Goblin Kingdom Capítulo 119: Daizos

Goblin Kingdom

Capítulo 119

Daizos

 

Estado
Raza Goblin
Nivel 48
Clase Rey; Gobernante
Habilidades <<Gobernante De Los Hijos Demoníacos Del Caos>>  <<Alma Desafiante>>  <<Aullido Devorador Del Mundo>>  <<Maestría De La Espada A->>  <<Dominador>>  <<Alma Del Rey>>  <<Sabiduría De Un Gobernante III>>  <<Hogar De Los Dioses>>  <<Ojo Malvado De La Serpiente De Un Ojo>>  <<La Danza Del Rey Al Borde De La Muerte>>  <<Manipulación Mágica>>  <<Alma Del Rey Berserk>>  <<Tercer Impacto (El Tercer Canto)>>  <<Instinto>>  <<Bendición De La Diosa Del Inframundo>>
Protección Divina Diosa Del Inframundo (Altesia)
Atributos Oscuridad; Muerte
Bestias Subordinadas Kobold Superior Hasu (Lv77); Gastra (Lv20); Cynthia (Lv1); Rey Orco Bui (Lv82)
Estado Anormal Bendición De La Serpiente De Un Ojo; Protección de La Serpiente De Cabeza Gemela

 

Por primera vez, experimenté la dificultad del reconocimiento en una guerra entre diferentes razas.

 

En una batalla entre humanos o goblins, es bastante simple para que uno se deslice en la muchedumbre y aparezca como todos los demás, pero eso no es posible en una batalla entre dos razas diferentes. Después de todo, nos vemos completamente diferentes. Simplemente no es posible. Ni siquiera las exploradoras arpías pueden acercarse a la aldea de los centauros, ya que sus arqueros pueden derribarlas fácilmente.

 

La tribu mud-scaled ya estaba trabajando como mensajeros entre nuestro grupo y el grupo de avanzada que consistía en la tribu long-tailed (Rizalat) y la tribu fang (Hombres Lobo), así que no eran una opción.

 

Mientras veía la escena ante mí, me puse a pensar.

 

“¿Por qué se encierran aquí?”

 

Se habían levantado numerosas tiendas en medio de los prados, alrededor de las cuales había palos de madera que sobresalían del suelo, probablemente destinados a la defensa. Dentro había centauros con escudos de madera reforzados con hierro. Este era el pueblo de los centauros.

 

“Luchar en los prados se supone que es su especialidad.”

 

No lo comprendo. El bosque ni siquiera está tan lejos, está a unos 500 metros.

 

Pero incluso si no quieren correr hacia el bosque, deberían querer una gran área para exhibir su movilidad superior. La mayor ventaja de la movilidad es la capacidad de enviar repetidamente movimientos mortíferos.

 

“Yushika, ¿Estás segura de que no se esconden en ninguna parte?” Le pregunté.

 

La jefa arpía se encogió de hombros mientras se reía. “Sí. Incluso la tribu de barro dice que no ven nada. ¿Seguro que no estás siendo demasiado cauteloso? No podían correr, eso es todo.”

 

¿Simplemente no podían correr?

 

Pero, ¿Por qué? ¿Es realmente porque nos menosprecian?

 

Me gustaría algo más concreto, pero no podemos esperar aquí para siempre. Ya los hemos rodeado en su mayor parte y el camino a los elfos ya ha sido cortado por la tribu fang y la tribu long-tailed. Gi Za y su horda de goblins y demihumanos también está en posición.

 

Lo único inesperado es que Nikea se ha dejado atrapar. ¿O es una parte de sus planes también?

 

“Yushika, necesito enviar un mensajero a los centauros” Le pregunté.

 

“¿Podemos esperar una compensación extra por el riesgo?” Yushika sonrió seductoramente.

 

“Te daré todo lo que quieras” Decidí.

 

Después de escuchar mi respuesta, Yushika se fue volando.

 

◆◆◇

 

Esquivando las flechas que volaban hacia ella, Yushika lanzó una vara de madera envuelta en tela blanca hacia la aldea centauro. En una guerra entre demihumanos, esta es la forma en que los demihumanos solicitan un cese al fuego temporal.

 

Después de ver que las flechas dejaron de llegar, Yushika voló hacia abajo.

 

Yushika gradualmente se acercó al suelo hasta que finalmente aterrizó.

