Terror Infinity V5 C9-1

Terror Infinity 

Vol 5: Capítulo 9-1.

 

La distancia desde la torre del reloj hasta el museo no estaba tan lejos. Pero sólo para asegurarse, cada uno tomó un dispositivo de comunicación y se dirigieron al museo.

Al mismo tiempo, el grupo de O’Connell acababa de salir de la posada. A pesar que habían hecho un trato con Zheng para robar las momias, antes de partir hacia el museo, regresaron a la posada para dejar su equipaje y almorzar.

“¿Lo puedes creer? el vino sabía a sangre. No, se convirtió en sangre… nunca he tenido un brandy de color rojo antes de esto…”, se quejó O’Connell.

Evelyn dijo: “Todos los ríos de Egipto se volvieron rojos y toda el agua se convirtió en sangre. Esta es una de las maldiciones de la resurrección de la momia. ¿Vieron los meteoros? ¡Ha llegado a El Cairo!”

O’Connell dijo: “No me importa nada más. Una vez que robemos esas momias, encontraremos un barco para salir de Egipto. No quiero tener nada que ver con las momias… Dejemos a los monstruos a los profesionales. El grupo de Zheng es mucho más fuerte que nosotros.”

Evelyn se puso delante de O’Connell y gritó, “¿Estás diciendo que debemos abandonar nuestras responsabilidades? ¿Así podríamos huir? ¡Nosotros somos los que pusieron en libertad a ese monstruo! Incluso si el grupo de Zheng está ayudando, ¡no podemos huir de nosotros mismos!”

“Espera, espera.” O’Connell la miró y gritó en respuesta. “Fuiste tú quien libero a ese monstruo, ¡no nosotros! ¡No nos arrastres en tus responsabilidades! ¡No tenemos la obligación de salvar el mundo! Además, ese monstruo es imposible de matar. ¿Quieres que luchemos contra esos huesos con nuestros cuerpos mortales?”

Evelyn respondió de inmediato: “Es por eso que tenemos que encontrar un arma especial. Si la memoria no me falla, el otro libro, el libro de Amón-Ra es el arma para matar a la momia… ¿Acaso no tienen ya el Libro de los Muertos? Deja que retrasen al monstruo con ese poder y vamos a ir a buscar el libro de Amón-Ra. ¡Definitivamente vamos a ser capaces de acabar con él!”

O’Connell se rascó la cabeza como si tuviera un dolor de cabeza. “Espera, ¿qué tiene eso que ver conmigo? ¿Por qué debería hacer esto? Estoy agradecido de que me salvaste de la cárcel. ¡Por eso fui a la ciudad de los muertos contigo y te traje de vuelta con seguridad! Eso fue lo que te prometí y lo he logrado. ¿Por qué todavía tengo que ayudarte con tu responsabilidad? ¿Quién fue el que leyó las palabras en el Libro de los Muertos?”

Evelyn se sorprendió y murmuró: “Es, fui yo… pero ¿Soy sólo una promesa para ti?”

O’Connell la empujó suavemente y se dirigió hacia el museo. “O decides quedarte aquí y salvar al mundo, o vienes conmigo y dejamos este lugar. Es tu elección.”

Evelyn siguió detrás de él. Ella apretó los dientes y dijo: “¡Elijo quedarme!”

O’Connell la miró con sorpresa y luego pronunció las palabras: “Está bien. ¡Has lo que quieras!”

“Por supuesto que haré lo que yo quiera. ¡Yo no necesito que me cuides!”

“Lo que sea…”

Jonathan negó con la cabeza. Parecían dos niños en sus ojos. A pesar que se preocupaban por los demás, sin embargo, estaban actuando de esta manera.

No pasó mucho tiempo antes de llegar al museo. Para su sorpresa, vieron a los dos norteamericanos que se acercaban a ellos con caras pálidas. Saltando por encima de O’Connell, dijeron a toda prisa, “Dios, lo vimos, ese monstruo. No lo vas a creer, encontró los cadáveres del desierto y les chupó hasta dejarlos secos. Esos cuerpos secos se encuentran todavía en la posada. Afortunadamente un gato pasó y lo asusto. O de lo contrario nos habríamos convertido en momias también…”

No fue hasta que los dos se calmaron y repitieron las palabras que O’Connell, Evelyn y Jonathan entendieron lo que habían visto.

Después que los estadounidenses recibieron las barras de oro, regresaron a El Cairo y encontraron un barco. A pesar que estaban dispuestos a pagar generosamente, el buque no se iría hasta el día siguiente. Así que volvieron a la posada. Una vez que entraron en su habitación, vieron una momia medio podrida que lleva dos cuerpos secos. Las mentes de los estadounidenses se quedaron en blanco y le dispararon a la momia. Sin embargo, las balas normales eran ineficaces contra él. A medida que la momia estaba caminando hacia ellos y estaban a punto de ser aspirados en seco también, un gato entró para asustar a la momia y salvar sus vidas.

“¡Sí!” Dijo Evelyn con emoción. “En la mitología egipcia, los gatos son los guardianes de las puertas del inframundo. Las momias pertenecen a los muertos por lo que los gatos son su némesis. ¿Recuerdas que Zheng llevaba  un gato con ellos todo el tiempo? Así que es por eso. Sabían que íbamos a encontrarnos con momias. ¿No podemos también llevar a un gato con nosotros?

“Cierto, los gatos son los guardianes de las profundidades. Antes que él vuelva por completo a la vida, los gatos le pueden suprimir. Pero eso es sólo antes que resucite completamente. Una vez que resucite… ¡no vamos a ser capaces de hacer nada!” Los cinco de ellos entraron en el museo de la entrada principal. Mientras discutían sobre la momia, una voz fría los interrumpió. Ellos levantaron la cabeza y vieron al comisario de pie junto a un hombre de negro… ¡Ese hombre fue el que los había atacado varias veces!

 

Traductor Tordmund Icestorm

Editor Lykanos  

 

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