Goblin Kingdom Capítulo 112: Doncella Escarlata

Goblin Kingdom

Capítulo 112

Doncella Escarlata

 

Estado
Raza Goblin
Nivel 45
Clase Rey; Gobernante
Habilidades <<Gobernante De Los Hijos Demoníacos Del Caos>>  <<Alma Desafiante>>  <<Aullido Devorador Del Mundo>>  <<Maestría De La Espada A->>  <<Dominador>>  <<Alma Del Rey>>  <<Sabiduría De Un Gobernante III>>  <<Hogar De Los Dioses>>  <<Ojo Malvado De La Serpiente De Un Ojo>>  <<La Danza Del Rey Al Borde De La Muerte>>  <<Manipulación Mágica>>  <<Alma Del Rey Berserk>>  <<Tercer Impacto (El Tercer Canto)>>  <<Instinto>>  <<Bendición De La Diosa Del Inframundo>>
Protección Divina Diosa Del Inframundo (Altesia)
Atributos Oscuridad; Muerte
Bestias Subordinadas Kobold Superior Hasu (Lv77); Gastra (Lv20); Cynthia (Lv30); Rey Orco Bui (Lv82)
Estado Anormal Bendición De La Serpiente De Un Ojo; Protección de La Serpiente De Cabeza Gemela

 

Pasé los días hasta la reunión cazando o hablando con Nikea.

 

La mayor parte era yo intentando convencerla de que permitiera el paso libre a los goblins. Originalmente, queríamos expandirnos, pero sin contacto en el oeste, el camino a los elfos no se podía mantener.

 

También está la guerra con los humanos. Es necesario tener paso libre, para poder reunir fácilmente tropas de los demihumanos. Usé la amenaza de los humanos para inclinar su opinión a mi favor. Le hablé de su gran influencia, de cómo talaron el bosque y de lo fuerte que era su país.

 

La expresión de Nikea cambió gradualmente para peor.

 

“La amenaza humana es real. Sería mejor trabajar conmigo.” Era como una serpiente susurrando a sus oídos.

 

Excepto por ese incidente con Gene, Nikea y su gente no han cruzado espadas con los humanos en más de cien años. En ese momento, perdieron incontables veces debido a su fracaso para unirse, ganando sólo una vez al final.

 

Pero ahora, una amenaza mayor se acerca.

 

“Si no fuera por nosotros, goblins, los humanos ya te habrían alcanzado” Dije.

 

Eso no era más que una predicción, pero lo más probable es que fuera lo que hubiera ocurrido. Ese comandante humano era realmente codicioso de más tierra.

 

“… Es difícil de creer todo esto de repente” Dijo Nikea.

 

“Entonces deberías ver por ti misma lo que ha pasado en el este. Selena también puede hablar por nosotros. Ella vio nuestra batalla con los humanos.”

 

Nikea se volvió hacia Selena, un miembro de la raza de los elfos a quien los demihumanos tenían en estima. “¿Es esto cierto?”

 

Selena asintió y las cejas de Nikea se arrugaron.

 

“Hemos pasado las últimas décadas, cerrando la brecha entre nuestras razas. Teníamos que hacerlo, para no invitar a una rebelión. Sin embargo, parece que los humanos ni siquiera nos dejan hacer eso” Dijo Nikea con tristeza mientras cerraba los ojos. “Rey de los Goblins, ¿Qué es lo que deseas de nosotros?”

 

Llena de determinación, me miró a los ojos.

 

“Deseo tomar prestada la fuerza de los descendientes de los cristales para crear mi país” Respondí.

 

“¿Quieres que luchemos como tus soldados?” Preguntó Nikea.

 

“Para luchar con nosotros, lado a lado como amigos, no como esclavos. No tengo intenciones de hacerte daño. Sólo deseo derrotar a los humanos y construir mi país.”

 

“Por favor, dame tiempo para pensar.”

 

La amenaza inminente de los humanos era inevitable. Tendrían que enfrentarse a ellos tarde o temprano, de una forma u otra, e ir contra ellos solos era una tontería. Por supuesto, siempre existía la posibilidad de que los demihumanos se unieran para luchar contra los humanos, pero… Las probabilidades de que eso ocurriera eran extremadamente bajas.

 

-Porque el sueño de Gurfia ha terminado hace tiempo.

 

El centauro que una vez trató de unir a los demihumanos fue corrompido por los mismos humanos que trató de destruir, y al final, ardió en sus propias llamas. Desde entonces, los demihumanos han estado flotando sin rumbo, sin saber qué hacer con su unión incompleta.