 

Sonrió como siempre a los centauros que la rodeaban. “¿Dónde está Lord Daizos? ¿O los centauros han caído tan bajo que ya no pueden negociar?”

 

Muchos de los centauros fruncieron el ceño ante sus palabras, claramente enfadados, pero lo dejaron pasar. Al poco tiempo, los centauros se abrieron paso y Daizos se le acercó.

 

“¿Para qué has venido?” Preguntó.

 

“Estoy aquí como mensajero” Dijo Yushika, inclinándose respetuosamente.

 

Daizos levantó las cejas. “Bien. Te escucharé.”

 

Al entrar en la segunda casa más grande de la aldea, Yushika le dio a Daizos el mensaje del rey goblin.

 

Se puede decir que las condiciones dadas por el rey son excepcionales.

 

Uno, si los centauros se rinden, ellos no pueden pedir compensación por ningún daño incurrido.

 

Dos, deben liberar a Nikea.

 

Tres, deben unirse al frente unido contra los humanos.

 

Esas fueron las tres condiciones que dio el rey, pero Daizos se negó a mostrar acuerdo.

 

“¿Qué pretendes hacer exactamente?” Preguntó Daizos.

 

“Wow, ¿Realmente vas a permanecer terco a pesar de la situación en la que estás?” Dijo Yushika, medio harta de la actitud de Daizos, pero Daizos se negó a ceder.

 

“No perderemos ante unos goblins.”

 

“¿Y qué hay de los otros descendientes? ¿Hmm? ¿Los fangs, los long-tailed, los shells, las araneae? Te das cuenta de que van en serio con esta guerra, ¿Verdad?”

 

“Los caídos.”

 

“¿No quieres decir que simplemente fuiste muy corto de vista?”

 

“…Tal vez.”

 

Daizos sonrió amargamente mientras Yushika intentaba persuadirle. Todo este tiempo han sido amigos, y sin embargo, ahora, eran enemigos. Nada era más doloroso que perder a un amigo a causa de la guerra.

 

Finalmente, Yushika se hartó de intentar persuadir a Daizos y preguntó.

 

“Sé que me estoy pasando de la raya con esto, pero ¿Por qué? ¿Por qué odias tanto a los goblins? Sé que dijiste que eran salvajes, pero no creo que eso sea todo lo que hay en esto” Dijo Yushika.

 

Daizos sonrió amargamente cuando vio a Yushika quitarse esa máscara suya para revelar su lado más verdadero: un amigo.

 

“Ya que vas tan lejos, ya no te responderé como jefe, sino como Daizos. Respeto a los elfos. Respeto su forma, su extravagancia aparte. Los goblins no tienen eso. Temo que si nos unimos a ellos, nuestro mundo que ha estado centrado alrededor de los elfos durante tanto tiempo se desmoronará” Dijo solemnemente Daizos.

 

Continuó. “No puedo perdonar eso. No puedo perdonar que le enseñen sus colmillos a los elfos que nos dieron la tierra en la que vivimos y la tecnología para vivir.”

 

“Pero ese no es necesariamente el caso. Los humanos y los elfos son diferentes, después de todo.”

 

“No, definitivamente desnudarán sus colmillos. Porque los elfos están corrompidos” Parecía que Daizos se despreciaba a sí mismo al decir eso.

 

Yushika se quedó sin palabras.

 

“¿A pesar de que todavía vas a luchar por ellos?” Preguntó ella después de una pausa.

 

“La sangre de mi bisabuelo que juró a los elfos corre por mis venas. La gratitud transmitida generación tras generación hasta mí, la misma lealtad que nos impregna, no será más que una mentira. No puedo traicionarlos.”

 

Yushika estaba muy preocupada por el hombre frente a ella que decía que protegería a los elfos a pesar de saber de su corrupción. Ella quería gritarle y llamarlo terco, pero no podría hacerle cambiar de opinión de esa manera. Daizos probablemente ya ha pensado mucho en esto.

 

“… Lord Nikea me dijo esto hace un rato. Todavía podemos lograrlo si hablamos con el rey goblin. No sé si lo has notado, pero los elfos están en el pueblo. Vinieron a cobrar el impuesto. Nikea dijo que debería hablar con el rey goblin para garantizar su seguridad.”

 

Por eso no huiste. No, por eso no podías correr.

 

“Los goblins no son ajenos a las negociaciones” Dijo Yushika, señalando el obvio defecto de su argumento.

