A Kingdom of Unfortunates – Volumen 1 – Capitulo 11

Capitulo 11

Octavo día de la Séptima Luna, Día de la Luna Gris, Año 300513 Después del Rubí

Finca del Primer Legado.

En una de las numerosas habitaciones de la residencia en la que aquel que ostentaba el puesto de Primer Legado de la Confederación una joven mujer escudriñaba la espada que recientemente fue forjada personalmente para ella, tratando de vislumbrar el auténtico alcance de su poder y los límites de la misma.

Cuando estaba en la “Forja Primigenia” el lugar donde su padre creaba todo tipo de armas, armaduras y diversos artilugios se sentía verdaderamente impresionante, por primera vez en varios meses pudo sentir el cariño de su padre. Ese hombre que enfrenta a cualquier enemigo con una cara inexpresiva. Muchas veces en el pasado trato de llamar su atención, pero hasta ese momento nuca pudo lograr más que en la elogiara, sin una cara diferente a una máscara inimitable.

Las únicas veces que recordaba a su padre con una expresión diferente es cuando forjaba algo o lograba que su hermano menor luche contra el sin cuartel.

Pero ese día, cuando él estaba terminando de crear esta arma para ella, cuando estaba lista para marcharse y continuar con sus deberes, el repentinamente le abrazo y comenzó consolarla, le dijo que siempre seria su pequeña niña y que la protegería.

23 años habían pasado hasta que finalmente encontró palabras de verdadero afecto del hombre quien es su padre, no es como si no lo supiera, que la razón por la que estas palabras hubieran llegado tan tarde es que no podía decirlas antes, después de todo, la costumbre de su padre era marchar al frente del ejército, como un verdadero guerrero.

Nenia una vez más comenzó a contemplar el arma que su padre había creado para ella.

Una espada sin guarda, con únicamente un filo doble en su punta y estando ligeramente curvada. Una hoja hermosa.

Mientras hacía circular su energía Espiritual al mismo tiempo que su energía de Origen, las marcas rúnicas de la hoja comenzaron a brillar. Este era un encantamiento muy avanzado y poderoso, era la materialización de un elemento.

Como hacer a una espada que tenga un atributo de fuego, o de veneno.

Pero llevado a otro nivel, a diferencia de un encantamiento normal este no se limitaba a un elemento, si no que se adaptaba a cualquiera que ella comprendiera y pudiera utilizar normalmente, es decir, en sus manos no tenía solamente una espada de Ebannium, también tenía una espada de elementos, Roca, Fuego, Eléctrico, Magma y la más fuerte de todas sus armas, EL VENENO.

De pronto la hoja comenzó a desprender un aura de color ámbar, el mismo color del veneno más potente que ella conocía, sin perder un segundo lo retrajo y volvió la espada a su funda. Por un segundo no pudo contener las gotas de sudor de su frente, este era un veneno muy potente y letal, ya que no dañaba mucho físicamente en lugar de eso la mayor parte de su daño era de Corrupción y Espiritual, es decir Ignoraba las defensas naturales y físicas de una armadura o el propio cuerpo y provocaba la putrefacción casi instantánea de aquello que tocaba, por la parte espiritual en cambio dañaba directamente el alma y la conexión de esta con el cuerpo.

Incluso ella con su “Inmunidad al veneno” no podía contrarrestarlo. Lo había diseñado para que pudiera incluso matarla, y lo probo consigo misma, todo para darle  a su pequeña hermana una capa de seguridad más.

Luego de algunas horas de estar experimentando los límites de su nueva arma decidió hacer una visita a su primo mayor, El Vigilante Maido Brooktorm.

Al cada siete días de alguna de las lunas, 1 de los Vigilantes conseguía un día libre, este era en orden, es decir solo uno de ellos podía conseguir un día libre por ronda, una vez que pasaba debía esperar a que todos los demás hubieran conseguido su día libre antes de poder volver a tener otro.

Y este día era el día libre de su Primo Mayor, Maido.

