Terror Infinity V6 C8-3

Terror Infinity 

Vol. 6: Capítulo 8-3.

 

La velocidad de estas dos Esfinges no era tan rápida como ellos imaginaban. A pesar que sus enormes cuerpos parecían abrumadores para las personas normales, y su velocidad y fuerza eran más de lo que las personas normales podían manejar, pero solo era eso. Las estadísticas de Zheng y Yinkong eran tres veces mayores que las de una persona normal, con Zheng ligeramente superior a Yinkong, mientras que Yinkong compensó la diferencia con sus técnicas. Los dos hirieron a las Esfinges al mismo tiempo.

El anillo de Na y el Hellfire Fang eran eficaces contra los seres espirituales, incluso podían dañar a Imhotep. Estas dos armas penetraron a las Esfinges y luego sus cuerpos lentamente se disolvieron en polvo. Estos polvos se movieron lentamente tratando de volver juntarse, pero la velocidad a la que lo hacían eran cien veces más lento que antes. Zheng y Yinkong se volvieron hacia Imhotep y Shiva.

Imhotep dio un grito. Las otras dos Esfinges que estaban a punto de atacar a Zheng se detuvieron en su lugar. “No quiero llegar a ser enemigos de ustedes. Sólo dame el Libro de los Muertos y dejaré ir a esta mujer asiática. Yo sólo quiero el Libro de los Muertos y a esta mujer.” Imhotep señaló a Evelyn.

Evelyn estaba atada con cadenas y gritó mientras miraba a la momia. “¡Zheng! No lo consientas. Tiene miedo de tus armas. ¡No me dejes aquí!”

Zheng dio una sonrisa amarga. Para empezar, este acuerdo era imposible quiera o no, porque su misión era eliminar a Imhotep. Por otra parte, si él mismo no moría, nadie más podía utilizar el Libro de los Muertos.

Imhotep convocó una tormenta de arena con impaciencia y a continuación, dos momias aparecieron junto a Evelyn y a Lan. Ellos apuntaron con sus espadas a las dos mujeres. Imhotep dijo piadosamente. “Escoge. Ambas mueren y luego iré a tomar el Libro de los Muertos, o me lo pasas a mí y yo sólo utilizaré a una de ellas como ofrenda de sacrificio.”

Zheng tomó una respiración profunda. Sacó el Libro de los Muertos desde el anillo y luego lo sostuvo sobre un pantano que estaba al lado. “Si te atreves a tocarles un pelo, voy a soltar este libro y ninguno de nosotros podrá tenerlo. ¿Quieres intentarlo?”

Imhotep lo miró con ferocidad. “¡Bien! ¡Yo les dejare con vida! ¡Vayan a matar a los que tratan de obtener el libro de Amón-Ra!” Gritó y entonces las Esfinges entraron en el túnel desde donde Zheng vino.

Zheng se sintió preocupado. Cargó contra Imhotep y Shiva, pero tan pronto como se movió, las dos momias también trasladaron sus espadas a las dos mujeres. No fue hasta que Zheng se detuvo que levantaron las espadas de nuevo.

Imhotep dijo. “Te daré tiempo para pensar. En pocos minutos, sus cuerpos llegarán a esta sala. No tienes una gran cantidad de tiempo. Será mejor que me des una respuesta antes de que mueran.”

Shiva estaba observando el progreso de la situación desde el principio. De repente se echó a reír, cogió la bolsa y se acercó a Zheng. Zheng guardó inmediatamente el libro de nuevo en el anillo para evitar cualquier posible ataque repentino de Shiva.

Shiva abrió la bolsa, revelando a Zhuiyu que estaba cubierta de sangre. Poco a poco la sacó y enfureció a Zheng a la primera vista de ella. Zheng casi saltó sobre él en ese momento.

Las extremidades de Zhuiyu fueron desmembradas. Ese no era el final, toda la piel de debajo de su cuello se había ido, dejando al descubierto sus músculos, vasos sanguíneos y tendones. El espectáculo horrendo podría alterar incluso a los cirujanos experimentados. La crueldad no podía ser descrita con palabras.

