BoK-03

 Las Locuras de Excalibur

El Origen de un Imperio

El Dragón seguía elevándose, cambié mi visión al otro Dragón, él estaba corriendo hacia mí, a pesar de ser tan grande, era un poco lento, sin embargo, llegaría aquí en breve.

No sabía qué haría el Dragón en el aire, pero el Dragón en el suelo era la amenaza más cercana.

Corrí hacia él poniendo todo mi espíritu en mis piernas, mi única opción era esquivar en el último segundo, ya que su enorme cuerpo le impediría moverse con tanta agilidad.
Mi carrera y la suya pronto se encontrarían, estaba calculando mi movimiento, cuando el Dragón abrió sus alas y se elevó.

Mis ojos se abrieron ampliamente cuando el puño del Dragón fue envuelto en una poderosa llama y cayó hacía mí.
No importa si me golpea directamente o no, una enorme cantidad de daño estaba asegurada.

Correr no era una opción, así que me detuve, preparé mi postura con la espada apuntando hacia el Dragón, apreté la empuñadura y lancé la estocada golpeando al aire.
Mi espada tenía esa magia de luz que se activaba cuando atacaba, no importa si el ataque golpeara el aire, siempre se activaría, las estocadas disparaban rayos de luz de alta potencia, confié en que esa potencia sería suficiente para atravesar esas escamas.

El rayo de luz que fue disparado por mi espada cruzó el aire y atravesó las escamas en el pecho izquierdo del monstruo, justo donde debería tener el corazón un humano, el Dragón ni siquiera rugió la magia en su puño se apagó y cayó hacia adelante como un saco de patatas. El enorme Dragón fue derrotado.

-¡Solo quedas tú! -Grité hacia el Dragón que todavía estaba en el aire- ¡Tú serás el siguiente! -Con la sed de sangre a tope, corrí hacia el centro del jardín, en dirección hacia el Dragón que todavía estaba vivo.

El pequeño Dragón rugió en agonía, inclinó su gran cuello hacía atrás, pude ver cómo una gran cantidad de energía se reunió en su hocico.

-Eso no es fuego…

Murmuré sin dejar de correr.
Pasaron varios segundos antes de que el Dragón liberara su ataque, azotó su cuello hacia adelante, dibujando un pequeño arco.
Lo que disparó no era fuego, era un rayo de energía de color negro rojizo que cruzó el espacio que nos separaba en un parpadeo.

Salté hacia un lado, esquivando el ataque por poco, pude sentir el calor del rayo, sentía como si mi armadura se fuera a derretir.
Cuando me levanté, quedé asombrado por el poder destructivo de ese ataque, el suelo se había abierto, dejando una franja con una profundidad sin fin y una anchura de cuatro metros, la roca de los muros se fundió y la tierra cercana se cristalizó, me quedé anonadado, levanté mi vista hacia el cielo, y ahí estaba… ese loco Dragón del infierno estaba por lanzar otro de esos ataques.

-¡Maldición! -Me quité el yelmo, las grebas y los guanteletes, necesitaba estar ligero para la carrera que estaba por empezar.

Corrí sin detenerme hacia adelante, hacia el Dragón que estaba en el aire con una gran cantidad de energía en su hocico.
Cuando llegué justo debajo del monstruo, tomé la espada con mis dos manos, reuní toda mi fuerza, esferas de luz de diversos tamaños se reunieron a mi alrededor, luego apuntando hacia el cielo, empujé mi espada como si fuera un estandarte.

Toda la luz a mi alrededor fue succionada por mi espada mágica y disparada hacia arriba como un torreón que se erigía en medio del jardín.

En ese momento, el dragón escupió su rayo de energía.

Los dos ataques chocaron justo en medio de nosotros dos, sin embargo, el ataque del Dragón era inferior comparándolo al anterior, y mi espada usaba la luz que estaba a mi alrededor para su ataque, era casi el medio día y había un despejado cielo, por lo tanto, mi ataque estaba fortalecido, mientras que el del Dragón se había debilitado.

