Class ga Isekai Shoukan capítulo 59

Las personas tristes son fáciles de malinterpretar si se les habla socialmente.

Akuya Shinji está huyendo.

Pensando que Yato le había echado una maldición, siguió corriendo con miedo.

(Quién es ese chico…)

Era un hechizo que le hizo creer que moriría si se acercaba a Kamaishi.

Al estar bajo el hechizo, Akuya quería alejarse de Kamaishi tan pronto como sea posible.

Apartando a todos en su camino, siguió corriendo hasta que empezó a sudar de una manera inusual.

Cuando finalmente se quedó sin aliento, se escondió dentro de un pequeño callejón y se apoyó en una pared para recuperar la compostura.

(Debería estar bien ahora.)

Ajustando su respiración, el odio de Akuya hacia Yato empezó a brotar en su corazón.

(¡¡Solo por qué las cosas salen así…!!)

Mordiéndose los labios, golpeó la pared detrás de él un par de veces.

Encontrarse con Kamaishi en ese momento no era más que una coincidencia.

Se trasladó a esta ciudad con sus padres hace poco, por lo que fue la primera vez que la vio en este lugar.

En ese momento, Akuya sentía muy contento hasta el punto en que quería presumir de su destino.

Eso es porque conoció a su amor (crush) de la secundaria.

Akuya originalmente era una persona tímida.

No importa lo mucho que lo intentaba, sus compañeros de clase a menudo se burlaban de él por su aspecto sombrío.

Debido a eso, nunca tuvo a alguien a quien pudiera llamar amigo y paso la mayor parte de su tiempo solo.

Pero eso era mejor que ser intimidado.

Akuya creía que su situación aún no era mala, hasta que la conoció.

“Um, se te cayó esto.”

Con una cara sonriente, Kamaishi devolvió a Akuya el pañuelo que había dejado caer en su camino.

Posiblemente en ese momento, todo lo que vio en Kamaishi era una luz preciosa y divina.

Nunca pensó que hubiera alguien que le hablara gentilmente así.

Sólo con ese pequeño incidente, todo había empezado para él.

Akuya comenzó a cambiar a partir de ese día.

Quería conocer a Kamaishi.

Quería estar más cerca de ella.

Haciendo uso de varias oportunidades, Akuya se acercó a Kamaishi.

Sus sentimientos hacia ella se hicieron más fuertes día tras día.

Sin embargo, un día, Kamaishi se había mudado repentinamente y Akuya cayó en las profundidades de la desesperación.

(¡¡Justo cuando finalmente la volví a encontrar!!)

Milagrosamente, pudo encontrarse con ella una vez más hoy.

Nunca se sintió tan feliz en toda su vida.

Fue directamente a hablar con ella, pero ese obstáculo no le permitió hacerlo.

(¡¡Debido a él, Sayaka-chan es…!!)

La expresión de Akuya cambió a la de lo más repugnante.

Debido a Yato, su Sayaka se convirtió en una persona diferente.

«¡Te dije que no! ¡¡Deja de seguirme!!»

Sólo con recordar lo que dijo, casi pierde la razón.

Se dio cuenta de que fue rechazado.

Pero no podía aceptar esa verdad.

(¡¡Es sin duda a causa de él!! Él la hizo decir esas palabras.)

Pensó que Yato forzó a Kamaishi a rechazarlo de antemano.

Y eventualmente, sus pensamientos se convirtieron en fuertes creencias y su temor a Yato se vio abrumado por el odio.

“Si sólo… sólo si no estuviera allí.»

Akuya murmuró solo y siguió desarrollando su odio hacia Yato.

“Uf… estaba a punto de morir allí.”

Germa que se escapó de Lina apareció del otro lado del callejón.

A pesar del calor, aún llevaba ese traje negro y esa máscara anticuada que le bastó para que Akuya notara su existencia.

(¿Quién es este tipo?)

Olvidando su odio hacia Yato por un momento, Akuya contempló a Germa que se parecía a un bicho raro y luego sus ojos se encontraron.

“Oh mí, eres…”

Al instante después de que sus ojos se encontraron, Germa sentía algo extraño viniendo de Akuya y decidió hablar con él.

“Siento una buena cantidad de odio emanando de ti. Con tal cantidad, podrías ser un recipiente de descanso apropiado para mí.”

Akuya no entendía lo que estaba hablando Germa.

Pero aun así, se preguntó.

