Terror Infinity V5 C2-3

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Terror Infinity 

Vol. 5: Capítulo 2-3.

 

O’Connell se vio obligado esencialmente a aceptar su solicitud para llevarlos a Hamunaptra. Por supuesto, Zheng le dio dos barras de oro, lo que le hizo sentirse mejor. Sin una elección, trajo a Zheng y a los otros de nuevo a su posada.

O’Connell parecía ser alguien habitual aquí. Entabló una conversación con un joven rubio tan pronto como él entró. Básicamente acerca de cómo estuvo en la cárcel por unos pocos días y casi fue ahorcado.

Después de un tiempo, O’Connell se volvió hacia Zheng. “Ustedes quédense aquí, voy a ir a vender el oro en primer lugar… y comprar algunas armas de fuego y munición. ¿Por supuesto que no creo que ustedes necesiten algún tipo de arma, cierto?” Luego señaló a Zero con una risa.

Zheng también se rió. El sabía que O’Connell era alguien que puede mantener sus promesas por la película. Pero debido a la limitación de 5000 metros, sacó otra barra de oro del anillo y dijo: “Debido a diversas razones, tenemos que seguirte a todos lados. Pero no vamos a ser tacaños con el dinero. No te preocupes, somos conscientes de algunas personas que vigilan Hamunaptra. Vamos a tratar con ellos cuando los encontramos. Sólo deseamos encontrar Hamunaptra.”

O’Connell miraba a Zheng con confusión. Agarró la barra de oro y dijo: “Entonces vamos de prisa. Le prometí a esa mujer que nos reuniríamos en el puerto de Giza mañana por la mañana. No es seguro entrar en el mercado negro por la noche. Vámonos.”

Regresaron a la posada poco después. O’Connell intercambió las barras de oro por una gran suma de dinero en efectivo y monedas muy fácilmente. No sólo compro una bolsa con armas, sino también ropa y zapatos nuevos. Cuando regresaron a la posada, ya se había abierto al grupo de Zheng.

La posada no era demasiado grande pero las habitaciones tenían todo lo necesario. Durante la cena, O’Connell empezó a hablar de sus experiencias como soldado, en especial el momento en el que entró a Hamunaptra hace tres años, y cómo él se escapó del desierto.

“… recibimos una orden para buscar la ciudad de los muertos, que tenía una cantidad ilimitada de oro… Jeje, casi sospechaba que habías encontrado el oro a partir de ahí… De todos modos, después de que habíamos comido suficiente arena, finalmente Hamunaptra apareció en nuestra vista en un día agradable. La tumba del faraón, los libros de los vivos y los muertos, y la gran cantidad de oro…

“Después de que llegamos a ella, sólo tuve la oportunidad de hacer algo de exploración sencilla antes que fuéramos atacados por un grupo con ropas negras. Ellos querían matarnos a todos nosotros. Me escapé después de encontrarme con un extraño suceso. Iba a morir, pero el suelo repentinamente se elevó. Era el rostro de un hombre, probablemente el espíritu que vigila la tumba… Ejem, de todos modos, yo fui el único que escapó con vida. Entonces me encontré con el desierto sin fin…”

O’Connell luego tomó un trago de tequila. “En aquel entonces yo no tenía suministros o agua limpia. Y se necesitan tres días para llegar al oasis más próximo desde Hamunaptra. Ese es el desierto. Sin ningún tipo de caballos, camellos, se necesitarían por lo menos cinco días de caminata. Con esas temperaturas y condiciones muy duras, cualquier ser humano se habría vuelto loco…

“Al tercer día, empecé a comer serpientes y escorpiones, usando su sangre para hidratar la garganta… Luego por la noche cavé a través de capas de arena por la arena mojada debajo… yo no sé cómo lo hice para llegar al oasis. Probablemente parecía una momia para entonces. Jaja…”

A pesar de que lo dijo en un tono normal, pero los peligros y dificultades que estaban allí. Algunos de ellos lo consolaron mientras que Zero y el resto estaban comiendo sus comidas con indiferencia.

O’Connell dijo de repente, “¿por qué quieren encontrar Hamunaptra? El oro que me dieron es de la calidad más pura. Y ni siquiera parece importarles, son inmensamente ricos. ¿Es el oro de Hamunaptra realmente tan atractivo para ustedes?”

Zheng sonrió con amargura mientras bebía su tequila. “Si digo que no estoy aquí por el oro, sino que vamos a morir si no vamos allá. ¿Lo puedes creer? Suena tan inverosímil…”

“¿Es una maldición? Lo que sea, no sé nada al respecto de todos modos. Voy a hacer lo que prometí. Partiremos para Hamunaptra mañana… espero que no tenga que huir esta vez.”

“Eso va a ser difícil…”

Los pocos de ellos sabían como era la trama. En la trama, el grupo de O’Connell liberó a Imhotep y tuvieron que huir a El Cairo. A pesar que tenían un amplio suministro, siendo perseguidos por una momia no era la mejor sensación.

“¡Bueno! entonces, ¡vamos a partir a Hamunaptra mañana!” Zheng levantó su tequila a O’Connell y asintió con determinación.

Con una sonrisa tortuosa Lan dijo de repente, “Cierto, todavía tenemos que comprar una cosa más. Ese será nuestro amuleto”.

“¿Qué es?” Todos preguntaron al mismo tiempo, incluyendo a Zheng y O’Connell.

“¡Un gato!”

 

Traductor Tordmund Icestorm

Editor Lykanos  

 

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