Goblin Kingdom Entreacto: Retorno Del Poderoso Rey Orco

Goblin Kingdom

Entreacto

Retorno Del Poderoso Rey Orco

Estado
Raza Goblin
Nivel 20
Rango Rey; Gobernante
Habilidades <<Gobernante De Los Hijos Demoníacos Del Caos>>  <<Alma Desafiante>>  <<Aullido Devorador Del Mundo>>  <<Maestría De La Espada A->>  <<Dominador>>  <<Alma Del Rey>>  <<Sabiduría De Un Gobernante III>>  <<Hogar De Los Dioses>>  <<Ojo Malvado De La Serpiente De Un Ojo>>  <<La Danza Del Rey Al Borde De La Muerte>>  <<Manipulación Mágica>>  <<Alma Del Rey Berserk>>  <<Tercer Impacto (El Tercer Canto)>>  <<Instinto>>  <<Bendición De La Diosa Del Inframundo>>
Protección Divina Diosa Del Inframundo (Altesia)
Atributos Oscuridad; Muerte
Bestias Subordinadas Kobold Superior Hasu (Lv1); Gastra (Lv20); Cynthia (Lv20); Rey Orco Bui (Lv40)
Estado Anormal Bendición De La Serpiente De Un Ojo; Protección de La Serpiente De Cabeza Gemela

 

Un gran aullido resonó por todo el bosque.

 

No era otra cosa que la voz de ese aterrador goblin.

 

“Doralia… Tengo que ir.”

 

El líder de los orcos, Bui, se dirigió al oeste hacia el lago tan pronto como se dio cuenta de que los humanos atacarían. Se odiaba a sí mismo por ser débil, pero preservar la horda tenía prioridad.

 

Los humanos atacaron en el peor momento posible. Atacaron justo cuando las hembras estaban empezando a dar a luz y cuando estaban trabajando en los canales.

 

Ellos vinieron con soldados y aventureros, causando que muchos orcos sufrieran bajo su tiranía, pero al final, sus bajas eran aún menores que los goblins. Los goblins se debilitarían si los dejara solos, pero no pudo.

 

Ese aterrador goblin estaba llamando.

 

¡Maten! Gritó. ¡Precisen un juicio sobre los saqueadores!

 

Ese aterrador goblin estaba llamando a todos los monstruos del bosque.

 

No tienes que forzarte a ti mismo, estás bajo mi protección. Dijo el árbol monstruo que vivió durante incontables siglos, pero Bui agitó la cabeza.

 

“Si no voy, ese goblin probablemente te quemará hasta los cimientos…” (Krailus: No… No creo… ¿Tal vez?)

 

¿La presión de ese goblin era tan fuerte cuando lo conoció? Bui no lo sabía, pero lo que sí sabía era que podía sentir la gran ira del goblin a pesar de la distancia entre ellos. Una ira tan grande que parecía querer consumirlo todo.

 

Gracias, Bui. Eres tan amable. Déjame darte un regalo antes de que te vayas.

 

De una de las verdes ramas del árbol monstruo cayó una fruta roja sobre la mano de Bui. Los afectos de Doralia se podían sentir claramente cuando él tomó ese fruto.

 

Si comes esta fruta, te convertirás en lo que deseas ser. Pero debes tener cuidado porque sólo durará un día.

 

Una brillante fruta roja.

 

“Gracias.”

 

Bui tomó su lanza y corrió. Rodeado de orcos amantes de la batalla, miró pensativamente hacia delante. Ahora mismo tenían que obedecer a los goblins. Esa desafortunada verdad probablemente haría suspirar al Maestro Gol Gol si lo supiera.

 

Bui intentó expandir la horda y crear una nueva fuerza de poderosos orcos. Un plan como ese que llevaría a la siguiente era es algo que no tenía necesidad de guerras. O al menos no ahora.

 

A los orcos les importaban poco los asuntos insignificantes como el reconocimiento. Para ellos el poder lo era todo, y las batallas eran una simple cuestión de aplastarlo todo ante ellos.

 

“¡Los encontré!” Silenciando su voz, Bui ordenó a sus compañeros orcos que se escondieran. Los humanos estaban vestidos con armaduras de hierro y empuñaban espadas y lanzas de hierro. Se escondieron detrás de sus carruajes, listos para atacar en cuanto se acercaba un enemigo.

 

-¡Esto es demasiado aterrador! ¡Da miedo! ¡Da miedo! ¡Da miedo!

 

“¡Es aterrador, Doralia!” Dijo Bui en voz baja para que nadie oyera, y luego miró al fruto rojo que tenía en la mano. “… La cosa en la que deseo convertirme.” (Krailus: Todos sabemos que quiere ser como Gol Gol)

 

Preparándose para lo peor, Bui devoró la fruta roja de una sola vez. El floreciente sabor en su boca lo dejó sin habla mientras el jugo de la fruta se deslizaba por su garganta para teñir sus tripas en su dulzura. Entonces un gran calor lo envolvió.