 

“No, ese goblin seguramente usará a los elfos. No es avaricia, pero para que el rey goblin logre sus metas, necesita tantos aliados como pueda conseguir” Dijo Daizos.

 

¿Y entonces guiarán incluso a los elfos al caos y a la ruina?

 

Continuó Daizo. “Los hijos demoníacos del caos, los goblins… La carga que llevan es demasiado pesada para nosotros que una vez soñamos.”

 

Yushika sintió como le dolía el pecho cuando vio la solitaria sonrisa de Daizo. Gurfia era su hermano. Era su orgullo y alegría, pero antes de que se diera cuenta, era un fantasma que amenazaba a los demihumanos.

 

“… ¿Qué piensas hacer con los elfos?” Preguntó Yushika.

 

“Yo los protegeré. Protegerlos es mi voluntad como jefe. Pero incluso yo, como Daizos, creo que deben ser protegidos” Dijo Daizos.

 

Yushika miró fijamente a Daizos cuando señaló esos dos débiles pero importantes voluntades. Como demihumano, Daizos era aún joven. En la edad humana, tendría entre 30 y 40 años, pero la posición de jefe trajo consigo muchos problemas.

 

“También he pensado en tirar este peso sobre mis hombros muchas veces” Sonrió Daizos.

 

Pero esa no era la sonrisa de un hombre feliz, sino la sonrisa de un hombre que se ha resuelto a sí mismo.

 

“Pero si lo tiro, ya no seré yo. Por eso lucharé contra los goblins” Dijo.

 

Finalmente, Yushika se dio cuenta de que no había forma de persuadir al hombre.

 

“Eres un tonto, Daizos.” Dijo Yushika.

 

“Yo también lo creo” Dijo.

 

El silencio llenó la habitación después de eso, ya que Yushika no sabía qué decir. Cuando Daizos finalmente habló, había vuelto a ser un jefe.

 

“Perdón por quejarme. Por favor, olvídalo… El tiempo de Daizo ha terminado. De ahora en adelante, tomaré una decisión como jefe de los centauros. Lord Yushika, devolveré a Lord Nikea. Por favor, informa al rey goblin que deseo retarle a un duelo” Dijo Daizos.

 

“¿Un duelo?” Preguntó Yushika, incapaz de entender.

 

Daizo asintió. “Si gano, debe retirar sus tropas de inmediato. Pero si gana, los centauros se rendirán.”

 

“¿Intentas morir?” Preguntó Yushika.

 

“Te lo dije antes, no perderé contra un goblin. Simplemente pretendo minimizar las bajas de ambos bandos. No hay nada más” Dijo.

 

“No hay garantía de que el rey goblin lo acepte.”

 

“Entonces, por favor, convéncelo. Por el bien de proteger a los demihumanos, y por el bien de proteger a sus queridos clientes.”

 

“… Eres egoísta, sabes.”

 

“Los centauros son así.”

 

“… ¿Dónde está Nikea?”

 

“Haré que la traigan de inmediato.”

 

Después de que llegó Nikea, Yushika se fue con ella.

 

Mientras caminaban, Yushika pasó por Daizos, pronunciando unas últimas palabras a un amigo que ya no vería a partir de hoy.

 

“Adiós, mi querido” Dijo.

 

“Adiós, mi querida vecina” Dijo Daizos.

 

Una despedida entre dos amigos.

 

◆◆◇

 

Después de confirmar que Nikea estaba a salvo, escuché el informe de Yushika.

 

“Un duelo, hmm…”

 

De hecho, esa sería probablemente la mejor manera de concluir esta guerra.

 

“Lo aceptaré.”

 

Quiero minimizar las bajas también.

 

“También… Aparentemente, hay mensajeros elfos alojados en el pueblo de los centauros. Por eso los centauros no podían moverse.”

 

Yushika no llevaba su sonrisa habitual cuando dijo eso. Sus ojos estaban llenos de resolución mientras me miraba.

 

“Ya veo…”

 

¿Cómo lidiar con eso? Probablemente debería expulsarlos, pero también podría usarlos para negociar con los elfos. Para hacer eso, necesitaré asegurar su seguridad lo suficiente para convencer a los demihumanos.

 

“No podemos involucrar a los elfos en la guerra” Dije.

 

Si fueran sólo los goblins, no importaría mucho, pero los demihumanos también están conmigo.

 

“No hay razón para que Su Alteza salga personalmente y pelee ese duelo” Dijo Gi Za. “Déjeme ir en su lugar. No hay razón para arriesgarse.”