Las acciones de Shiva hicieron que ella se despertara. Vio a Zheng y se esforzó. Quería gritar, sin embargo, todo lo que salió fue un ronroneo. Las lágrimas corrían por sus mejillas y se mezclaba con la sangre en su cara, por lo que parecían lágrimas de sangre.

Zheng miraba sus labios en silencio, como si pudiera distinguir las palabras “mátame”. Ella también se mantuvo golpeando su cabeza contra el suelo como si fuera a parar su dolor.

“¡Te mataré! Nunca he odiado tanto a alguien en mi vida. ¡Nunca te perdonaré nunca!” Zheng apretó los dientes, casi aplastándolos. La sangre goteaba desde el lado de sus labios.

Shiva rió horriblemente. “¡No necesito tu perdón! ¡Mientras te mate voy a tener una abundancia de puntos! Puedo construir un equipo aún más fuerte. Jaja. ¡Todos se van a ir al infierno! ¡Todos van a morir!” Lanzó a Zhuiyu arriba en el aire. La serpiente la hizo pedazos delante de los ojos de Zheng.

Tan pronto como la serpiente se la comió, Zheng sintió un golpe en el pecho que lo dejó en el aire. Las dos cabezas de serpiente se dirigían a él.

“¡Zheng!”

Yinkong de repente gritó. Cuando la atención de todos se centró en Zheng, ella sacó dos cuchillos para lanzar y los arrojó a las dos momias, golpeando las espadas que estaban sosteniendo. A continuación, una daga en llamas voló hacia Imhotep para su sorpresa y lo clavó en un pilar. Un fuego comenzó a arder en su pecho.

Zheng dio un grito mientras una luz roja envolvió su cuerpo. Se dirigió directamente a la boca de la serpiente y fácilmente evaporó las dos cabezas, entonces saltó hacia Shiva.

Shiva estaba asustado. Él quería dar marcha atrás, pero Zheng ya había llegado a él. De repente, la luz dorada y las llamas colisionaron. A medida que la llama se apagaba, la luz dorada también se atenúo y desapareció.

“¡Ah!”

Zheng gritó mientras levantaba el puño y golpeó el estómago de Shiva. El suelo debajo de Shiva se quebró luego de unos pocos golpes, la sangre también se derramó de su boca. Shiva entró en la segunda etapa del modo desbloqueado. Sus brazos se expandieron hasta tres veces su tamaño normal, bloqueando los próximos ataques de Zheng y luego lo empujó. Se levantó y corrió hacia el túnel.

Los ojos de Zheng se volvieron de rojo sangre. Odiaba a Shiva tanto que quería comerlo con vida en este momento. Tan pronto como Shiva se liberó, Zheng saltó hacia él y mordió en su espalda. Desgarró un gran trozo de músculo, casi todo el lado izquierdo de la espalda de Shiva.

Sin embargo, Shiva no tenía energía para preocuparse por ello, o cualquier dolor de su cuerpo. La locura y la intención asesina de Zheng le aterrorizaban. Todo en lo que podía pensar era en mantenerse con vida. Avanzó aún más hacia el túnel.

Zheng mordió el músculo cortándolo por la mitad y luego persiguió a Shiva sin detenerse por un instante. Cerró la brecha un poco y agarró a Shiva con sus dos brazos. Su mano derecha le arañó la cara. Shiva gritó cuando Zheng casi le desgarró la cara, y también le dejó ciego su ojo derecho. Se esforzó por liberarse de nuevo y siguió corriendo.

Pero Zheng saltó sobre él y los dos rodaron por el túnel. Con una serie de sonidos como de huesos y carne siendo triturados, los gritos de Shiva se volvieron cada vez más débiles. Diez segundos más tarde, se arrastró hacia afuera del túnel con una cara llena de sangre, sus ojos se habían ido y una gran marca de una mordedura estaba en su cara. Justo cuando lloró por ayuda, un par de manos sangrientas tiraron de él hacia el túnel. Entonces todo quedó en silencio.

Todos los que estaban sobre el altar, incluyendo a Imhotep que acaba de sacarse la daga, miraban en shock.

 

Traductor Tordmund Icestorm

Editor Lykanos  

 

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