estar en tierras nevadas, el enemigo saltó fácilmente, dejando una mancha de nieve mientras desenvainaba su espada y lo golpeaba.

 

“¡Ronto, río!” El enemigo gritó en la lengua del norte, abriendo las cortinas de su duelo.

 

“¡NUuuOOO! Gi Go encontró la espada del enemigo con la suya.

 

Aunque la nieve intentaba encadenarle, Gi Go devolvió la espada del enemigo.

 

Pero el enemigo no se encorvó, y usó el ímpetu de que su espada regresara para girar ágilmente en el cielo y recobrar fácilmente el equilibrio a pesar de la nieve.

 

En las tierras nevadas había un poderoso enemigo que revoloteaba como una mariposa.

 

Una sonrisa feroz apareció en los labios de Gi Go.

 

Era una sonrisa que recordaba sus días cuando era un simple monstruo hambriento.

 

“Un digno enemigo. ¡Ven, vamos a pelear!”

 

Ese día, conocieron a un yugushiva (demonio de la nieve).

 

◇◆◆◇◇◆◆◇

 

El nivel de Yoshu ha subido.

 

58.

 

◇◆◆◇◇◆◆◇

 

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Si, sólo dice 58, revisé las Raws por si acaso pero efectivamente solo aparece eso.

Tampoco hay una descripción de los estados anormales que padece Gi Go ni de algunas habilidades que no recuerdo que tuviera antes, pero así es el autor, ¿No?

Y siiii, sólo 2 capítulos y además con un día de retraso, pero ya deberían saber que soy una persona muy irresponsable ocupada.

Hasta el próximo.

Traductor: Krailus

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