Y al final, mi columna de luz venció y devoró la mitad del cuerpo del dragón, desapareciéndolo… el ultimo dragón cayó.

-Ah… -Suspiré profundamente, me tiré al suelo, exhausto, al fin había acabado con esas cosas, si no hubiera sido por la espada de luz y los objetos consumibles, la habría pasado muy, pero muy mal- ahhhh… -Solté un gran suspiro de alivio- eso fue… duro… -Si fuera a decirlo, creo que la batalla duró una hora, pero quizá me esté equivocando.

-Asesinaste a mis hermanas.

-¡! -De inmediato traté de levantarme, pero el cansancio ya se había apoderado de mi cuerpo y me tomó varios segundos reponerme, cuando levanté la vista, frente a mí había un hombre con un agujero en el pecho izquierdo, justo donde debería estar su corazón- ¿C-Cómo?

-Ellas eran mi todo… sin el amo aquí… -Con amargura en su rostro, el hombre levantó su mano y en ella apareció una gigantesca lanza de piedra- sin el amo aquí, y sin mis hermanas a mi lado, lo único que me queda es la muerte ¡Lucha! ¡Inmundo ser inferio!

La lanza bajó contra mí con una furia abrumadora, falló por centímetros, pero al impactar el suelo, explotó en llamas que me envolvieron, la piel en mis piernas y brazos gritó de dolor, si hubiera tenido mis guanteletes y mis grebas…

Pero la explosión me alejó de las llamas, así que logré evitar daño irreparable.
Me puse de pie con un dolor indescriptible en mis extremidades, apreté los dientes y levanté mi espada.

-¡Muere! -El hombre saltó hacia adelante con su lanza lista para atravesar mi pecho, esquivé hacia un lado, evité el golpe de la hoja, pero no esperaba lo que sucedería, desde la punta, salió disparado un rayo de energía rojo negruzco que cruzó de lado a lado el jardín, el calor fundió un agujero en mi peto, eso me habría matado.

Sin detenerme a pensar, abaniqué mi espada contra la lanza, lo obligué a clavarla en el suelo, luego, con el filo aún presionando el cuerpo de la lanza, corrí hacia la cabeza del hombre, pero… usó su dentadura para retener mi corte, incluso cuando la luz mágica explotó en la hoja, él no se movió ni un centímetro.

Jaló la hoja hacia él, obligándome a perder el equilibrio, me lanzó una patada que me envió volando, perdí mi espada ya que sus mandíbulas no cedieron ni un poco.

Rodé unos treinta metros antes de detenerme.

Escupí una gran cantidad de sangre, me rompí un par de costillas y me disloqué el hombro izquierdo, además, seguramente mi estómago o intestinos se hicieron añicos debido a aquella patada.

El dolor recorría todo mi cuerpo.

-Maldición… -Saqué una planta de mi armadura y la mastiqué, también era un objeto consumible, un tesoro que encontré en lo alto de una torre, permite al usuario soportar el dolor de lo que sea, al tragarla, sentí como la agonía de las quemaduras, los huesos rotos y los intestinos destrozados, se apagó hasta que no sentía nada.
Me puse de pie, y con mi brazo bueno volví a poner mi hombro izquierdo en su lugar, no sentí nada más que la presión de los huesos poniéndose en su lugar, pero estoy seguro que eso habría dolido hasta el alma.

-¿Aún quieres pelear? -El hombre/dragón casi escupía sus palabras cuando hablaba, su desprecio hacia mí estaba más que justificado, pero no me dejaría matar solo por eso- ríndete y mue… -No terminó sus palabras, abrió ampliamente sus ojos cuando me vio directo a los míos.

Había puesto una postura de combate a mano limpia, con mi puño izquierdo protegiendo mi pecho y el derecho al frente, ligeramente inclinados para atacar en cualquier momento.

-¿No ibas a matarme? Deja de hablar y pelea -La furia en mis ojos probablemente lo hizo callar, ya que se limitó a levantar su lanza.

Escritor y Editor: BryanSsc

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