 

De hecho, no hay razón para arriesgarse. El enemigo podría hacer algo como esa vez con Mido.

 

Pero él quiso un duelo conmigo.

 

No puedo huir, no como rey.

 

“Como dije una vez, yo soy el rey. No puedo huir de estos desafíos. Aunque sea peligroso, no puedo correr. O si no, ¿Cómo podría ser capaz de sentarme en mi trono?”

 

“… Lo entiendo” Dijo Gi Za a regañadientes.

 

“Trae al prisionero” Le dije.

 

Liberaremos a ese joven centauro que atrapamos el día del duelo.

 

“Arreglemos esto rápido.”

 

Al día siguiente, acepté el duelo.

 

◆◆◇

 

Bajo los ojos de goblins y demihumanos, dos hombres se adelantaron.

 

Uno era el jefe centauro, el otro era el rey goblin. En sus manos había una lanza y una espada larga, respectivamente; y su árbitro era un miembro de la tribu de las arpías.

 

“¡Esta guerra se resolverá con este duelo!”

 

Ante esas palabras, los dos hombres asintieron. Levantaron sus espadas y juraron.

 

“¡Gloria y compensación al vencedor!”

 

“¡Gloria y paz a los vencidos!”

 

Nadie estaba en desacuerdo con las palabras que gritaban.

 

“¡Juro por el Dios de los Duelos, Yul Basta!”

 

Los dos hombres golpearon sus armas ante el sonido de esa voz sonora.

 

El duelo había comenzado.

 

El centauro empujó su lanza con todas sus fuerzas. Esa lanza era verdaderamente capaz de aplastar rocas, y ni siquiera el rey goblin podía salir ileso bajo su poder, pero el rey goblin detuvo esa lanza y contraatacó, su espada vestida en las llamas de la diosa del inframundo. Aquellas llamas que ardían en el abismo ardían ferozmente con el fervor del rey goblin.

 

El pie del rey goblin se hundió en el suelo, y luego siguiendo la ruta más corta con la más rápida velocidad, su espada alcanzó las piernas del jefe centauro.

 

El centauro previó lo que el rey goblin pretendía, por lo que esquivó esas llamas del infierno con el menor movimiento necesario y atacó de nuevo. Si un golpe no podía derribar al rey goblin, entonces empujaría un segundo, no, incluso un tercero. Y así, tres veces la lanza fue sacudida, cada estocada rebosando con el poder de herir fatalmente.

 

Sin embargo, el rey goblin esquivó esos dignos ataques; y en esa estrecha abertura que se abría detrás de ellos, el rey goblin introdujo su espada, cortando hacia los brazos desde abajo. Cualquier monstruo habría tenido su brazo cortado por ese ataque, pero el jefe centauro usó sus rápidas piernas para saltar hacia atrás y retroceder.

 

Los dos guerreros se separaron. En su interior, admiraban la habilidad del otro. Desafortunadamente, eran enemigos, y por lo tanto, no había una forma más grande de mostrar el respeto que sentían que cortarse el uno al otro.

 

El primero en dar un paso adelante fue el rey goblin. Necesitaba acercarse rápidamente al centauro para negar la ventaja del centauro en cuanto a su alcance. El éter explotó a espaldas del rey goblin. Al mismo tiempo, utilizó la aceleración resultante para acercarse rápidamente al centauro. De repente, estaba justo delante del centauro. En poco tiempo, su espada, vestida con llamas negras, se balanceaba hacia el centauro. Llegó a una velocidad muy superior a la normal. Fue tan rápido que a cualquier otro centauro le habrían cortado el cuello.

 

Para sorpresa del rey goblin, lo que resonó después no fue el sonido de una cabeza decapitada tocando el suelo, sino el sonido de hierro resonando. Sin siquiera tiempo de sobra para que sus orejas zumbasen, el rey goblin cayó al suelo. Inmediatamente después, un gran viento sopló con la lanza del centauro mientras se dirigía hacia el rey goblin. Ese ataque que podía desgarrar carne y aplastar huesos cortó el aire vacío donde debería haber estado el rey goblin antes de regresar a las manos del centauro.

 

El centauro atacó de nuevo, pero el rey goblin ya había fijado su postura y pudo recibir su ataque.

 

La lucha continuó así, yendo y viniendo.

 

Mientras tanto, mientras el demihumano y el rey luchaban, Gi Za tomó a sus druidas y se movió.