 

Fue en ese momento que vinimos, los poderosos goblins del este.

 

Nikea sabe que los goblins son más fuertes que los demihumanos.

 

El odio de los demihumanos es el auténtico asunto. El odio de las araneae hacia Shumea no era sólo para mostrarlo. Por lo tanto, no hay manera de que los demihumanos acepten la derrota en las manos de los humanos.

 

Nikea tendrá que tomar una decisión. Si confiar en la república fallida de los demihumanos… O en mí.

 

Alguien tan inteligente como ella ya debería saberlo, pero aún así pide que le den tiempo para pensar. ¿Es debido a su desprecio por los goblins que es incapaz de aceptar la verdad? ¿O por su orgullo como demihumana?

 

A pesar de todo, he dado mi propuesta. Lo que pase después depende de ella.

 

Levantándome de mi asiento, llamé a los goblins que no se unieron a la cacería por el día.

 

Si se niega, los goblins llamados desde la fortaleza tendrán trabajo que hacer.

 

◇◆◇

 

En la cima de las llanuras nevadas, donde soplaban vientos fríos, había flores rojas.

 

Tan rojo como el pelo de esa valiente caballera que estaba sola en el centro de todo.

 

“GURUuUUu.” Lobos de nieve gruñeron al acercarse a ella.

 

Detrás de los lobos de nieve había un bárbaro, montado en un elefante blanco mientras corría hacia ella. Ese elefante blanco era tres veces más alto que la mujer. Tenía marfiles afilados para los colmillos, pero incluso sin ellos, el peso de ese elefante blanco era suficiente para aplastar a la mujer.

 

A pesar de eso, la mujer se interpuso tranquilamente en su camino.

 

Su pelo rojo se balanceaba bajo el soplo de los fríos vientos.

 

Cuando su aliento se volvió blanco, dijo en voz baja unas pocas palabras.

 

“Destrózalos, cola de la serpiente (Slash).”

 

El arma en sus manos tembló. Tenía forma de látigo, pero definitivamente era una espada. El sonido del metal resonó mientras la consolidación de incontables espadas se balanceaba. Sí, eso no era otra cosa que la espada maldita de la familia real, la Vashinant.

 

Los lobos atacaron a la caballera por ambos lados. Vashinant se volvió hacia ellos. En el instante en que saltaron, fiel a su nombre, Divisor del Cielo (Vashinant) literalmente rompió a través del cielo. De un golpe, dos nuevas flores florecieron en las llanuras blancas como la nieve, y luego la mujer apuntó a Vashinant hacia el elefante blanco que tenía ante ella.

 

“¡RURUuRARARAAIII!” El bárbaro gritó mientras cargaba en elefante hacia la caballera pelirroja. Sostenía una lanza arrojadiza en sus manos, pero no pudo lanzarla a tiempo, porque la misma espada que cortó por la mitad a los lobos de nieve le atravesó por la espalda. En el mismo momento, la sangre brotó de los pies del elefante.

 

Un estruendoso sonido estalló cuando el elefante blanco cayó al suelo. El hombre sobre su espalda, medio muerto, dijo solo una palabra antes de que la sangre brotara y se le cayera la cabeza.

 

“Diablo…” Esa fue la última palabra del hombre.

 

Limpiando la sangre de ella, la dama volvió a llamar a las espadas que estaban reunidas a su alrededor como una serpiente enroscada, y luego giró su espada, devolviéndola a su forma normal.

 

“Diablo, huh.”

 

La voz de Lili desapareció entre los vientos fríos.

 

◇◆◇

 

En el invierno aparentemente interminable de la montaña del dios de la nieve (Yggdrasill), en la frontera norte del Reino Germion, había una guerra interminable y los bárbaros conocidos como Yugushiva.

 

El héroe, Gulland, fue enviado al siempre desesperado norte con sus soldados esperando sofocar la guerra interminable. Pero sus soldados por si solos no podían pelear una batalla. Necesitaban armas, comida y un lugar para descansar.

 

El país decidió abastecerse de esas cosas a través de una ciudad colonial conocida como Colonia, que actuaba como lugar de descanso de los soldados y como fortaleza que los protegía de sus enemigos. Naturalmente, estaba bien defendida, siendo algo que ejercía mucha presión sobre la región.

 

Los caminos de la ciudad se extendían sin fin, atravesando donde había bosques y pasando como puentes donde había aguas. Construidos con la sangre y el sudor de innumerables hombres, estos caminos eran el orgullo de la humanidad.

