Goblin Kingdom Capítulo 63: Una Demanda De Rendición

Goblin Kingdom

Capítulo 63

Una Demanda De Rendición

 

Estado
RazaGoblin
Nivel10
RangoLord; Jefe De La Horda
Habilidades<<Gobernante De La Horda>>  <<Voluntad Rebelde>>  <<Aullido Abrumador>>  <<Esgrima B+>>  <<Codicia Insaciable>>  <<Alma Del Rey>>  <<Sabiduría De Un Gobernante I>>  <<Ojos De La Serpiente Azul>>  <<Baile En La Frontera De La Muerte>>  <<Ojo De La Serpiente Roja>>  <<Manipulación Mágica>>  <<Alma De Un Guerrero Loco>>  <<Tercer Impacto (El Tercer Canto)>>  <<Instinto>>  <<Sabiduría De Un Gobernante II>>
Protección DivinaDiosa Del Inframundo
AtributosOscuridad; Muerte
Bestias SubordinadasKobold Superior <<Hasu>> (Nvl 1); Gastra (Nvl 20); Cynthia (Nvl 20); Rey Orco <<Bui>> (Nvl 36)

Después de sellar los movimientos de los goblins Paradua, todo el ejército marchó con confianza hacia su aldea. Al frente del camino estaba el recién nombrado jefe de Paradua, Hal.

 

Él guardó todas las incertidumbres que tenía enterradas en el fondo de su corazón mientras dirigía la horda. Eligió la ruta más corta tal como le pedí. Y hasta eligió las rutas más fáciles de recorrer. Hizo bien su trabajo.

 

Aunque le di a los goblins de Paradua dos días -el día extra para descansar- terminamos llegando a la Aldea de Paradua en muy poco tiempo.

 

Mirando el pueblo desde lejos, los Gaidga se veían reunidos en el centro del pueblo. Entre esa multitud había un goblin en particular que destacaba, probablemente era su jefe, Rashka.

 

Aunque su número ha disminuido enormemente, todavía no eran algo que pudiera tomarse a la ligera.

 

Además, no quiero reducir más sus números.

 

«¿Vas a exigir su rendición?» Gilmi no estaba seguro de haber oído bien. Pero eso es de esperar, después de todo ya hemos atacado su aldea. No hay forma de que nos perdonen fácilmente. No importaba si era el Ganra más sabio en su posición, no nos perdonarían.

 

Escuchando eso, ni siquiera el normalmente tranquilo Gilmi podía evitar dudar de mi juicio. Las reacciones de los otros goblins de Ganra podían ser fácilmente adivinadas.

 

«Exacto. Si es posible, no deseo más bajas» Le dije. Pero a diferencia de lo habitual, Gilmi no estuvo de acuerdo inmediatamente. Parecía preocupado durante un momento antes de asentir con la cabeza.

 

«Si es la voluntad del rey, entonces supongo que no se puede evitar» Gilmi aceptó a regañadientes. «¡Pero si estalla una batalla, entonces…!»

 

Esa respuesta hostigadora de Gilmi demostró cuán feroz era su furia.

 

«Cuando llegue ese momento, entonces personalmente derrotaré a Rashka.»

«Entiendo.»

 

Con eso, se retiró de mi presencia, y silenciosamente lo despedí mientras él iba a explicarle a los otros Ganra.

 

◇◆◇

 

Me costó mucho decidir a quién enviar como mensajero, pero entonces Aluhaliha de Paradua me pidió personalmente que le enviara. Supongo que desde su perspectiva, él querría salir de su posición de recién llegado lo más rápido posible. Si pudiera conseguir algún tipo de logro, su posición y la de su tribu estarían aseguradas.

 

Pero hay otra razón por la que tiene sentido enviarlo.

 

Las cuatro tribus son arrogantes. Miran hacia abajo a otros goblins, y tienen una tendencia a querer hacer las cosas por sí mismos en lugar de dejárselas a sus subordinados. La Princesa Narsa de Ganra es similar. Además, me parece que él personalmente desea hacer un sacrificio por la tribu.

 

«Muy bien, Aluhaliha. Te lo dejo a ti.»

 

Este movimiento los sacudirá mentalmente. Después de todo, el jefe más viejo de las cuatro tribus es quien envía el mensaje. Cuando el superior al que han admirado todo este tiempo se visite a sí mismo como mensajero del enemigo, ¿Arremeterán con ira?