¿Por qué podía oír las palabras de Germa resonando claramente en su mente?

Sin decir nada, continuó Germa.

«Tú, ¿tienes un deseo?»

«¿Un deseo?»

“Siento que tu odio se deriva de tus deseos. ¿Hay algo que quieras para ti? Intenta contármelo.»

“No, qué estás hablando-”

«¿Qué harías si te digo que puedo conceder ese deseo tuyo?»

Akuya no podía permitir que la última línea de Germa escape.

Normalmente, lo que Germa decía debería parecer una tontería, pero en ese momento, Akuya no sentía que estaba mintiendo.

Akuya hizo su decisión y decidió hablar de su deseo, pero recordó algo antes de hacerlo.

Está bajo una maldición.

Aunque su deseo fuese concedido, aun así moriría si se acercaba a Kamaishi, así que su deseo no tenía sentido.

Reconociendo ese hecho, Akuya se quedó callado otra vez, aunque de repente, Germa levantó la voz pareciendo haber notado otra cosa.

«¿Hm? Parece que estás bajo el efecto de alguna maldición. Vamos a ver, Veamos, lo disiparé por ti.»

Germa se acercó y empujó su dedo índice contra la frente de Akuya.

Tras ese movimiento, Akuya se estremeció y se sintió casi como si hubiera sido alcanzado por un rayo.

«¿Cómo te sientes ahora?»

Escuchando la pregunta de Germa, revisó su cuerpo.

Y entonces empezó a preguntarse por qué le creía a Yato.

No hay razón para que exista una maldición.

Asegurándose de que nada corría en su cuerpo, pensó durante unos segundos y luego habló con Germa.

“Sobre el deseo…”

«Puedes decirme lo que quieres.»

Escuchando las misteriosas palabras de Germa, que parecía como si estuviese sonriendo bajo esa máscara, Akuya bajó los ojos, reflexiono durante un rato y luego volvió a mirar a Germa.

«¡¡Quiero a Sayaka-chan!!»

«¿Eso es todo?»

«¡¡Quiero… quiero matar al tipo que cambió a Sayaka-chan con mis propias manos!!”

Presionado por Germa, escupió todo su odio hacia Yato.

Viendo las expresiones de Akuya rebosantes de odio y deseos, Germa empezó a excitarse, luego extendió sus brazos y dijo.

«¡Bueno, entonces, concedamos tu deseo!»

Justo cuando abrió los brazos, el cuerpo de Germa de repente se convirtió en humo negro.

Cuando se transformó completamente en humo, envolvió el cuerpo entero de Akuya.

“Uu…… uu…… Aah…”

Rodeado por ese humo, Akuya agarró su cabeza mientras gemía y se apoyó en la pared.

Sintió casi como si algo se estaba metiendo en su cuerpo. Su cabeza se sentía como si estuviera siendo consumido por algo. Fue una sensación ominosa lejos de la de dolor.

“Aa… aaa……”

Pero abruptamente, Akuya dejó de quejarse y bajó los brazos.

“¡¡Fufufu, Haa-haha!! ¡¡Éxito!!»

La voz de Germa salió de la boca de Akuya.

Su cuerpo que ha sido poseído comenzó a emanar un aura siniestra y su rostro sombrío se mezcló con una extraña sonrisa, haciéndolo parecer aún más inabordable.

“Pero aún así, como se esperaba de este cuerpo. Siento que ya estoy acostumbrado. A este paso, creo que también puedo recuperar todos mis poderes.»

Comprobando todo el cuerpo de Akuya, Germa habló con un buen estado de ánimo.

“Por ahora, concedamos su deseo como una forma de acostumbrarnos a este recipiente. Soy un dios tolerante, después de todo.”

Con eso, Germa desapareció en el lado oscuro del callejón.

Ese fue el momento que nunca debería haber existido. El momento en que Akuya y Germa se conocieron.

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Bonus

Lamiendo las heridas del otro.

 

“¿Cómo fue tu infancia, Kamiya-kun?”

“Bueno, yo solía jugar con niños de mi edad en ese momento.”

«Como yo pensaba.»

“Sí, pero no creo que me recuerden si llegan a encontrarse conmigo de nuevo.”

“Kamiya-kun, te recordaré pase lo que pase.»

“Gracias, Kamaishi-san.”

Qué linda forma de reconfortarse.

 

Traductor: Sak

Editor: Bītā

 

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