Hiraheishi Volumen 3 Capítulo 1: El sueño de los perdidos

Nota de SpawFall: Empezamos el volumen 3, a disfrutar

Yo, John Serias, como parte del ejército real, fui hacia el oeste, hacia el hogar de los demonios.

Los soldados que me acompañaban estaban tristes, todos ya estaban al limite.

Debido a los demonios, la capital cayó y tuvimos que escapar de allí, después de ese día nada mas paso.

Sin embargo, el ejército fue reorganizado para enfrentar a los demonios, y ahora caminamos a través del bosque demoníaco hacia las tierras donde los demonios reinan.

Recuperar la capital real también era importante, pero la decisión venian de las ordenes caballerescas.

El propósito de nuestro ejército era atacar a los demonios y destruirlos.

Pero es probable que todo terminará en fracaso, cada soldado guardaba para si cierto cantidad de desesperación, pero nada podía hacerse.

El caos no solo se encontraba en nuestro país, todos los gobiernos humanos fueron atacados y destruidos, el poder de combate disminuyó, la humanidad estaba a unos pasos de desaparecer por completo, en estos momentos no nos es difícil imaginar a la humanidad como las próximas ruinas de la historia.

Y para que esto no suceda, fue necesario reunir todas sus fuerzas lo antes posible y mostrarles a los demonios toda la terquedad de la raza humana … Demostrar nuestra determinación: ¿acaso no era la decisión mas acertada?

La aristocracia de la nueva capital se hizo cargo de las órdenes caballerescas de élite, y los soldados de la línea del frente se consideraron como materiales desechables.

Si eran comparados con los caballeros, el nivel de entrenamiento de los soldados era menor, y siempre podían ser reemplazados.

Si los de la linea del frente fracasábamos el daño seria colosal, pero no provocaría la destrucción rápida de la humanidad.

Inicialmente, los aristócratas no querían reducir el tamaño del ejército, pero tampoco había nada que se pudiera hacer.

Así que tuvimos que luchar como la última vez.

Después de todo, somos responsables de toda la humanidad.

Pero incluso con tales pensamientos, no fue fácil mantenerse.

Lideres incompetentes, falta de suministros, todo jugaba en nuestra contra, las probabilidades de victoria eran cercanas a cero, todos entendiamos eso, pero luchar era lo único que podíamos hacer.

Desconcertados y sin coraje marchamos hacia adelante … pensar mas en nuestra precaria situación no nos ayudaría en el campo de batalla, si lo hacíamos nuestros corazones se romperían en pedazos antes de empuñar nuestras armas.

Hace muchos días, un soldado gravemente herido, pudo alcanzarnos, solo para darnos un nefasto informe, el era el único sobreviviente de su pelotón.

– “El fuerte en el bosque demoníaco cayó, los enemigos…los demonios nos destruyeron, entraron por el bosque demoníaco, luego de derrotarnos regresaron de donde vinieron, el por que es desconocido, pero debemos mantenernos alerta”.

Era difícil de creer en eso.

Si esto es cierto, entonces nuestro país, toda la humanidad estaba acorralado.

Había caballeros y un ejército de élite que defendía al país de la oscuridad que acechaba en el bosque.

Había veteranos fuertes, por lo que la fortaleza se consideraba legítimamente inexpugnable.

Al menos así es como debería ser considerado.

Pero de igual manera fue capturada.

El como pudimos perder era la pregunta que se extendía entre las personas que escuchaban el informe.

Pero mis pensamientos eran ligeramente diferentes

¿Como cayo la fortaleza si mi padre estaba ahí?

Mi padre era uno de los guerreros mas fuertes de la humanidad, no podía creerlo, tenia que verlo yo mismo, decidimos superar el bosque demoníaco e ir a las tierras de los demonios.

Yo, quería saber que sucedió allí, rezaba para que la información fuera falsa, subimos la ultima colina que nos separaba del fuerte…no quedaba nada de lo que alguna vez fue un fuerte, solo un montón de piedras.

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– “… ¡John! ¡Hey, John!”

Mirando a mi alrededor, vi a un tipo rubio que me era familiar, Keykelr.

Con una emoción que no podía entender me miraba.

Puso su mano sobre mi hombro, yo seguía perdido en mis pensamientos, el chico finalmente se dispuso a hablar:

– “John, el fuerte fue destruido…pero…¿acaso tu padre no es fuerte?”

– “… ¿Qué estás tratando de decir?”

– “¡Acaso eres un idiota!…¡Todavía nada a terminado!…¡Nada!…¡Míranos, nosotros somos supervivientes de lo que paso en la capital, que te hace pensar que aquí no paso lo mismo!”

Su grito me hizo volver, es cierto, todavía nada a terminado, mi padre no moriría fácilmente, cada guerrero que cuidaba este fuerte era fuerte, es posible que en estos momentos estén refugiándose, esperando la oportunidad de devolverles el golpe

El fuerte era visible desde la colina, pero todavía faltaba mucho para llegar.

– “… Muy bien, Keykelr, continuemos avanzando hasta llegar”- me asegure que en mi voz no hubiera debilidad

Keykelr asintió, y me dio una palmada en el hombro mientras sonreía.

– “Vamos John, hijo de Allen Serias, adelante”

Y con ese cambio de palabras nos dirigimos al fuerte.

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Desde la distancia vimos que el fuerte fue destruido, pero con la disminución de la distancia mas aumentaba nuestro temor.