 

*¡Ba bum! Su corazón palpitó. Entonces su mano tembló mientras sostenía su lanza. No, no era sólo su mano sino todo su cuerpo, poniéndolo de rodillas y ganándose el desprecio de los orcos.

 

“¡Tienes miedo, Bui!” Se burlaron. “¡Los orcos no necesitan un rey cobarde!”

 

Pero cuando uno de los orcos puso su mano sobre el hombro de Bui para darle la vuelta, lo que vieron los sorprendió.

 

“¡CÁLLATE!” Bui escupió con una ira inaudita del siempre frágil orco cuyos ojos siempre miraban hacia abajo. Sus labios se estiraban tan lejos que parecían rasgarse mientras daban un aliento abrasador que llegaba a los orcos.

 

Cada vez que Bui aprietaba los dientes, su cuerpo crecía. Al final, sus músculos se habían hinchado, y su cuerpo era más del doble del tamaño de ese pequeño Bui. Los otros orcos le miraron.

 

Su mirada era aguda, tan afilada que parecía una espada punzante, y envió una sacudida que corría por la columna vertebral de los orcos.

 

Y junto con los cambios de su cuerpo estaba la única cosa que su predecesor, Gol Gol, tenía que él no tenía: El coraje de un bruto.

 

El nuevo Bui cautivó a los orcos con su gran fuerza y bruta disposición. El propio Bui sabía que era imprudente, pero la locura vino con el poder.

 

La fruta prohibida que Doralia le dio le había infundido ese poder.

 

Bui agarró un árbol cercano, y luego arrancó su grueso tronco con su agarre.

 

El poderoso rey de los orcos había regresado, y así los orcos se volvieron uno.

 

“¡Los orcos no se arrodillan ante nadie!” Proclamó Bui. (Krailus: Bui, no la cagues, no quiero ver a tu tribu destruida por el Rey)

 

Esa figura salvaje era como el difunto Gol Gol, y llenaba de felicidad a los orcos al verla.

 

Las palabras de Bui se esparcieron entre los orcos, y más aún cuando se convirtió en un gran rugido.

 

“¡¡¡GURUuuOOOOooOOoAaa!!!”

 

Los orcos gritaron por turnos.

 

“¡PeleEENNN!”

 

De esa manera, Bui llevó a los orcos a aplastar a los humanos.

 

◇◇◆

 

La astucia del goblin ante él hizo que Gowen quisiera maldecir. Manejó hábilmente esa vara en su mano sin darle ninguna oportunidad de atacar. Desde hace tiempo les han estado disparando innumerables hojas de viento, y cada vez que lograban deslizarse a través de ellas hasta acercarse a ese hábil goblin, una flecha vendría disparándoles desde algún lugar.

 

“¿Una trampa?” Murmuró Gowen, incrédulo. ¿Quién podría haber pensado que los goblins podrían usar trampas? Aparentemente, el nacimiento de un rey inteligente había convertido a los goblins en una fuerza verdaderamente aterradora.

 

Casi parecía que estaba luchando contra humanos, no contra monstruos. Gowen golpeó la flecha que se acercaba cuando dio un paso hacia el goblin astuto. Pero no pudo alcanzarlo. Era como tratar de acercarse a una ola en retirada y sin importar lo que hiciera, el goblin nunca le permitió cerrar la distancia.

 

Tampoco podía ordenar a sus hombres que atacaran a los arqueros escondidos en el bosque, ya que fácilmente morirían bajo las hojas de viento de este goblin astuto. Gowen podría ser capaz de lidiar con la magia, pero pedir lo mismo a sus subordinados era demasiado.

 

Por primera vez en mucho tiempo, Gowen tenía las manos atadas a la espalda.

 

El goblin ante él sonrió. “Adiós, humano. Una advertencia justa: No vuelvas a entrar en el bosque, o de lo contrario…”

 

Consideró perseguir al goblin por un momento, pero cuando vio a los humanos correr desde el ahora abierto camino por delante, casi maldijo.

 

“Perdimos” Dijo.

 

El viejo veterano no era ajeno a la derrota, pero esta derrota fue una de las más amargas que ha sufrido hasta ahora. Porque la razón por la que perdieron fue porque subestimó al enemigo.

 

Por eso decidió reducir sus pérdidas tanto como pudo y retirarse.

 

“Salvad a los soldados en retirada. Yo me encargaré del enemigo.” Ordenó Gowen antes de salir al encuentro de los soldados en retirada.

 

“¡Lord! ¡Los orcos están atacando con los goblins!” Dijo uno de los soldados.