 

O temblarán de miedo, imaginando «¿Qué tan fuerte puede ser el enemigo?»… Naturalmente, espero que sea el último, pero el primero tampoco es tan malo.

 

La habilidad de atacar desde lejos y la habilidad de moverse a través del campo de batalla, ambas ya han caído en mis manos. Si los Gaidga deciden luchar, tendré más que suficiente para enfrentarlos de frente.

 

Cargando de frente como un oso, claramente demasiado malo para los planes y la artimaña.

 

«Encantado.»

 

Mientras aquella cabeza cenicienta se levantaba, Aluhaliha subió a su amado corcel, Jirouou, y se fue galante al pueblo. En el peor de los casos, Rashka lo tomará como rehén, o podría incluso matarlo, pero cualquiera de los dos casos podría ser usado para unificar las hordas.

 

Un enemigo que es demasiado fácil de entender nos permitirá unirnos. La pequeña brecha que existe entre los Paradua, los Ganra y yo mismo se llenará con el sacrificio de Aluhaliha.

 

El propio Aluhaliha lo entiende.

 

Incluso se podría decir que este antiguo jefe me estaba ordenando básicamente que unificara las hordas a través de su sacrificio.

 

Ya sea éxito o fracaso, las consecuencias son de poco daño para mí.

 

Entendiendo y sin embargo no comprendiendo… Todo esto es por mi ingenuidad.

 

«Qué despreciable idea.» Suspiré y cambié mi pensamiento.

 

Aluhaliha preguntó, y yo di mi permiso. Cuando vino a hablar conmigo, aunque era sólo un poco, me sentí revivido. Viendo lo débil que estaba mi corazón me hizo querer escupir en él.

 

«Gi Gu, Hal, Gilmi, Gi Za, Gi Za, Gi Go, prepárense. La batalla comenzará pronto.»

 

Mientras ordenaba a mi segundo al mando, Gi Gu Verbena, a Hal, el líder de Paradua, a Gilmi, el líder de Ganra, a Gi Za, el líder de los druidas, y a Gi Go Amatsuki, una clase noble, veía pacientemente la batalla de Aluhaliha.

 

◆◇◆

 

«El Maestro Aluhaliha ha regresado.»

 

Un goblin Gaidga informó a su líder, Rashka.

 

«Entonces salgamos y veámonos con él.»

 

Cuando Rashka se levantó y condujo a los jóvenes del Gaidga, un jinete entró por el borde del pueblo. Cuando Rashka confirmó que era Alihaluha, sus cejas se fruncieron.

 

«… ¿Sólo un jinete?»

«¿Paradua fue derrotada? Eso es imposible…»

 

Los goblins de los alrededores expresaron sus temores. Pero con una mirada, Rashka los silenció rápidamente.

 

«Por el presente anuncio a Rashka de Gaidga.»

 

Parando en medio del pueblo, Aluhaliha habló con una voz tan fuerte que uno se preguntaba cómo era capaz de hacerlo con su cuerpo viejo.

 

«¡Ríndete ahora y arrodíllate ante el rey! Si no, la tragedia de la aniquilación total caerá sobre tu Gaidga.»

«¿Paradua se rindió al enemigo?»

«Maestro Rashka, vamos…»

 

Ese joven goblin estaba a punto de decir ‘Vamos a matarlo’, pero cuando vio la mirada de Rashka, se encontró incapaz de abrir la boca. También había otros goblins que se volvieron locos de furia, pero también había otros tantos que perdieron la voluntad de luchar. Los que estaban alrededor de Rashka no eran una excepción. Era sólo que estaban demasiado sorprendidos y no podían evitar mirar fijamente a Aluhaliha.

 

«Aniquilación…»

 

Cuando Rashka vio el número de goblins que palidecieron, la ira se agitó en él.

 

Para empezar, Aluhaliha ya conocía el plan puesto que formaron una alianza. Reunirían el poder de las cuatro tribus y conquistarían la Fortaleza del Abismo.

 

Si no hicieran esto, las cuatro tribus no tendrían futuro. Como mínimo, no podrían enfrentarse a sus ancestros.

 

Él conocía el plan y aún así… ¿Por qué? Rashka estaba perdido. Pero entonces se acordó de la despreocupada manera de hablar de Aluhaliha, y con eso, se dio cuenta.