 

En busca de la autosuficiencia, cercas hechas de madera alrededor de la región, como para demarcar los límites que separaban lo más pequeño de lo más grande. La ciudad colonial era una vista tan impresionante que cualquiera que la viera por primera vez se quedaría boquiabierto.

 

Eso era especialmente así para los descendientes de las otras razas, que encontrarían sus pueblos natales vergonzosos en comparación con la gloria de esta ciudad colonial.

 

Fue en esa misma ciudad donde Lili visitó a una familia de campesinos.

 

“He vuelto” Dijo ella.

 

“Bienvenida a casa. No estás herida, ¿Verdad?” Dijeron Bern y Neumann.

 

Ambos eran seres humanos con los que Lili vivió en la aldea del rey. Después de que Lili se quitó la nieve del abrigo, les sonrió.

 

“Sí, ¿Supongo que aquí tampoco ha cambiado nada?” Dijo Lili.

 

“Todo está como siempre… Para bien o para mal” Sonrió amargamente Neumann, mientras Bern se rascaba la cabeza y se disculpaba.

 

“Lo siento” Dijo Lili. “Pensé que podría ayudar, pero…”

 

Después de ser rescatados de la aldea goblin con Reshia, el rey Ashtal los envió por todo el país a diferentes ciudades coloniales. Chinos fue enviado al este, Mattis al sur, mientras que Bern y Neumann fueron enviados al norte. Los otros también fueron enviados a diferentes lugares. Cada uno fue enviado a un lugar diferente.

 

De hecho, Bern y Neumann también fueron enviados a diferentes lugares. Sucedió que Neumann, que estaba destinado cerca de la capital, añoraba a Lili, y Bern, que se convirtió en soldado para evitar que su familia muriera de hambre, fue enviado al cruel frío del norte.

 

Después de que Lili se enterara de su desdichada situación después de entregar un paquete a Gulland, Lili pasó a ver cómo estaban. A partir de entonces, los visitaba cada vez que iba al norte.

 

Recientemente, Lili les ha pedido que investiguen el origen de los rumores que la rodean.

 

Aunque Lili todavía no ha dado su respuesta, después de que el Rey Ashtal le revelara la historia de su linaje y le pidiera que sirviera al país, los rumores destinados a ayudarla a ascender al rango de caballero sagrado se habían extendido como si fueran ciertos.

 

“Está bien. Si es para mantener a mi familia, un poco de dificultad no es nada” Dijo Bern.

 

“¡Ah, Lili!” Dijo Mill, barriendo la atmósfera solemne.

 

“Para ti es la Srta. Lili” Le regañó Bern.

 

“Está bien. No me importa” Dijo Lili.

 

Mill siempre había sido un chico travieso incluso durante su estancia en el pueblo. Eso no ha cambiado ni siquiera ahora.

 

“Hey, hey, ¿Trajiste algunos dulces?” Preguntó Mill.

 

“¡Hey, Mill!” Reprendió Bern, provocando que el niño se escondiera detrás de Lili.

 

“¿Qué tal estos?” Preguntó Lili mientras sacaba unos caramelos.

 

“¡Yay! ¡Gracias!” Dijo Mill.

 

“Lo siento mucho” Dijo Bern con la cabeza inclinada.

 

Lili apartó la disculpa con un gesto de su mano mientras ocultaba su propia vergüenza. “No tienes que disculparte. Sólo hago lo que puedo mientras estoy aquí.”

 

“Gracias” Dijo Bern. Debe haber estado luchando mucho, ya que su voz sonaba exhausta.

 

“Últimamente, he estado recordando con cariño nuestro tiempo en la aldea” Dijo Neumann. “Hubo momentos de miedo también, seguro, pero al menos, nadie tenía hambre.”

 

“Ahora que lo mencionas” Estuvo de acuerdo Bern. “Esos eran gratos recuerdos. A pesar de que no pasamos mucho tiempo allí…”

 

“¡La gente de por aquí son todos unos debiluchos comparados con esos hermanos verdes!” Dijo Mill mientras lamía su piruleta, provocando que Lili, Neumann y Bern se rieran.

 

Tres días después, Lili dejó el norte.

 

El interminable invierno que aprisionaba las montañas del dios de la nieve aún continuaba.

 

El aliento que salía de su boca era blanco y frío.

 

Aunque se sentía sofocada, Lili emprendió un viaje de regreso a la capital.

 

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Normal que extrañen la aldea.

Traductor: Krailus

Editor: Reika

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