Terror Infinity V5 C9-3

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Terror Infinity

Vol 5: Capítulo 9-3.

 

“¡Qué están esperando! ¡Dense prisa y bajen!” Zheng se precipitó en el museo y gritó. Al mismo tiempo, una pared en el segundo piso se sacudió, grietas aparecieron y comenzó a expandirse. Evelyn gritó cuando lo vio. Afortunadamente ella era lo suficientemente inteligente como para correr por las escaleras inmediatamente.

O’Connell y los otros personajes sacaron sus armas, pero antes que tuvieran la oportunidad de hacer algo, la pared en la segunda planta se despedazó. Un hombre gigante de tres metros de altura apareció por el agujero. Vio a Zheng e inmediatamente gritó: “¡Tú, debilucho que sólo sabes correr! ¡Ven a luchar de nuevo!” Él saltó del segundo piso, incluso antes de que terminara de hablar.

Zheng fue un poco sorprendido cuando vio al hombre musculoso. Su brazo había sanado completamente. Aparte del color de piel más blanca que apareció, el brazo era tan musculoso como antes. El hombre saltó entre Evelyn y todos los demás. Sus pies pisotearon en el suelo de cemento dejando dos huellas marcadas. Se podría decir su peso y poder por ese salto.

El hombre musculoso ni siquiera echo un vistazo a Evelyn. Agarró una estantería y la tiró encima de Zheng. Aunque era lo suficientemente potente, su precisión era inversamente proporcional. La plataforma fue encima de las cabezas de todos y llegó a las estanterías de cristal detrás.

El comisario gemía y estaba a punto de gritar cuando O’Connell, los dos estadounidenses, y el hombre de negro, todos abrieron fuego sobre el hombre musculoso. Sin embargo, sus balas ni siquiera podían penetrar su piel.

“¡Mierda! Zheng, ¡¿de dónde trajiste a este monstruo?! ¿Es un subordinado de la momia?” Gritó O’Connell mientras seguía disparando.

Zheng gritó en respuesta, “…En cierto sentido, sí, está en el lado de la momia. De todos modos, ustedes dense prisa y salgan. Esta no es una batalla a la que puedan unirse. ¡Tengyi! ¡Sácalos del museo!”

Evelyn gritó, “¡O’Connell! Si te atrevas a dejarme atrás, ¡no te perdonaré incluso si me convierto en una momia!”

O’Connell se encogió de hombros mientras sonreía con amargura. Él sacó otra arma y gritó: “Mierda, ¡¿por qué me encontré a una mujer como tu?! ¡Date prisa y ven a este lado!”

Zheng vio a su vez al hombre musculoso cargar hacia Evelyn. Él no tuvo más remedio que sacar el cuchillo y saltar hacia el hombre. Cortó en las piernas del hombre antes que Evelyn fuera atacada.

El hombre musculoso inmediatamente contrarresto dando un salto. Ya estaba a varios metros del suelo cuando el cuchillo le alcanzó. Al mismo tiempo, le dio un puñetazo hacia abajo. La inmensa presión del puñetazo obligó a Zheng a bloquearlo con su cuchillo. Con una fuerte explosión, el suelo alrededor de ellos se derrumbó. Los dos cayeron en la habitación de abajo.

Todo el mundo se sorprendió. O’Connell preguntó, “¿Hay un sótano?”

El comisario asintió. “Sí, hay una sala abajo para el almacenamiento de documentos, tablas rotas, y momias rotas… ¿Seguro que son humanos?”

O’Connell veía en el segundo piso y le dijo: “No sé si son humanos o no, pero si no corremos en este momento… No creo que vayamos a seguir siendo humanos durante mucho más tiempo.”

El hombre delgado que recibió un disparo haciéndolo retroceder estaba de pie en la escalera en el segundo piso. No había rastros de disparos sobre él, como si las balas fueran inútiles contra él. Sus espadas curvas eran muy extrañas, estaban rodeadas por una niebla fría. El hombre bajó de un salto sin una palabra y luego se volvió hacia Evelyn.

Justo en ese momento, dos chicas entraron en el museo desde donde entró Zheng. La chica de pelo corto produjo un destello, un cuchillo de plata fue lanzado al cuello del hombre, lo que le obligó a bloquear el cuchillo con su espada. El impacto lo tiró unos metros hacia atras. Cuando aterrizó en el suelo, Evelyn ya había corrido a los brazos de O’Connell.

Las dos chicas que entraron eran Yinkong y Lan. Lan frunció el ceño mientras miraba al gran agujero en el suelo. “Ustedes salgan en primer lugar. Vamos a hablar más tarde… ¡Espíritu de Viento!”

Yinkong ya estaba corriendo hacia el hombre flaco mientras sostenía su daga. Lan inmediatamente lanzó el hechizo de aceleración sobre ella. Su increíble velocidad se hizo aún más rápida. La daga entró en contacto con la espada curva en casi un instante. Como la sangre goteaba desde el brazo izquierdo del hombre, una de sus espadas también cayo al suelo.

“Tú, ¡tú también eres del clan de asesinos!” Su cara cambió de repente. Ni siquiera trato de recoger la espada y en su lugar dio marcha atrás tan rápido como pudo.

Los ojos de Yinkong parecían sedientos de sangre. Se movió hacia el hombre casualmente paso a paso, pero su velocidad era mucho más rápida que la de él. Cuando estaba a punto de entrar en el rango de ataque, inmediatamente rodó hacia atrás. Varios cuchillos aparecieron donde ella estaba parada… No, no eran cuchillos, sino más bien, eran escalpelos. Una figura de blanco salió desde el segundo piso. Un europeo rubio parecido a un doctor se puso de pie delante del hombre flaco.

Al lado de la ventana en el segundo piso, un monje además de varios hombres y mujeres estaban de pie allí. El monje miró a todos en el primer piso, burlándose… Igual que un gato mirando a un ratón tratando de escapar, sanguinario, cruel…

 

Traductor Tordmund Icestorm

Editor Lykanos  

 

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