Así que cambio sus ropas por una más cómodas y refinadas y se dirigió a la Finca del Segundo Legado, donde vivía el con su padre el Segundo Legado.

 

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Mientras tanto en las cercanías de la Capital Confederada, un joven hombre montando un Draco se acercaba a gran velocidad, aunque habían varias patrullas en el camino, ninguna le retuvo demasiado tiempo, más que nada por el pergamino con sello que llevaba, este era uno muy especial ya que tenía un dibujo de un Fénix con dos Alabardas.

El Sello del Primer Legado, sabiendo quien estaba llamando a este hombre decidieron no retrasarlo lo más posible, en la reunión semanal de los Legados el deberá responder por todo lo que hicieran en su nombre, al igual que cualquier otro Legado.

A las pocas horas finalmente llego a las puertas de la ciudad, un día antes de que lo hubieran convocado.

Cuando se acercaba a las puertas, aquí sí que no pudo hacer nada de uso del Sello del Primer Legado que fue dejado en la sombra de Maido, después de todo, la Capital estaba bajo el mando del propio Primer Legado.

En la Gran Puerta Sur de la ciudad un grupo de al menos 50 personas estaba armando un alboroto.

Según lo que Karbogh podía oír eran un grupo de refugiado que habían llegado a territorio confederado hace algunos meses, lograron pasar la ciudad fortaleza legalmente, pero en este pequeño grupo se separó del cuerpo principal, asentándose en unas colinas dentro de territorio Confederado.

Luego de algunas 2 meses de vivir allí solo viviendo por ellos mismos fueron repentinamente atacados por soldados del Primer Ejercito destruyendo todas sus casas y edificaciones, tomando sus cultivos y secuestrando a todos los niños.

Normal.

Mientras Karbogh pasaba con su enorme Draco.

“Tu joven mierda, no te muevas o te arrancaremos el corazón”

Grito uno de los hombres, en apariencia, más fuertes, intentando tomar como prisionero a Karbogh.

Rápidamente lo rodearon, gritaron a los soldados que parecían bestias salvajes a punto de correr a desgarrar sus gargantas.

“Ustedes hijos de puta, sus soldados en el puente dijeron que seriamos bien tratados aquí, sin embargo mataste nuestro ganado, robaste nuestra cosechas ¿POR QUEEEE?

Antes de que pudiera continuar con su grito de ferocidad, una mano apareció atravesando su pecho, un único brazo sosteniendo su corazón arrancado, mientras el idiota que vociferaba contra los soldados comenzaba a sentir los ojos cansados mientras con horror prestaba atención a la mano que acabo con su vida.

La mano obviamente pertenecía a Karbogh, utilizando una poderosa patada lanzo el cuerpo ya sin vida del hombre que se estrelló, contra la uno de los muros, haciéndose pedazos al instante.

A la vista de todos, el joven Karbogh se acercó el corazón a su nariz e inhalo profundamente antes de abrir su boca como una bestia despiadada y tragar el mismo de un bocado. El hombre ciertamente no era un simple granjero o refugiado, la sensación de poder que absorbió de él estaba por lo menos a la par de un soldado regular, sus recuerdos también decían, era un desertor del ejército del Santo Imperio Jovnor, con rango de capitán.

Lanzo un ligero gemido de placer, ciertamente sus recuerdos fueron dulces, mucha información de un futuro enemigo ahora estaba en manos de la confederación. Estaba a punto de entrar en trance y activar involuntariamente en fase Berserker, pero rápidamente reprimió sus impulsos y diviso a las personas que lo estaban rodeando.

“Todos ustedes, Grupo de idiotas, cállense un poco y tal vez les explique todo antes de convertirlos en abono para los campos”

Ante la aterradora presencia de Karbogh, quien aún mantenía un ligero aroma a sangre y su boca tenia precisamente sangre visible la mayoría comenzó a temblar, los mas débiles en cambio cayeron de rodillas mientras miraba al aterrador ser que hasta hace unos momento intentaban linchar.