 

“En el momento en que el rey asegure la victoria, atacaremos la aldea centauro” Dijo Gi Za.

 

Después de dar instrucciones, Gi Za ordenó a sus hombres que fueran a un lugar donde no pudieran ser vistos.

 

Cuando Luther, de la tribu shell, vio lo que estaba sucediendo, llamó.

 

“¿Qué estás haciendo, Lord Gi Za?” Preguntó.

 

“Preparándonos para la guerra” Contestó Gi Za.

 

“La guerra terminará con esto. Ya sea en la victoria o en la derrota” Dijo Luther.

 

Gi Za agitó la cabeza. Era demasiado irrazonable. “El rey ganará. No hay otro camino. ¿Pero de verdad crees que los centauros se rendirían tan voluntariamente? ¡Yo no lo hago! Aquellos que se nieguen a soltar sus lanzas herirán la victoria del rey. Para perfeccionar la victoria del rey, nosotros, sus subordinados, debemos movernos.”

 

En el momento en que el rey ganaba, Gi Za y su horda se movían para capturar la aldea. Sus preparativos eran para eso. Esperar a que los centauros se rindieran era una pérdida de tiempo y suerte.

 

“Eso está mal” Dijo Luther. “Ver en silencio a tu rey ganar es dar gloria a la victoria de tu rey.”

 

A mitad de su discurso, Luther se sorprendió. Tanto que se preguntó si este goblin era realmente el mismo goblin con el que hablaba hace un rato. De camino a la aldea de los centauros, era tan inocente, preguntando por sus tradiciones, sus bestias y sus habilidades. Pero ahora, toda esa inocencia se había ido. En su lugar había un hombre tranquilo con un solo objetivo: alcanzar la victoria. Incluso la mirada que este goblin le dirigía había cambiado. Antes estaba lleno de curiosidad. Ahora, era frío y calculador, como si en este mundo hubiera sólo dos tipos de personas: aliadas o enemigas.

 

“Aumentar las probabilidades de victoria aunque sea un poco más es mi deber. ¡No tengo intención de convertirme en un criado que sólo es capaz de confiar en el rey!”

 

“¿Y qué hay de los sentimientos de los centauros? Están observando en silencio esta batalla. Han dejado todo al juicio del Dios de los Duelos.”

 

Gi Za se mofó y agitó la cabeza. “Es precisamente porque dependes de los dioses que has caído… Yo, no, nosotros no dependemos de los dioses. ¡Nuestra victoria se debe únicamente a nuestro rey!”

 

Los goblins no tenían dioses. Los humanos, los demihumanos, incluso los elfos podían tener dioses, pero los goblins no tenían ninguno. La Madre Deetna ya había cesado en el abismo, y Altesia, que gobernaba el inframundo, no era su patrona. Así que cuando Gi Za oyó hablar de la fe de los demihumanos y los elfos, sólo pudo dudar más de los dioses.

 

¿De dónde salieron los goblins y a dónde irán?

 

Vivir en este mundo sin un dios era ser separado del mundo.

 

¿Cuán solitario es vivir en el mundo sin nadie a quien venerar? Niños perdidos y desamparados tirados solos al mundo.

 

Pero.

 

La fortuna se volvió y el rey apareció ante ellos. Ahora, ya no tenían que enfrentarse solos a ese aislamiento.

 

Nuestro rey que es como un dios.

 

No tenemos dioses, pero nuestro rey se mantiene fuerte con nosotros. Si es así, entonces… ¿Cómo podemos dedicarnos al rey?

 

“¿No temes a los dioses?” Preguntó Luther con voz temblorosa.

 

Gi Za se mofó. “Nuestro dios murió hace mucho tiempo. Por lo tanto, no tenemos dios, sólo un rey.”

 

Aunque no podían verlo desde donde estaban parados, se escuchaban aclamaciones de los demihumanos y de los goblins que rodeaban la aldea.

 

Si uno escuchaba atentamente, esos aplausos celebraban la victoria del rey.

 

“¡Vamos! ¡El rey ha ganado! ¡Tomen el pueblo!”

 

De esa manera Gi Za tomó su horda y capturó la aldea.

 

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El nivel ha subido.

 

48 => 53

 

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Que buena frase la de Gi Za joder. ¿Quien necesita a los dioses cuando tenemos un rey mas roto que su puta madre?

Traductor: Krailus

Editor: Reika

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