 

A Gowen no le sorprendió oír eso, ni siquiera en lo más mínimo. En el momento en que el rey goblin apareció, supo que todo el bosque se había convertido en su enemigo.

 

“Consideren todo el bosque hostil. Protegeré la espalda. Vayan a ayudar a los débiles. ¡Estamos retirándonos!”

 

Gowen quería entrar en cólera, pero mantuvo la calma. Había estado buscando la oportunidad de expandir su territorio desde que se le dio un feudo justo al lado del Bosque de las Tinieblas. Él talaría los árboles, reduciría el número de monstruos, todo para expandir su territorio aunque eso significara ir en contra de los mandamientos del rey. Ese era el plan, y sin embargo ahora…

 

Cuando un orco lo atacó, rápidamente se deshizo de él cortándole la cabeza.

 

“Están… Enloquecidos.”

 

La mirada de Gowen era aguda como una espada mientras pateaba al orco que le miraba fijamente a pesar de tener el cuello cortado. Gowen se mantuvo calmado a pesar de su ira mientras eliminaba a los monstruos que se acercaban.

 

Después de que llegaron los orcos, goblins extraños empezaron a aparecer, y entonces eso llegó.

 

“¿El Hercúleo Wyatt, supongo?”

 

Una de las personas que se retiraban era un humano gigante que atrajo al enemigo mientras se retiraba. Gowen corrió hacia él y arrasó con los goblins.

 

“El caballero sagrado… Mis disculpas, perdimos.”

 

“No me importa. Déjame esto a mí. Te agradezco que protejas a mis hombres, ¡Ahora vete!”

 

Después de ver al hombre gigante herido despedirse, Gowen volvió su mirada hacia otro gigante. Pero esta vez era un goblin.

 

“Un monstruo extraño” Dijo Gowen.

 

“Un humano extraño” Dijo el goblin provocadoramente.

 

De repente, atacó. “¡Mi furia aúlla (Slash)!”

 

Gowen ni siquiera había tomado su postura cuando esa deslumbrante luz negra le llegó, pero aún así era capaz de barrerlo a un lado.

 

“Nada mal” Dijo el goblin.

 

“Los monstruos nunca pueden esperar vencer a la humanidad” Dijo Gowen.

 

“Intentémoslo entonces… ¡Yo persigo el poder (Enchant)!”

 

Una luz negra cubrió el garrote del goblin mientras Gowen blandía su espada.

 

◇◇◆

 

Puedo oír la voz del maestro.

 

Qué voz tan triste, desgarradora y sin embargo enojada.

 

De hecho, casi sonaba como un grito.

 

Los humanos dan miedo, pero si el maestro está luchando, tengo que ir. En realidad, la única razón por la que estoy aquí es porque el maestro se fue. Me quejaré cuando lo vea.

 

Y luego jugaré encima del regazo de esa hembra humana. (Krailus: … No será posible)

 

Me pregunto si veré a los dos grises también. (Krailus: Solo a uno :C)

 

De alguna manera todo parece tan nostálgico, a pesar de que no están tan lejos. Pero terminé corriendo hacia el sur debido a todo el hierro apestoso que llevaban los humanos.

 

Pero si eso significa estar con el maestro otra vez, no me importa trabajar duro de vez en cuando.

 

Sí, hagámoslo.

 

“¡UuooOOn!”

 

Llamé a mis amigos.

 

“¿Qué pasa, Hasu?”

 

“Jefa, tengo hambre.”

 

Mis amigos se acostaron cuando los llamé.

 

“¡Vamos a salvar al maestro!”

 

“¡Carne de orco!” (Krailus: Como me suben el ánimo c’:)

 

¡Sí, deliciosa carne! ¿La carne humana también sabe bien? Pero son tan delgados, no creo que sepan muy bien.

 

¡De todos modos, vamos! Alegremente moví mi amada cola. (Krailus: <3)

 

¡Vamos a perseguir a los humanos!

 

◇◇◆

 

Después de tener el brazo arrancado y ser golpeado por todas partes y sufrir un dolor tan grande que no habría sido extraño morir de un shock, Gene caminó por el bosque.

 

Tuvo que arrastrar su pierna porque ese monstruo también la rompió.

 

“Huff… Huff… Cómo se atreve… ese miserable… goblin…”

 

No sólo fue herido por todas partes, sino que incluso perdió a su amado Fifire. Si se encontrara con un monstruo ahora, no importaría que fuera un caballero sagrado, incluso él no tendría otra opción que darse la vuelta y morir.

 

Pero a pesar de estar en tal estado, el fuego de la venganza ardía brillantemente en sus ojos mientras caminaba. Sus esclavos lo estaban esperando adelante. Estaría a salvo mientras pudiera alcanzarlos. Después puede volver a la capital o al grupo de Gowen y recuperar su salud. Y una vez que se recupere, volvería y mataría a ese monstruo para acabar con esta vergüenza. De lo contrario, no sería capaz de vivir consigo mismo.