Rápidamente todos se alinearon y arrodillaron frente a él, mientras seguía exudando el aura de una peligrosa bestia furiosa.

Pronto comenzó a hablar con voz firme y potente.

“Todos ustedes llegaron a territorio confederado legalmente, pero a diferencia de la gran mayoría de refugiados decidieron intentar fundar una nueva aldea dentro de nuestro territorio, no es verdad?”

La mayoría de personas asintió, sin darse cuenta de que estaban cavando lentamente una enorme fosa de la que no podrían salir… NUNCA.

Pronto uno de los mayores comenzó a ser levanto y con un tono que tenía tanto miedo como desprecio dijo.

“No es de importancia que hayan destruido nuestra aldea, tampoco es de importancia que hayan robado el ganado, sabemos que estábamos en falta”

De repente su miedo parecía haberse esfumado.

“Todo lo que nos molesta es queesos asquerosos semi-human….”

Pero no pudo terminar de materializar su odio cuando fue completamente aplastado como si fuera un trozo de mierda. Todo por el joven frente a él, quien únicamente movió su brazo hacia abajo.

Una vez más su miedo se fue, el de todos ellos, reemplazado por una ira aparentemente justificada.

“Como te atreves era solo un ansia…muhhngih”

A él tampoco se le permitió terminar su frase… esta vez no era Karbogh quien le silencio, fue una patrulla que repentinamente se posiciono a su espalda. Esta vez ni uno solo fue perdonado, mas no fueron aniquilados solo fueron arrestados.

“Escuchen claramente, en la Confederación no toleramos la discriminación por raza, no aceptamos ningún tipo de excusa para este tipo de comportamiento”

Uno de los prisioneros comenzó a vociferar.

“USTEDES, HEREJES QUESE.- AHA, CONFABULADO CON LASFI… AHAH DEMONIOS DEMI-HUMANOS, TODOS USTEDES SERAN CASTIGADOS POR DIOSSSSSSS…”

Luego de haber dicho estas palabras su cabeza rodo por el suelo.

“El próximo que mencione algo sobre algún dios, de un rezo o pida clemencia en su nombre, será asesinado, aquí no toleramos esta corruptas y mentirosas creencias de mierda”

Esta vez el tono del joven Karbogh fue aún más duro. Se colocó frente a la patrulla y saco el sello de su padre, el Primer Legado.

“Por la autoridad conferida por el Primer Legado, Hero Thirvanir, declaro que todos los prisioneros serán arrestados, por Asentamiento sin consentimiento del Departamento de Desarrollo y Planificación Urbana, Insurrección contra la Confederación, Discriminación Racial, Fomentación de un Culto, Agresión contra un Oficial Confederado y Obstrucción de un Enviado del Consejo de Legados. Serán condenados a 50 años de trabajo forzado en las minas, 30 años de trabajo forzado en los Campos de Cría de Draco y 120 años de trabajo forzado en Experimentación de Medicinas. Declaro yo, Karbogh Vaas Thirvanir, General de la Tercera División del Primer Ejercito.”

Sin que los prisioneros pudieran siquiera volver a apelar por su posición fueron duramente golpeados y noqueados mientras eran arrastrados por la patrulla a las minas subterráneas, a cumplir con sus condenas.

Ahora que había usado su autoridad militar tendría que presentar un informe al Consejo de Legados y explicar la situación, de lo contrario sería condenado al mismo castigo que impartió.

Los guardias, aun después de saber su identidad, continuaron con su deber como si fuera un simple civil intentando entrar a la ciudad, normal, así debe ser.

Cuando terminaron con su registro de entrada y estaba a punto de marcharse se dio la vuelta y les dijo a los guardias.

“Que los jóvenes tomados de esa aldea sean reubicados en la Tercera Academia, siempre hacen falta nuevos soldados”

A lo que los guardias simplemente asintieron.

Mientras el caminaba y suspiraba al mismo tiempo pensó…

“Debería ir ahora mismo al Consejo o espero al día de mañana, el día que realmente fui convocado?”

 

 

 

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