Goblin Kingdom Capítulo 4: Caza Del Orco II

Goblin Kingdom

 

Capítulo 4

Caza Del Orco II

 

El orco caminó por el camino abierto con total confianza.

 

Se apoderó de sus alrededores mientras que blandía un burdo garrote.

 

Tenía una gran confianza porque sabía que era un depredador.

 

Pero, ¿Quién podría culparlo? La confianza alimenta la personalidad. Y eso también le permite evitar problemas no deseados.

 

Sin embargo, hoy, ese no es el caso.

 

Porque ese Orco se dirige hacia la trampa que preparamos anoche.

 

Escondido entre los matorrales, esperaba ansiosamente su caída.

 

“Guu…”

 

Pero justo antes de pasar por encima de la trampa, ese orco que parecía que no tenía ni un ápice de cerebro, se detuvo repentinamente.

 

Su nariz temblaba, el orco desconfiaba de su entorno a medida que el sudor frío impregnaba al orco.

 

En el fondo de mi cabeza, no pude evitar esperar que el orco se moviera rápidamente.

 

“¡Guoruoo!”

 

El orco rugió.

 

Justo cuando pensé que nos habían descubierto, oí un grito a mi lado.

 

“¡Ga, ga, gaa!”

 

Uno de los goblins a mi lado se asustó después de oír el grito del orco. En su pánico, salió de los matorrales.

 

Inmediatamente, sin siquiera tener tiempo para preocuparse, la vista del orco se movió hacia el goblin aterrorizado.

 

“¡Gugaa!”

 

Viendo eso, chasqueé la lengua al saltar.

 

“Quédense… Ahí.”

 

Ordené a mis otros subordinados eso, mientras balanceaba la hoja astillada de mi espada larga contra el orco.

 

Su piel era tan espantosamente dura, que tan pronto como mi espada entró en contacto con ella, mis dedos quedaron entumecidos.

 

Era como si la hubiera balanceado contra un árbol gigante.

 

Y tal y como esperaba, el orco no estaba ni un poquito herido por mi ataque.

 

Irritado, el orco rugió de ira mientras volvía sus ojos hacia mí.

 

Al mismo tiempo, sentí que mis tripas empezaban a temblar. Y como si mi cuerpo estuviera muy agobiado, mis brazos y mis piernas se volvieron pesados.

 

La mirada de ese orco era tal que sentí como si estuviera bajo el agua. Ni siquiera podía respirar.

 

¿¡Qué es esto!?

 

Lentamente, blandió su garrote.

 

En respuesta a eso, mi cuerpo no pudo evitar moverse lentamente.

 

“Voy a morir”, esa sensación se hizo visible a través de mi piel.

 

A duras penas conseguí saltar a tiempo, un feroz viento sopló junto con ese garrote mientras pasaba por delante de mis ojos.

 

“¡Nu, aaa!”

 

A eso, dejé salir un grito de las fosas de mi estómago que sonaba como un intento desesperado de librarme del miedo.

 

Confirmé mi agarre.

 

Agudicé mis ojos y apreté los dientes.

 

Cuando el barrido garrote me atacó, salté hacia atrás y esquivé.

 

Luego confirmando la posición de la trampa, me acerqué a ella.

 

Mientras arrastraba mi pesado cuerpo hacia él, esquivé el diabólico garrote del orco en innumerables ocasiones. Sólo un golpe, e incluso mi cerebro quedaría aplastado, pero poco a poco, me las arreglé para acercarme a la posición de la trampa.

 

Sólo quedaban tres pasos más. Pero en ese momento, cuando intenté dar un paso atrás, tropecé con una piedra.

 

Ese dolor me hizo dejar salir un grito.

 

“Guu”

 

Cuando mi postura se rompió, momentáneamente perdí mi enfoque en el orco.

 

— ¡No es bueno!

 

Miré al orco al mismo tiempo que traté de arreglar mi postura. Pero ya era demasiado tarde.

 

El garrote del orco ya estaba justo delante de mis ojos.

 

Sin nada que perder, salté hacia atrás. Debería haber levantado mi espada para recibir el golpe, pero ya estaba dentro del alcance del orco.

 

Cuando un fuerte golpe me golpeó, mi hombro izquierdo quedó lisiado.

 

“Guruu”

 

La brecha entre especies es realmente grande.

 

“¡Guruuuaaa!”

 

El orco soltó un aullido penetrante mientras levantaba su garrote una vez más.

 

Incapaz de mover mis piernas, todo lo que podía hacer era mirar a ese garrote.

