A- A+ Ahora puede cambiar de capítulo pulsando dos veces las teclas de navegación izquierda y derecha, espero lo disfruten.

 

 

Capítulo 64: Colmillos sangrientos

 

Heridos o no, los héroes seguían siendo héroes.

« ¡Guooooooh!».

El Héroe rugió cuando se acercó, su cuchillo listo para balancearse hacia abajo. Apenas quedaba una astilla de la magia del Héroe.

Evité por poco el golpe, su movimiento ya estaba entorpecido por su dolor. Aparté su mano y lo empujé al piso negro.

 

Al ver que habíamos llegado hasta aquí, era justo suponer que estábamos igualados.

Tanto el Héroe como yo estábamos arriesgando nuestras vidas en esta batalla.

Ahora sólo era una cuestión de quién atacaría primero; si clavaría mis colmillos en su tráquea, o si usaría ese cuchillo para apuñalarme en el cuello antes de que tuviese la oportunidad de hacerlo.

 

La apropiada fuerza física que el Héroe tenía apenas era más grande que la mía, pero no hizo nada por contenerme.

¿Estaba siendo precavido de los guardias personales a su alrededor?

El Héroe había renunciado deliberadamente a matar a los guardias, y optó por usarlos como un medio para obstaculizar el movimiento del Señor Demonio. Ahora, sin embargo, los mismos guardias se habían convertido en los grilletes que lo ataban.

 

Si bien las condiciones eran óptimas y no podían ser más que ventajosas, finalmente había llegado tan lejos y ahora estaba finalmente en terreno llano. Aparte de la única embestida con los colmillos que alardeaban de mi poder, no había nada que pudiese hacer para conectarme con el Héroe.

Por otro lado, un solo golpe, una sola patada del Héroe sería más que suficiente para hacerme un daño inmenso. Si mi enfoque se desvanecía por un solo momento, sería noqueado y todo sería resuelto.

 

Pero no había forma de que pudiese soportar la idea de perder. Un gran Héroe, ¿y qué? Nunca aceptaría a alguien como él.

Fingí una embestida, mis colmillos apuntando a la garganta del Héroe, y luego los hundí en la muñeca de su mano derecha mientras intentaba defenderse.

Mis dientes mordieron las articulaciones de su muñeca. Su mano derecha era inútil ahora.

 

En ese momento, su puño izquierdo se estrella contra mí con toda su fuerza.

Su fuerza era igual a la de un gigante. Por un momento, pude sentir que mi conciencia empezaba a oscurecerse.

 

Volviendo a mis sentidos con una fuerte bocanada de aire, lo primero que noté fue que el Héroe me estaba inmovilizando.

Perdido en su propia ira, su cara se contorsionó en una mueca.

« ¡Bastardo!».

Esto no era bueno

Había tirado de su puño izquierdo hacia atrás, todo lo lejos que podía llegar. Si tuviese que recibir un golpe con tanta fuerza detrás de él, no había duda de que todo habría terminado.

 

El héroe me había agarrado en una posición de montaje. No podía mover un músculo, casi como si estuviese atrapado debajo de una losa de roca.

Los guardias a mi alrededor estaban preparando sus lanzas, pero estaba claro que no podían llegar a tiempo.

¿Era esto?

Si bien hace tiempo que me preparé para la muerte, mi lucha inútil me empujó a lanzar hechicería para contrarrestarlo.

 

Era completamente incapaz de usar cualquier tipo de hechizo de ataque. A diferencia de los demás, las únicas formas de magia disponibles para mí eran aquellas que reforzaban y sanaban el cuerpo.

Entonces las usé.

 

De alguna manera logré lanzar mi hechizo una fracción de segundo antes de que su puño llegase volando.

Fue un hechizo curativo nacido de mis luchas desesperadas. Uno que había sido despojado de sus elementos desnudos y rudimentarios.

 

« ¡Guoooooooh!».

El Héroe soltó un grito de angustia, a diferencia de todo lo que había dejado escapar antes. En pura agonía, alternaba entre acunar su muñeca derecha y luego su espinilla.

Por un momento, todos sus movimientos cesaron.

 

La magia que había lanzado era de una clase que amplificaba las propiedades regenerativas dadas de forma natural, una especie de hechicería que curaba gradualmente las heridas.

Era la misma magia que mi maestra había usado en ese perro, el comandante en jefe de las Bestias del Infierno.

Podría utilizarse con casi cualquier cantidad de magia, pero hasta que la herida no haya cicatrizado por completo, aceleraría el proceso de división celular en un grado anormal, haciendo que el área herida se vuelva increíblemente dolorosa.

No era un hechizo destinado a uso práctico, y en cambio se consideraba como nada más que magia necesaria para pasar a la siguiente etapa.