 

“Gu…” Gruñó Gene mientras una raíz caída de árbol llamaba su atención, y luego volvió a caminar irritado.

 

Después de un tiempo, finalmente vio a sus tres esclavos.

 

Los dos esclavos de batalla estaban asustados cuando lo vieron.

 

“Es así como un esclavo debe comportarse después de ver finalmente a su amo, huh” Dijo Gene sonriendo mientras el dolor distorsionaba su cara, pero la esclava elfo no reaccionó. De hecho, incluso le gruñó un poco.

 

“… No me gusta tu actitud.”

 

Nada iba a su favor. Y ahora incluso esta elfo lo estaba cabreando. Irritado, Gene pateó a la esclava elfo, Selena.

 

La elfo rodó en el suelo mientras él la pateaba, pero ella no gritó. Pero… en el instante siguiente—

 

“¡¡GUuUuRURU, GAaAaAa!!”

 

Sus ojos se pusieron en blanco y espuma brotó de su boca.

 

“Qu—” Gene estaba a punto de preguntar qué cuando Selena extendió su mano, y una planta surgió del suelo y se retorció a su alrededor. Con el Collar de Obediencia en su cuello, Selena no debería haber sido capaz de hacer tal cosa.

 

El collar no sólo debilitaba a su portador, sino que también permitía al propietario infligir un dolor inimaginable al portador. Pero Selena ya había perdido el conocimiento después de haber sido alimentada con la sangre de los demihumanos. Ahora mismo, esa sangre estaba fuera de control.

 

Cualquier otro día Gene habría sido capaz de ignorar fácilmente el ataque de Selena, pero con su cuerpo debilitado, no tenía poder para detenerlo. Además, con la planta estrechándole, no podía ni siquiera pronunciar una palabra para dar una orden a los dos esclavos de batalla.

 

Mientras la planta lo apretaba, sus zarcillos entraron en su boca para llegar hasta su estómago.

 

“*¿¡Cough, Gu, Ack!?”

 

Cuando sintió que algo extraño le entraba, su mente comenzó a acelerarse mientras entraba en pánico.

 

“¡¡UuuGAAa!!”

 

El poder devastador de Selena hizo que el bosque se retorciera y las vides crecieran explosivamente. Mientras las ramas de los árboles crecían con un estruendoso sonido, se estiraban sobre el cuello de Gene y lo estrangulaban.

 

“¿¡Go, Ga, *Cough!?”

 

Cuando su cuello se rompió, él colgaba de las ataduras de las plantas y los árboles como una marioneta cuyas cuerdas habían sido cortadas.

 

Después de ver todo esto, el más joven de los hermanos esclavos de batalla, Yoshu, susurró a su hermana mayor “Huyamos.”

 

Selena no estaba consciente en este momento, así que si no tenían cuidado, podrían encontrarse en una posición similar a la de su difunto maestro.

 

“No voy a correr. Si quieres ir, vete” Dijo Shumea mientras vigilaba a Selena. Había un indicio de desesperación en su cara. “Sólo fue por poco tiempo, pero esa chica es una amiga. No quiero abandonar a una amiga.”

 

“¡Pero!”

 

“Además, este lugar está lleno de monstruos. ¿Exactamente a dónde planeas correr?”

 

“Eso es…”

 

Shumea sonrió irónicamente cuando vio a su hermano menor sin palabras.

 

“¡En serio, nos trajeron a un lugar molesto!” Escupió Shumea al tocar el collar que tenía en el cuello.

 

“¿Entonces qué vamos a hacer?” Preguntó Yoshu.

 

“Es simple. Tendremos que despertarla.”

 

“¡Eso es una locura!”

 

“Tal vez, ¿Pero no está bien? Sería bueno hacer una buena acción de vez en cuando… Especialmente, ahora que soy libre.”

 

Después de que Selena mató a Gene, fueron liberados de su identidad como esclavos. Para alguien como ella que ha sido esclavo desde siempre, esto no era otra cosa que la libertad que siempre había admirado.

 

Era justo devolverle el favor a la persona que le dio esta libertad tan largamente buscada. Shumea pensaba eso, aunque su hermano menor, Yoshu, tenía dificultades para estar de acuerdo. De hecho, siempre le había parecido extraño que su hermana mayor fuera siempre tan honrada cuando los esclavos solían ser más odiosos.

 

“Retrocede, Hermana. Empezaré yo” Dijo Yoshu.

 

“Sabes que en realidad no tienes que venir. Puedes simplemente—”

 

“¡Ya viene!”

 

Su hermana trató de convencerlo de lo contrario, pero él la ignoró y equipó su casco.

 

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Adoro a Hasu, mi personaje favorito sin duda alguna.

Traductor: Krailus

Editor: Reika

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