 

Voy a —.

 

¿Voy a ser matado por eso?

 

¿¡Por algo como eso!?

 

No.

 

— ¡Absolutamente no!

 

“¡Guuu… Ruaaa!”

 

Mientras el garrote intentaba reclamar mi vida, un aullido brotó de mi interior, negando su reclamo.

 

“¡¿Guu…!?”

 

Entonces se detuvo. Ese garrote que debería haberme quitado la vida se detuvo ante mis ojos. Y el orco emitió una voz sorprendida.

 

Mientras el miedo de la presión abrumadora del garrote me hizo impregnarme de sudor frío, miré al rincón de mis ojos. Entonces mis ojos se abrieron de par en par.

 

Al mismo tiempo, el orco giró la cabeza para mirar hacia atrás.

 

“¡Gugugigi!”

 

Lo que había allí era un goblin apuñalando al orco con una lanza hecha de bambú cortado.

 

Era el que estaba aterrorizado antes.

 

“¡Guaaaa!”

 

El furioso aullido del orco resonó.

 

El orco se volvió para enfrentarse a mi subordinado, aparentemente habiéndome considerado a mí, que ya había caído de rodillas, impotente.

 

Sin embargo, aunque sólo se miraban el uno al otro, el goblin ya estaba temblando.

 

¡Párate! ¡Párate maldita sea!

 

“Gu, gu, –”

 

En el momento en que el orco balanceó su garrote contra mi subordinado.

 

“¡Guuruaaa!”

 

Mi ataque apuntó a su hombro y logró llegar a tiempo.

 

Mientras sentía la dureza de su piel, la sangre roja oscura salpicaba.

 

El brazo que fue golpeado voló en el aire y cayó al suelo. Entonces el orco movió su mirada hacia mí.

 

Gritando de ira, cargó hacia mí.

 

Enloquecido por la rabia, la sed de sangre brotó a borbotones, y la baba se esparció por todas partes. Esa apariencia hizo que el orco pareciera un verdadero demonio enloquecido.

 

Mientras el orco corría hacia mí con un grito que ya no podía ser puesto en palabras, pensé.

 

— ¡Bien, bien! ¡Ven aquí de esa manera!

 

Luego salté tres pasos para esquivar.

 

Tan pronto como ese orco enloquecido se puso justo delante de mí, el suelo se derrumbó.

 

El suelo se derrumbó debido al peso del orco, y se hundió profundamente en él, donde innumerables lanzas y espadas atravesaron sus piernas y lomos.

 

Una vez más, dejó salir un chillido.

 

Sin embargo, esta vez fue por agonía.

 

Con sólo su parte superior del cuerpo saliendo del agujero colapsado, el orco me envió una mirada mortal. Estaba más enfurecido que dolorido mientras sus manos agujereaban el suelo, intentando desenterrarse.

 

— ¡Gané!

 

Me acerqué al orco, y con mi espada golpeé su indefensa cabeza.

 

Fluido espinal rojo oscuro brotó, y el aullido de la victoria bramó.

 

“¡Guruaaa!”

 

Dejé salir un grito mientras agitaba mi espada manchada de sangre.

 

Y una vez más, esa sensación de ser devorado por dentro me atacó y me dominó.

 

Soportando el impulso de gritar, perforé la espada en el suelo y me abracé.

 

“Ah…”

 

Cuando esa voz ronca se filtró, sentí que la sensación de evolución (subir de nivel) terminaba.

 

Después de que se había ido por completo, eché un vistazo a mi brazo.

 

Mis manos que deberían haber tenido tres dedos, ahora eran cuatro. Y el grosor de mis brazos también había aumentado otra talla; junto con una masa muscular anormal. Además, el dolor que debía haber después de que me aplastaran el hombro no existía.

 

Pero entre los cambios de mi cuerpo, el que más sobresalió fue el color de mi piel. Esa piel antes roja había cambiado completamente a negro azulado.

 

Habiendo confirmado los cambios de mi cuerpo, eché un vistazo a mi alrededor. Allí vi que el goblin de hace un momento también había evolucionado, y que ahora era un goblin raro, arrodillado a mis pies.

 

“Mi rey.”

 

Los goblins que estaban al acecho en los matorrales también salieron corriendo y se arrodillaron.

 

“¡Rey!”

 

Mientras miraba sobre ellos sin la más mínima apariencia de gozo, las semillas de la ambición empezaron a brotar desde dentro.

 

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Es raro leer ésto después de tanto tiempo.

Traductor: Krailus

Editor: Reika

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