 

El pulposo desastre de una herida, cortesía de los colmillos de un hombre lobo, junto con este proceso de curación antinatural seguramente causaría un dolor de una magnitud inimaginable.

Cualquier hombre normal se habría desmayado en un abrir y cerrar de ojos.

 

La virtud de ser un Héroe era suficiente para evitar que perdiese el conocimiento, pero parecía que incluso él no podía soportar el dolor.

Dando las gracias a mi maestra, utilicé este momento para mi ventaja.

Empujé el cuerpo del Héroe hacia un lado, luego lo pesé y lo inmovilicé contra el suelo. Este fue el único momento que me dio la más mínima posibilidad de victoria.

Iba a terminar con él.

 

Le mordí la tráquea.

Dejé que mis colmillos de hombre lobo se clavasen en su cuello, y luego arranqué más de la mitad. La sangre brotaba de la herida y salpicaba, nublando mi visión en rojo puro.

Ni siquiera escuché un grito.

 

Apenas pude levantarme, casi sofocado por el hedor de los géiseres de sangre. Mi aliento estaba entrelazado con el aroma metálico de la sangre.

Limpié mi cara y fui recibido con la vista del Héroe mientras se retorcía en un océano de sangre.

 

Lo más horrible de ver era que todavía estaba tratando de ponerse de pie. Pero como sucedía con la pérdida de estas grandes cantidades de sangre, sus movimientos se volvían cada vez más opacos.

Evidentemente la magia de sanación que había lanzado antes ya no era suficiente para ser de utilidad para él.

Ahogado en el mar masivo de su propia sangre, el Héroe estaba a punto de tomar su último aliento.

 

Sus ojos se vieron completamente abiertos por su propio miedo y conmoción mientras me miraban. Él jadeó, la sangre escapaba de entre sus labios.

Sus labios se movieron como si tuviese algo que decirme. Su mano izquierda tembló cuando se levantó, la punta de su dedo apuntando hacia mí.

Me pregunté qué estaba tratando de decir. No tenía idea.

 

Fue entonces cuando recordé que aún no me había presentado ante él.

«Mi nombre es Vaito. Un simple asistente».

No tenía idea si mis palabras lo habían alcanzado.

La mano del hombre cayó y se hundió en el charco de sangre, y la luz en sus ojos desapareció.

Estos fueron los momentos finales del Héroe Arshes.

 

Habiendo sobrevivido a esta terrible experiencia, me quedé allí con los guardias, disfrutando de un rato de silencio. Me tambaleé y me apoyé contra el pilar de piedra que se desmoronaba.

Ahora, cansado, no pude seguir manteniendo mi forma de hombre lobo. Me encontré volviendo a mi forma humana original en contra de mi propia voluntad. Esta era la primera vez que esto me pasaba a mí.

Mi campo de visión se hizo cada vez más estrecho, luego comenzó a oscurecerse. Estaba empezando a sentir el retroceso de Fanatic Burn.

 

Todavía tambaleándome, me dirigí al caído Señor Demonio. Mi cuerpo se sentía pesado. Era como si estuviese tirando pesos de piedra pura.

Su Majestad no se movió. Por lo que pude ver de su magia, la luz de su vida había sido completamente apagada. No importa cuán hábil era un hechicero, era imposible tratarla ahora.

Al menos quería poder ofrecerle algunas palabras de despedida.

 

Pero el hecho era que incluso yo no sabía lo que me sucedería ahora. Podía sentir todo mi cuerpo chillando de dolor, un efecto secundario de los aumentos excesivos provocados por la magia.

Al final, las palabras que le ofrecí al Señor Demonio fueron en japonés.

『Te he vengado, mi Señora』

Los demonios ya no necesitan temer al Héroe.

Entonces sólo puedo pedir que descanse tranquila ahora.

 

Mi entorno se oscureció. Esta era la primera vez desde mi transformación en un hombre lobo, cuyos ojos podían atravesar la más negra oscuridad, que realmente me encontré en el abrazo de las sombras.

Mis alrededores se sumergieron en un mundo de oscuridad.

Si muriese aquí y ahora, ¿podría encontrarme con el Señor Demonio?

Esos fueron mis últimos pensamientos…

…Y mi conciencia cesó.

 


Ufff… ¡¡Puuutaa!!

Joder, estuvo bueno este capítulo, estaba desesperado por saber cuándo iba a terminar la pelea. Ese jodido héroe es duro de matar :V. Es una pena lo que pasó con el Señor Demonio, pero, por ahora espero que Vaito quede bien (bueno, es el prota, no es que vaya a morir ¿cierto?) porque, vamos a ver las consecuencias que trajo esta pelea.

 

Traductor: Arkadia