 

— El goblin del este, el que ayudó a Ganra. Ese goblin de piel gris, tres cuernos y una cola.

 

Para que Aluhaliha haga algo así, algo debe haberle influido mucho, si es así, entonces…

 

«Desde el este… Un goblin.»

 

Imposible, pensó. El mismísimo trono que él soñó sobre sí mismo, esa legendaria existencia por la que se desesperaba, el rey que los salvaría.

 

«… ¿Por qué ahora? De todos los tiempos…»

 

Precisamente porque estaba desesperado por el rey, formó una alianza con Paradua y trató de tomar a Ganra por la fuerza.

 

«¿¡Cuál es tu respuesta!?”

 

Una lanza en mano, solo Rashka caminó hacia delante.

 

«¡Desvergonzado Aluhiha, no viviremos junto a un cobarde que ha perdido su orgullo! ¡Salgan y váyanse! ¡Transmite eso a tu amo, chucho!»

 

En su ira, Rashka arrojó su lanza. Dibujó una parábola en el aire antes de atravesar el suelo frente a Aluhaliha.

 

«¿No te arrepentirás?»

«¡Me arrepiento de formar una alianza con cobardes descarados como tú!»

 

Rashka escupió insultos mientras balanceaba su brazo, pero Aluhaliha solo le ignoró, girándose tras un ligero movimiento de cabeza.

 

Y entonces Aluhaliha levantó una lanza.

 

En ese momento, estallaron gritos alrededor del bosque. La tierra tembló, los árboles temblaron, y los Goblins Gaidga entraron en pánico mientras corrían en todas direcciones.

 

Aunque Rashka sabía que habían perdido la guerra psicológica, seguía amonestando y reuniendo a sus hombres. No tenía otra opción después de todo.

 

«¡Bastardo, Aluhaliha!»

 

Se quedó mirando con odio la espalda de Aluhaliha, pero cuando lo hizo, vio esa figura.

 

«¡Jefe de Gaidga!»

 

Si no estuviera tan concentrado en Aluhaliha, entonces quizás habría podido salir por el bosque cuando los goblins enemigos no miraban.

 

Piel gris y tres cuernos, una cola oscilante, una melena negra que revoloteaba al viento, y una gran espada sobre sus hombros. El aura intimidante que se filtró de él hablaba de su fuerza.

 

“…”

 

En este punto, Rashka se las arregló para recuperarse de su ira. Aquellos que fueron llamados los más fuertes de las cuatro tribus no sólo poseían una fuerza herculeca. También poseían una mente sana y una voluntad resuelta.

 

El goblin ante él era muy probablemente el mismo que se proclamó rey de la Aldea del Este de Gi. Aunque el propio Rashka había pasado por innumerables batallas, cuando vio esta figura ante él, no podía evitar mirar asombrado.

 

Se quedó sin habla. Hace un rato estaba furioso por la traición de Aluhaliha, pero ahora lo entendía. Este goblin tenía un encanto. Un encanto tan fuerte que no quiso apartar los ojos.

 

«¡Jefe de Gaidga!»

 

Una voz que sacudió hasta la tierra, ¡Qué esplendor!

 

«¡Estoy aquí!»

 

Tuvo que responder. Mientras dejaba que las emociones que se agitaban en su interior tomaran el control, mostró sus colmillos.

 

«¿¡Te atreves a desafiar mi espada!?”

 

Mirando hacia los grandes cielos, envuelta en llamas negras, esa gran espada gradualmente apuntaba hacia él. En ese momento, todo desapareció. Sus tribus, el peligro de la Fortaleza del Abismo, desaparecieron.

 

Y fue reemplazado por un deseo de ganar. Para reclamar la victoria sobre el goblin ante él. La nobleza del goblin ante él era tan fuerte.

 

«¡Rashka, hijo de Mishka, acepta tu desafío!»

 

Sus colmillos al descubierto, rugió.

 

Demostraría su fuerza al poderoso que estaba delante de él.

 

———————————————————————————-

AAAAAAAAAAAAH NO SÉ SI ESTOY RESFRIADO O ES POR ALERGIA PERO TENGO LA NARIZ TAPADA Y SUFRO.

Además cancelaron una fiesta de halloween y me puse triste :c

Hasta el próximo :c

Traductor: Krailus

Editor: Reika

Índice

Índice