La piedra fue aplastada y esparcida por el suelo,sangre roja oscura cubría la tierra y las piedras.

Por donde miraba se encontraban los cadáveres de los soldados, los cuerpos tenian marcas de mordidas, probablemente de animales grandes.

“… Tendremos que enterrarlos” – fue lo que dije mientras desviaba la mirada.

– “Dieron sus vidas para proteger el país, es lo menos que podemos hacer” – dijo Keykelr con voz apagada.

Hemos pasado aquí muchos días,es tiempo de movernos, por todos lados había equipo de mithril, muchas podían ser usadas incluso encontramos medicinas sin usar.

 

El sistema logístico fue destruido y la capacidad de producción bajo, los demonios no nos daban descanso.

Recuperábamos tierras, al poco tiempo los demonios volvían a atacarnos perdiendo nuevamente…no había fin en este circulo vicioso.

La situación empeoró mas de lo que habíamos imaginado a un inicio.

¿Qué pasará con la humanidad?

¿Todo cambiará?

¿O … Todos nosotros estamos destinados a morir bajo el yugo de los demonios?

Desearía que alguien me dijera sobre esto.

Si alguien sabe, dígame.

Pero no hubo respuesta.

El Dios que creía no me daba respuestas.

No importa cuánto oro diera, nadie me podría responder…

– “John, tienes una expresión muy seria”, dijo Keykelr, mientras caminábamos por una pila de escombros.

Los soldados caminaban de un lado a otro, recogiendo cosas, buscando sobrevivientes, ellos estaban haciendo exactamente lo mismo que nosotros.

Pero era cansado el tratar de encontrar a alguien en semicírculo.

Keykelr ya estaba al límite y necesitaba descansar.

Me senté frente a él para tomar un poco de aliento.

– “Así que eso es todo … ¿seremos derrotados?”

– “derrotados … ¿Te refieres a la humanidad?”

– “Sí”.

Asentí, y Keykelr, pensando, respondió:

– “Sí… si la gente cree en Dios, es seguro que la luz salvadora nos iluminara, incluso si nuestro final esta cerca, podremos ser salvados…la iglesia siempre nos dijo eso…según nuestras enseñanzas tenemos que resistir hasta tener ayuda divina”

– “Ya veo … eres un creyente”.

Después de ese discurso, no pude contenerme y bromeé levemente.

Habiendo adivinado esto, Kelker continuó en serio:

– “Oye, hablo en serio … Bueno … No estoy diciendo que trato de cambiar mi responsabilidad con mis oraciones, esto es lo que principalmente dicen los sacerdotes, me ayuda a no perder la esperanza, así que es importante para mí … Qué hacer, qué pasará, simplemente no pienso en ello … Desde el principio pensé que era estúpido, pero ahora hago uso de esas palabras”

– “Entiendo lo que quieres decir …”

– “Bueno, cuando hay algo importante, y quieres aferrarte a él, no hay nada de malo en confiar en Dios, no”.

Esa era la fe de Keykelr.

Recientemente, el número de sacerdotes y obispos ha aumentado.

Un gran número de soldados escucharon los sermones y en su tiempo libre se confesaban con los sacerdotes, muchos de los cuales poseían la magia de curación y purificación.

¿Por qué sucedió? Como dijo Keykelr muchas personas solo necesitaban un dios, gracias a eso podían seguir caminando adelante.

En tiempos de paz, la gente no sentía la proximidad de la muerte, pero ahora se sentía con más claridad que nunca.

En las noches, mientras la gente intentaba dormir después de trabajar todo el día, los que no lograban conciliar el sueño de pronto pensaban “alguien morirá”.

Seguro cada uno de ellos pensaba demasiado, pero la amenaza de los demonios era un asunto grave, por lo que la muerte nos acechaba con cada paso que dábamos, nadie podía escapar de la preocupación que creaba..

Hubo quienes tenían miedo tanto miedo que no podían ver al frente, solo podían abrazarse ellos mismos buscando escapar de la realidad.

Quizás llegara el momento donde me pasara lo mismo.

Había personas que creían que todo estaría bien, estos colegas siempre repetían lo mismo, pero con el tiempo muchos de ellos perdieron ante sus propios miedos y con su perdida también se esfumaba la voluntad de luchar.

Después de cada batalla, al regresar del campo había algún soldado que no podía luchar mas, en casos mas graves ya no podían servir ni como apoyo.

– “… Tal vez es momento de empezar a creer en algo”.

Al ver mi ansiedad, Keykelr sonrió.

– “Si puedes decir eso, entonces la fe no es necesaria para ti”

– “¿Entonces qué?”

– “Primero ven a mí, amigo mío, muéstrame tu puño”- dijo sonriendo.

Al verlo involuntariamente lo hice, mientras seguía sonriendo golpeo su puño contra el mio.

– “Me tienes a mi, seré tu soporte ya que somos amigos”

Nota spawfall: hay momentos en que empiezo a dudar y vuelvo a buscar si existe tag de yaoi, solo pensare que es una forma de amistad

– “¿Eh?”

– “No te atrevas a morir”- Keykelr se reía viendo mi reacción.

– “Por su puesto, ¿Quien crees que soy?…estoy seguro que si llegamos a ver a los demonios, el primero en correr sera el querido hijo del duque”.

Al tipo no le gustaba que lo trataran como a un aristócrata, por lo que mis palabras lo hicieron reír con mas fuerza.

Sí, un gran amigo.

No quería perderlo, estaba agradecido al destino por este gran regalo.

 

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